
Por: Isabel Dorado Auz
Estamos viviendo una etapa en la historia de nuestra ciudad que marcará el rumbo que queremos darle en relación con temas ambientalistas. Está por definirse si perdemos un espacio público más o nos hacemos responsables de brindarle a las nuevas generaciones un Hermosillo más habitable.
La posible venta del Cárcamo va más allá de una simple operación financiera para darle viabilidad, eso dicen ahora, a posibles créditos a pequeños empresarios que se verán afectados por la Pandemia. Se trata de evaluar en su justa dimensión lo que representaría esa pérdida y cuál sería el alcance real del “beneficio” que se pretende brindar.
Con las cuentas del Ayuntamiento, asumiendo que los 186 millones se utilizaran para préstamos a pequeños empresarios afectados por el Covid-19, solo alcanzaría para ofrecer un crédito de $1,500.00 pesos, en una sola exhibición, que de poco o nada serviría para resarcir el problema económico que enfrentan los cerca de 140,000 hermosillenses que están en esa situación, según cuentas del regidor Armando Moreno, principal impulsor de la venta de la Unidad Deportiva.
¿Qué perderíamos?
Más de 30 años de historia de una Unidad Deportiva que ha sido sede de innumerables selectivos para competencias a nivel nacional. Se perderían poco más de 300 árboles, algunos de los cuales ya cuentan con más de 5 años de vida, brindando por lo mismo una serie de servicios ambientales.

Esa cantidad de árboles representan poco menos de la mitad de los árboles que perdimos en el Parque de Villa de Seris, cuando nos robaron esa área verde. Perderíamos tres estadios de beisbol, uno de futbol y una pista de motocross/bicicross, además de una pista para corredores que se utiliza todos los días.
Perderíamos también, y esto es lo más importante, la posibilidad de darle viabilidad a una propuesta de integración de diversas actividades (culturales, deportivas, ambientales, políticas, etc) tal y como se propone en la iniciativa ciudadana de Corredor Biológico, que busca integrar espacios culturales como el teatro al aire libre de la Sauceda, la Casa de la Cultura, el disfuncional Musas, con los espacios deportivos que alberga el Cárcamo, integrando también las actividades de tipo político que se concentran en el Centro de Gobierno, así como la integración de un observatorio ambiental en lo que hoy se conoce como Laguna Seca y donde ha surgido un pequeño bosque urbano producto del abandono al que han recurrido las autoridades estatales, algo parecido que está ocurriendo en el interior de lo que fuera el Parque Recreativo La Sauceda y que se pretende convertirlo en el bosque urbano más importante de la Ciudad.
Hay muchas otras razones para tomar definiciones y llamar a los hacedores de Política a que cumplan con el trabajo que el Pueblo hermosillense les ha encomendado, que se abra el debate y que se abran los medios de comunicación a las distintas expresiones ciudadanas y construyamos entre Tod@s el Hermosillo que queremos.
¡Acabemos ya! con las prácticas del pasado y abramos un gran foro de discusión donde se plateen los pros y los contras de ambas iniciativas.
Dejemos de lado la confrontación estéril y demos un ejemplo de lo que verdaderamente significa Hacer Política. Recurramos al Pueblo Sabio antes de tomar cualquier tipo de decisión en la comodidad de un escritorio.






