Texto de Rosa María O´Leary Franco

Siempre he creído que mi país es digno de mejor destino, un país hermoso, riquísimo, más grande de lo que los mexicanos lo imaginamos, sin embargo, he visto como fue deteriorándose cada día más, como el tejido social igual fue rompiéndose, pero bueno eso ya lo sabemos, no tiene caso repetir las desgracias eternamente, sino cómo podemos salir adelante.

Tres veces he votado por el actual presidente López Obrador, de hecho voté por Cárdenas siendo yo miembro de la SEDENA donde veladamente y a pesar de estar prohibido, el mando nos invitaba a votar por el PRI, cada cual obedecía o no, precisamente así conocí a Carlos Salinas de Gortari en campaña en una ceremonia a la que fue invitado, claro pertenecía al partido oficial.

Quiero que el presidente salga adelante, que logre lo que nos repite cotidianamente, un país igualitario, donde las oportunidades sean las mismas para todos y cada cual esté en condiciones de decidir su destino, al menos eso quiero entender.

Igual quisiera ver hoy el cambio, aunque sé que es poco el tiempo y como muchos mexicanos hartos de haber resistido tantas vilezas de los gobiernos anteriores desesperamos por ver el cambio ya, quisiéramos ver en la cárcel a la bola de sátrapas, nos molesta ver al presidente rodeado de muchos malandros que fueron parte de la mafia del poder.

Vemos acomodados en cualquiera de los poderes de la Unión a oportunistas, ignorantes y otros no tan ignorantes pero si muy bandidos, y claro también uno que otro que merece servir a México.
No entendí nunca que el objetivo era ganar, porque los compromisos de campaña como las garrapatas son difíciles de sacudir. Hay que ser incluyentes dicen los políticos, pero se olvidan que difícilmente alguien cambia, como nace muere, menos si no se tienen principios.

Creo que el presidente debe llamar a unión, él al igual que todos los humanos comete errores, pero debe de ser muy cuidadoso para no acrecentar rencores en una parte muy lastimada que es nuestro pueblo. Nosotros debemos de entender que luchar contra tantos demonios no debe de ser fácil, de política partidista entiendo poco y no podría comer mierda a cucharaditas como dicen en el argot político, pero los resultados serán los que cuentan, si valió la pena hacer eso y seguramente lo hacen todos los días.

Ojalá y todos los que están en la función pública quisieran el bien de nuestra patria,  en el discurso es fácil decirlo pero el poder desenmascara a muchos de ellos y pues los cheques no son poca cosa, pronto se olvidan de ideales y compromisos, claro con honrosas excepciones.

Nosotros como ciudadanos tenemos que respetarnos entre sí, el distanciamiento, la diferencia de criterios o los odios y rencores sólo nos llevan a más decadencia.
Todos tenemos derecho a manifestarnos, emitir nuestras opiniones, a disentir con acciones de las autoridades incluyendo las del presidente. La burla, ofende más al que la lleva a cabo que al que la recibe, pero incrementa los enconos.

Creo y deseo que el presidente no traicionará a México, pero también creo que debe de bajarle a sus críticas o términos en los que se refiere a sus adversarios, por él y por todos.

Y nosotros ciudadanos, pueblo, debemos de reconocer los aciertos y señalar los errores, como lo hicimos con los anteriores presidentes, gobernadores y en general las autoridades que deben de servir con lealtad y eficiencia a nuestro pueblo, especialmente que antes todas las voces críticas hoy guardan silencio, y hasta alaban los errores, porque algunos de ellos saben cuando son errores.

Vamos pues, rescatando nuestro México.