Por Manuel Alberto Santillana* /Universidad de Sonora

1. Petr Skrabanek postula en “La muerte de la medicina con rostro humano” que, en nuestra sociedad occidental, existe un conflicto entre dos posiciones no totalmente opuqestas: Por un lado, la coercitiva sanitaria estatal y por otro la de la libertad individual. Así, hemos visto en esta pandemia la posición de la medicina ejercida por instituciones públicas donde se ejerce una coerción sobre el comportamiento ciudadano, fundamentado en premisas “científicas médicas o epidemiológicas” que ha sido ejercida por casi todos los países, en contraposición a la posición donde se privilegió la absoluta libertad individual. Libertad para trabajar o moverse pero igual para contagiarse, enfermarse o morir. Ahora ya lo sabemos, las evidencias científicas del comportamiento epidémico en Suecia, el Reino Unido o los EEUU quienes privilegiaron la libertad individual y del mercado, contrastan con las de México, Nueva Zelanda o Cuba. Diferencias que destacan, para el mejor uso del sistema sanitario de cada país, que fue y ha sido mejor el control social que la libertad individual o económica. Pero no ha sido fácil ni grato. Éste es el conflicto, que desde el inicio de la Jornada de Sana Distancia, permea en los habitantes de nuestro país. Acostumbrados durante décadas a que “el gobierno siempre decía mentiras”, como a la constante presencia de fake news o llamados a la desobediencia sanitaria tanto en redes sociales como en la prensa, el comportamiento ciudadano de aislamiento y distanciamiento fue parcial. Después de dos meses de “Quédate en casa” la población se rebeló y ha comenzado a salir a la calle. Ojalá esto no nos lleve a una segunda ola de contagios.

Curva lineal de los casos confirmados en Mexico, normalizado por volumen de población, con respecto a los demas países.

2. Adicionalmente está el dilema del uso o no de los cubrebocas: Es notorio que las autoridades de la Secretaría de Salud mexicana no lo utilizan mientras que otros autoridades sanitarias lo hacen hasta en privado. La OMS mostró una posición escéptica al inicio, luego la apoyo, hoy en día está otra vez dudando. Lo que sí sabemos, es que puede ser de ayuda si y solo si se complementa con las estrategias sociales de la sana distancia. Pero el uso o no de los cubrebocas es una muestra de las improvisaciones, aciertos o fallas de la implementación de políticas a nivel mundial. Lo mismo puede decirse sobre la cloroquina, sobre los túneles sanitizantes, o el transporte viral en el calzado, o la sanitización de lugares de trabajo. Un día sale que es protector, a la semana siguiente que no lo es. En suma, que seguimos con una incertidumbre sanitaria mundial. Tal vez la mejor revisión sobre el tema del uso del cubrebocas es la que hizo el Dr. Jesús Armando Haro de El Colegio de Sonora y se puede consultar en línea: Uso razonado de cubrebocas y protectores faciales en la pandemia Covid-19: un enfoque bio-sociocultural.

Curva logarítmica de contagios confirmados en México, normalizado por volumen de población, con respecto a los primeros 25 paises con más de 10 millones de habitantes.

3. Llama la atención la insistencia de algunos grupos de la prensa o “académicos” sobre la realización de las pruebas. Pruebas, más pruebas se exige cada semana. Por cierto con el desconocimiento de los solicitantes de lo que es una prueba de tamizaje o una diagnóstica, menos aún lo que es sensibilidad o especificidad, o de cómo se certifican las mismas. Los críticos siguen poniendo el ejemplo de Corea, pero callan ante la cantidad de las pruebas y el comportamiento epidémico en los EEUU. Ahí están los datos: la curva epidémica en México se logró aplanar, sin la necesidad de hacer tantas pruebas, mientras que la unión americana es el país que ha hecho más pruebas de todos sin poder controlar la epidemia. No hay duda que las pruebas diagnósticas son necesarias para certificar los casos graves o fatales, pero las evidencias actuales mostradas por la OMS no muestran -ni demuestran- que, a más pruebas menos casos de COVID19.

Curva logarítmica de contagios confirmados en México, normalizado por volumen de población, con respecto a los primeros 50 paises con más de 10 millo es de habitantes.

4. Es cierto que la epidemia sigue un curso extraño en México, o en los EEUU, en Suecia o en Cuba. Es absurdo el pretexto de algunos críticos de que “hay mucha letalidad, esto es un desastre y la culpa es del pelele del peje” refiriéndose a López Gatell. Simplemente con ese dicho no hay nada qué discutir. En realidad apenas estamos aprendiendo sobre esta epidemia a 6 meses de su desarrollo. ¿Por qué Nicaragua un país pobre con un sistema de salud privatizado tiene pocos casos y mínima letalidad, similar a su vecino Costa Rica, con un buen sistema de salud público centralizado y un nivel de vida de país emergente? Sabemos que países con la similar población como Suecia o Cuba, ambos con buenos sistemas de salud, adoptaron políticas opuestas. Y vemos las respuestas, Cuba con mínima letalidad y Suecia un desastre. Tal vez por ahí, como dijo en la conferencia del día 100 el Dr. López Gatell, está el camino. México no tiene ese sistema de salud nacional único centralizado, con apoyo financiero, bien estructurado, coordinado y con calidad porque se desmanteló durante 35 años (nos consta) y por lo tanto la respuesta tuvo que ser y ha sido primordialmente de la población. De que llegaremos a 35 mil o más muertes, posiblemente sí pero a lo largo de 6 meses, no en las dos semanas finales de abril, lo que hubiera ocasionado un colapso hospitalario. Eso es precisamente aplanar la curva.

Muertes en México por Covid19, en proporción al volumen poblacional, comparado a los 50 países con más de 10 millones de habitantes.

*Médico y académico, experto en salud pública.

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