
Manuel Alberto Santillana
1) Como si el 2020 hubiera sido un año anodino, intrascendente y soso, este 2021 ya va dando las primeras sorpresas. De hecho la esperanza de fin de año dada por el inicio de la campaña de vacunación contra la COVID19 que se inició el 24 de diciembre, como regalo de navidad, se vio alterado por la mezquindad de la oposición moralmente derrotada y sus secuaces televisivos. Quién sabe de qué obscuras y discriminatorias neuronas les salió la idea de exigir que les vendieran un lote de vacunas contra la COVID19, que ellos se la merecían, que para eso tienen poder adquisitivo, que para eso viven en zonas residenciales exclusivas. Pero ándale, que vuelven a quedar en ridículo, por enésima ocasión, ya que le exigían al gobierno de la 4aT que no acaparara las vacunas, que permitiera su venta. Exigencia tonta y que se hizo nomás por joder. Cuando el problema no es del gobierno sino de las empresas farmacológicas transnacionales fabricantes de esta vacuna. En pocas palabras, no hay suficientes vacunas producidas todavía y los contratos actuales son de millones de dosis para venta sólo a los gobiernos. Por supuesto Pfizer, Moderna o AstraZeneca les interesa una venta segura de 30 o 40 millones de dosis por país, qué les va a importar la venta a unos mil o dos mil ricachones o clasemedieros con ilusas aspiraciones de magnates en México o cualquier parte del mundo. Se van a esperar y así debe ser. Cuando les toque por grupo de edad o por grupo de enfermos, así se hará, y gratuita, pero no antes.
2) Y cuando Enero entraba y el frío comenzó a calar nos percatamos de un intento de revuelta popular en los Estados Unidos. Intento azuzado no por un opositor al gobierno, sino por el propio presidente Trump quien decidió literalmente “hacer desmadre” o en buen español, crear un caos, para que la sucesión presidencial no se logre. Y entonces vimos a un grupo de “supremacistas blancos” y miembros de diversas pandillas de ultraderecha entrar a tropel al Capitolio de Washington con poca resistencia de la policía y fuerzas del orden. Y medio mundo se sorprendía hasta que el buen Miguel Tinker y Victor Silverman en excelente artículo publicado en La Jornada nos describieron cómo en los últimos dos años ha habido tres irrupciones de congresos estatales precisamente por grupos de la ultraderecha norteamericana. Noticias que se omitieron o se ocultaron propositivamente, mientras en contraste se resaltó la “violencia” del movimiento “Black lives matter”.
Lo que nos lleva a reflexionar cuál será el futuro cercano de la política de los EEUU, por lo menos para este 2021. En mi opinión, esta polarización entre dos grupos se hará más violenta e incluso con repercusiones de toma de calles, barricadas y tumultos por cada bando. Por un lado se encuentran los demócratas liberales cercanos a los movimientos pro-defensa de los derechos civiles, de las minorías como la comunidad LGBTT, la afrodescendiente, la americana nativa, los inmigrantes, el medio ambiente y los derechos laborales que se verán en franca oposición con el otro grupo conformado por republicanos conservadores quienes defienden privilegios de color de piel, económicos, discriminatorios, de exclusividad, de idioma, religión, heterosexualidad y de supuesta superioridad intelectual. Ya veremos, pese al discurso conciliador y pacifista de Joe Biden la mecha de los conflictos sociales ya está puesta. Nada nuevo por cierto, porque la polarización –tal como en México-, ya existía desde hace décadas, lo que hizo Trump, nada más fue ponerle fuego.
Reitero, en México esto ya lo estamos viendo. De hecho la solicitud-exigencia de que las vacunas se les vendiera a un grupo elitista tiene detrás los mismos criterios que los de los republicanos conservadores. En suma: “nosotros no somos pueblo, somos blancos y ricos y porque podemos comprar lo que queramos, así lo haremos con la vacuna, ¡No haremos fila con los nacos! ¡pónganla ya en venta!”
3) Pese a la presencia y aplicación de las vacunas contra la COVID19, la epidemia no parará en este 2021, por lo menos los próximos 7 a 9 meses. De hecho estamos en la mitad de la pandemia no sólo en México sino en todo el orbe. Peor aún cuando ha aparecido en el Reino Unido ya una mutación que es un 70% más contagiante. Esto quiere decir, en palabras de expertos de la OMS, que el virus COVSAR2 en vez de contagiar 1.2 personas más por cada caso, ahora lo hace con una relación de 1.5 personas. Así, si 10 personas del virus original contagiaban a 12, con esta mutación hoy contagian a 15 personas. Dicho así no parece tan grave, pero cuando son 10 mil o 100 mil, ahí te quiero ver.
Adicionalmente debe entenderse que las diferentes vacunas contra la COVID19 no son para que nos prevenga de la enfermedad, sino para que no se presente de una forma grave o letal. En cierto sentido es como la vacuna de la BCG contra la tuberculosis o la de la vacuna contra la Influenza estacional, es decir, no son para que no nos de la enfermedad sino para no morirnos de esas enfermedades o no desarrollar las formas graves. Pero el contagio seguirá porque depende de la cercanía, del contacto humano cara a cara y de la interacción en regiones o zonas de alta densidad poblacional; o sea, tal como son las ciudades humanas que se conformaron en el siglo XX por todo el planeta. .
4. Soy optimista por naturaleza y decisión personal. Creo que México lleva un estupendo camino de la mano de don AMLO acompañado, lenta y a empujones, por todo el grupo de la 4aT. Y veremos mucho más cosas interesantes y sorpresivas. Tanto valiosas o exitosas de artistas del pueblo mexicano, como de mezquindad y ruindad escatológica de los miembros de la oposición moralmente derrotada. Me parece que el gobierno de Joe Biden será mucho más abierto y demócrata que lo que quisieran ellos mismos. Porque serán empujados por un lado por las demandas de las minorías oprimidas ahora envalentonadas, mientras que tendrán que reprimir a grupos de minorías de la ultraderecha quienes no cejarán en querer conservar sus supuestos privilegios. Lo mejor está por venir.
Es más, no me sorprendería el mismo 20 de enero en los EEUU Donald Trump se niegue a entregar el poder y haga otro desmadrito, o que un día antes renuncie y quien haga la ceremonia de transición sea el vicepresidente Mike Pence. Ya veremos.

