
#DiasdelFuturoPasado Vol. 58
Jorge Tadeo Vargas
En este mes se conmemora el día mundial del agua, así que la mayoría de los medios de comunicación han dado un espacio a organizaciones e investigadores para hablar sobre el tema. Se presentan cifras, el estado del arte, se hacen declaraciones catastrofistas sobre la situación actual, en fin. la semana del 22 de marzo, el agua es la principal protagonista en los medios. Una vez que pasa la fecha, se vuelva al olvido, seguirá habiendo acciones por parte de las organizaciones, de las comunidades para ya sin tener el ojo mediático encima. Esto regresará en un año a menos que ocurra un suceso extraordinario.
En este sentido, hablemos hoy en este columna de la importancia del agua desde la perspectiva de la justicia climática, pues justamente es ahí donde los impactos se irán recrudeciendo con el paso del tiempo. No es casualidad que los mayores desastres que se han producido en los últimos diez años estén relacionados con el cambio de temperatura global y las afectaciones locales. Huracanes, inundaciones, olas de calor, sequías, todo esto esta relacionado con las modificaciones al clima que se han dado por el cambio en las temperaturas, afectando con esto a los océanos y al ciclo del agua.
Siria, por citar un ejemplo bastante documentado tanto mediáticamente como por investigaciones científicas, es el primer país en enfrentar un conflicto bélico y de desplazamiento humano por culpa de una sequía brutal producida por el cambio climático que obligó en un primer momento al desplazamiento del campo a la ciudad, ocasionando un trastorno urbano que se tradujo en un conflicto armado, para después darle paso a un desplazamiento hacia otras ciudades y continentes. Si bien, aún no se documentan otros países en situación tan dramática como Siria, este no es el único que ya está sufriendo la crisis climática.
¿Cómo estamos en México ante esta relación de crisis hídrica-justicia climática? La situación se va complicando más con los años y la falta de una verdadera política ambiental, con un enfoque ecosistémico real, presentando los dos extremos. Tabasco -un ejemplo rápido de lo que menciono-por su propia condición geográfica de tener varias ciudades bajo el nivel del mar, muchos investigadores, incluido el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU -IPCC por sus siglas en inglés- aseguran que en los próximos años gran parte del Estado va a quedar bajo el mar, esto como consecuencia de la subida del nivel del mar que ya se va traduciendo en inundaciones con cualquier lluvia torrencial. Con esto se prevé que cientos de miles de personas sean desplazadas a otras ciudades o Estados, países, convirtiéndose en refugiados climáticos. Es posible que muchas otras presenten situaciones similares, especialmente aquellas que por sus condiciones geográficas estén en riesgo. Se me ocurre Mazatlán, Campeche, entre otras. El caso de Tabasco es emblemático pues por culpa de la industria petrolera ya es una región de sacrificio, donde la falta de justicia socio-ecológica, así como la ausencia del Estado para hacer cumplir con los Derechos Humanos fundamentales ha convertido a este Estado en una región de sacrificio.
Por un lado nos topamos con el aumento del nivel del mar, la desaparición de ecosistemas, de comunidades humanas, de desplazados, mientras que por el otro y siguiendo los informes del IPCC que años atrás publicó en su informe anual sobre la sequía que se presentará en el norte de México-sur de Estados Unidos. Dicho informe prevé que para el 2050 habrá una pérdida de más del 60 por ciento de los territorios/ecosistemas debido a la falta de agua, por lo que gran parte de la producción agropecuaria -industrial y familiar-se vera seriamente afectada. De nuevo miles de desplazados tendrán que buscar nuevos territorios en donde vivir, con todo lo que pasa al ser forzados a migrar.
Entre los Estados que el IPCC proyecta para ser de los más afectados en México por la crisis climática, esta Sonora, donde ya están viviendo los estragos de la falta de agua, agravándose año con año. Un Estado con una fuerte actividad minera, la cual está proyectando aumentar gracias a los yacimientos de litio que se encuentran en la zona serrana -la menos afectada por la crisis climática- así como una extensiva industria agropecuaria, donde los gobiernos no están armando planes ni de mitigación, mucho menos de adaptación. Comunidades enteras están siendo condenadas a ser absorbidas por el desierto. Aquí vale la pena hace un paréntesis. No todo Sonora esta en las mismas condiciones geografías por lo que algunas ciudades o poblaciones, tiene un riesgo menor, estas justo por esas condiciones es donde la minería se está instalando, lo sigue haciendo y así se mantendrá. Es decir para muchas poblaciones el mecanismo de supervivencia será convertirse en zonas de sacrificio.
Estamos ante una crisis hídrica histórica, la cual se agravara aún más con los años por culpa de la crisis climática que nos esta llevando hacia el colapso socio-ecológico, donde de nada sirve conmemorar, celebrar días mundiales si la falta de justicia se mantiene.
Desde la rebelión contra el Elisyum
Marzo 2021
Jorge Tadeo Vargas. escritor, ensayista, activista, anarquista, panadero casero, adicto al vino tinto, el café, el té y lo que él considera buena música. Coordinador no oficial de LIDECS.
