Sr. Presidente Andrés Manuel lópez Obrador.-

Hace aproximadamente 20 años iniciamos una lucha contra los basureros tóxicos. Especialmente los que pretendían poner unas empresas españolas en nuestro Estado, Sonora. De hecho ya las habían instalado, y también otra empresa que labora en Nuevo Léon de cuyo capital ignoro su procedencia, pero con la anuencia de nuestras autoridades —pues las ilustres funcionarias, la Maestra Julia Carabias y la Dra. Cristina Cortina de Nava y el personal de la SEMARNAT, en esa época consideraban que nuestro Estado tenía vocación para tener basureros tóxicos. Un Estado tan extenso, desértico y con poca población era el sitio ideal.

Lo he escuchado hablar sobre las diferentes organizaciones no gubernamentales. Obviamente no en los mejores términos le diré que en muchas cosas tiene usted razón pero —como siempre — comete usted el error de meter a todos en el mismo recipiente, y hace un batidillo sin diferenciar a nadie. Considero que eso es una mala práctica suya, pues no en todo tiene la razón, aunque usted crea que así es. Muchos confiamos en su honestidad pero no dejamos de ver su soberbia, el pensar que sólo usted tiene la razón. Al menos esa impresión da.

En lo personal pertenezco a la Organización No Gubernamental (ONG) llamada Ciudadanos por el Cambio Democrático, formada por varios compañeros así como otras ONG y asociaciones civiles, dentro de ellas luchamos para dejar de ser el patio trasero de Estados Unidos, de Europa y quien sabe cuantos países más.

Orgullosamente se vanagloriaban de pertenecer al G20, G9 o el número que se les ocurra, sin decir jamás que era para que la basura tóxica pudiera ser depositada en nuestro suelo. Por eso, esa bola de países ricos vieron en México la oportunidad de que los traidores gobernantes se creyeran importantes, y por supuesto la aprovecharon, sin contar que muchos mexicanos nos íbamos a oponer.

Pero volviendo a las ONG, nuestra organización nunca se registró, precisamente por estar luchando en contra del mismo gobierno, ¿Cómo íbamos a pedirles permiso? Para empezar, relaciones exteriores era una de las más involucradas en éste mugrero, empezando por su secretario Juan Ángel Gurría, y no se diga el secretario de Comercio, Herminio Blanco. Cuanta desgracia para nuestro país.

Además algunas ONG se registraban para pedir apoyos, ya fuera del mismo gobierno o de fundaciones y organizaciones nacionales o internacionales involucradas en el terrible negocio de la contaminación: mineras, petroleras, cementeras. Bueno, hasta la CIA, Transparencia, etc, una verdadera vergüenza todo. No íbamos a pedir apoyo contra quienes luchábamos.

Cómo integrante de la Academia Sonorense de Derechos Humanos me tocó participar en una de las reuniones anuales de la Comisión de Cooperación Ambiental, dentro del Tratado de Libre Comercio en la ciudad de Montreal, Canadá, ya que el caso de Molymex —compañía chilena que contaminaba terriblemente el pueblo de Cumpas, Sonora— se había seleccionado para ser publicado y por el cual se emitiría una recomendación. Ahí fue verdaderamente penoso ver la actitud servil y complaciente de otros mexicanos pertenecientes a ONG de diferentes partes del país, con excepción de una abogada de Jalisco que expuso el caso de la explosión de los ductos y la acumulación de gasolina en el sistema de alcantarillado de Guadalajara. Sin embargo, otras oenegeras incluyendo a funcionarias, una de ellas de apellido Carmona, platicaba que le iba a pedir de regalo de cumpleaños  a Lichtinger ir a Vancouver so pretexto de otra reunión de ambientalistas.

Pero mientras luchábamos contra Tec-Med conocimos a valiosos miembros de ONG, organizaciones civiles, ciudadanos independientes, inolvidable nos resultan entre otros, el Texas Center for Policy Studies (Centro de Estudios Políticos de Texas) de Austin, Texas; Richard Boren, Talli Nauman, Teresa Leal, Rosa Agustín y tantos, y tantas personas que desinteresadamente nos orientaron, nos apoyaron desde donde estuvieran.  Maestros universitarios de nuestra Universidad de Sonora, investigadores del Colegio de Sonora. Por supuesto en ambos casos también hubo incondicionales al sistema económico, defensores a ultranza que todavía viven de lo mismo.

Igual pasó en Zimapán, Hidalgo, un ejemplo de la unión del pueblo, de los migrantes, de los maestros universitarios que muchos de ellos pagaron con su empleo al ser despedidos, hasta del cura del pueblo que, al apoyar el movimiento, recibió el rechazo del gobierno y fue encarcelado no por hacer proselitismo sino por defender la obra de Dios: la madre naturaleza. Posteriormente tuvo que abandonar el pueblo, o dígase de otra forma la iglesia lo mandó quien sabe a dónde.

No todos son iguales señor presidente y no siempre tiene usted la razón, investigue y haga la diferencia, escuche a los que saben, a los que sufren la problemática. Tal vez sus planes sean buenos, pero todo debe ser transparente y en base a la verdad no sólo porque usted lo dice. El pueblo es sabio, y si usted sabe que hay intereses oscuros pues diga quienes son y a esos castigue, no como siempre lo han hecho, al pueblo, ese pueblo al que usted dice amar tanto, cosa que no dudo. Lo que más se teme son los robos que hacen los grandes consorcios hoteleros, esos que crean infraestructuras sin ninguna precaución, importándoles poco el medio ambiente, esto sólo en el caso del Tren Maya.

En fin, sé que es difícil hablar con usted y me consta, tuvimos un desagradable encuentro donde nos medio conocimos y la despedida no fue precisamente amistosa; pero sigo creyendo que usted ama a México y eso es lo que a mí me importa. Su tarea no es fácil, pero déjenos ayudarlo, escuche. Deje de darle importancia a los traidores, ya todos sabemos quienes son y serán, y sí, a veces los vemos muy juntitos y tratamos de entender que no es fácil sacudirse tanto garrapatero, pero no les muestre más cariño que el necesario.

Respetuosamente.

Rosa María O´Leary

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