“La esperanza es un error. Si no puede arreglar lo que está roto, te vuelves loco.”

Mad Max: Fury Road

Por: Jorge Tadeo Vargas

Hace unas semanas el presidente anuncio la compra del cincuenta porciento restante de la refinería Deer Park, ubicada en el Estado de Texas, Estados Unidos y que pertenecía a la empresa petrolera Shell. Con esto México se convierte en el único dueño de toda la planta. El primera mitad se compró en tiempos de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari. Ahora toda la planta pertenece al país.

Antes de escribir sobre el retroceso que implica comprar una refinería en estos tiempos de colapso causado por la crisis socio-ecológica que tiene justo en el modelo de producción-consumo como la principal, es conveniente revisar algunos puntos que son importantes.

Primero, el irrisorio precio al que Shell vendió su mitad -irrisorio si consideramos que la construcción de la refinería Dos Bocas costará catorce veces más- se debe a que esta genera más pérdidas que ganancias. Al momento de la compra esta deuda, que ya compartíamos con la empresa petrolera era de 980 millones de dólares. Darle mantenimiento, mismo que no se le da desde la década de 1940 es económicamente inviable. Shell decide venderla como una estrategia principalmente para cumplir con las restricciones puestas por la Haya que las obliga a reducir en un cuarenta y cinco por ciento sus emisiones. Para lograrlo lo que hace es vender sus fierros viejos, pasando el problema a quien decide comprarlos. Una estrategia de la transnacional petrolera de ganar-ganar. Se deshace de aquello que le genera pérdidas, y cumple con lo mandado por la Haya.

Lo segundo, de nuevo sin hablar de lo que significa socio-ecológicamente hablando, la 4T esta invirtiendo -con dinero público- en darle mantenimiento a todas las refinerías que están un funciones en territorio mexicano, además de la construcción de Dos Bocas. Desde ahí la compra de Deer Park es un sinsentido desde donde se vea. Solo nos deja una mayor deuda y una mal llamada soberanía energética y digo mal llamada por una razón muy simple; el pico del petróleo es una realidad, estamos entrando a la bajada del cenit y cada año habrá menos petróleo que refinar, por lo tanto se necesitaran menos las refinerías. El pico del petróleo esta más que documentados por muchos investigadores en todo el mundo. Tampoco es algo que nos estemos inventando, cientos de libros, de artículos científicos han previsto que el fin de la era del petróleo está en sus últimos años.

La transición energética se dará si o si y es mejor estar preparados; López Obrador y la 4T están vendiéndonos un mito, una mentira. La compra de una nueva refinería, especialmente una con una enorme deuda, no nos garantiza ni el control, ni la soberanía energética, por el contrario nos mantiene atados a un modelo obsoleto y en pleno quiebre.

Esto nos lleva a lo que sigue: estamos en un punto de inflexión, en donde el capitalismo esta mutando hacia un sistema de clases mucho más agresivo, violento, desde donde se esta dando la transición pero de forma equivocada, si es que queremos hacerla pesando desde un enfoque ecosistémico, cosa que no esta pasando, al contrario, vemos como las zonas de sacrificio van en aumento, como los pactos verdes benefician exclusivamente al Norte Global y las corporaciones transnacionales. Ante esta realidad global que el gobierno federal intenta ocultar con discursos vacíos, con ataques a las defensoras de los territorios y la naturaleza, con proyectos obsoletos que solo contribuyen al colapso o bien proyectos ecocidas que no toman en cuenta nada que no sea el beneficio económico para la clase con el poder económico, con una oposición gubernamental -no confundir con la verdadera oposición de las defensoras- que solo refleja un gusto por los discursos progres al mas puro estilo green washing. Ante esto tenemos que recuperar el concepto de transición justa y comenzar a trabajar desde ahí, desde lo local hacia lo global, por más cliché que se lea.

La transición es urgente y necesaria, es un cambio de paradigma y no se puede dar sin un cambio real de modelo, de sistema, aquí no vale hacer comparativos globales, se trata de trabajar desde y por la supervivencia. Habrá que ir dejando atrás esas ideas arcaicas y patrioteras de la “soberanía nacional” para ir avanzando hacia la cooperación, la colectividad, el apoyo mutuo, el municipalismo asambleario, al final esto es mucho más realista que todas las apuestas que este gobierno, al igual que los anteriores hacen por mantener un modelo de producción-consumo caduco, lineal, devastador con las comunidades y la naturaleza.

Desde la rebelión contra Elisyum

Junio, 2021.