
- Robert Zimmerman cumplió 80 años hace una semana. Premio Nobel de literatura el músico que se identifica como neoyorkino, cuyo nombre de guerra es Bob Dylan, merece unas palabras. No tanto por ser un músico con una gran voz o cuyas interpretaciones sean clásicas al estilo de un Frank Sinatra o Louis “Satchmo” Armostrong, sino por su influencia literaria en la cultura contemporánea. De hecho su rola “Blowing in the wind” se volvió un himno de libertad para la generación hippie y contestataria antes de que apareciese la música latinoamericana y trova de protesta. O como lo es actualmente las rolas de Panteón Rococó o Joaquín Sabina.
Y desde luego otro elemento interesante es la influencia de Dylan en los músicos norteamericanos. Prácticamente de cada versión de sus primeras rolas hay decenas de versiones, en algunos casos centenas de versiones. No olvidar que apenas hace algunos años una versión de “Escalera al cielo” se volvió un clásico entre los grupos de rockeros del metal pesado.
2. Hay mucha gente que se indignó porque le dieron el Nobel de literatura. Por otro lado hubo mucho respaldo y apoyo por parte de la raza del rock and roll quienes vieron, con este reconocimiento, el sitio de mayoría de edad de esta manifestación cultural que es, junto con el jazz, la mayor de la música norteamericana al siglo XX. De hecho, en el discurso de aceptación del Nobel, Dylan sintetiza su estilo al narrar su admiración por un músico joven, Buddy Holly, que fue su influencia inicial y que lo determinó en su estilo: “la música que yo amaba: la música con la que crecí: countrywestern, rock’n’ roll y rythm and blues.“.
Y cierra ese buen discurso, del Nobel 2016, tratando de descifrar qué son sus canciones, y nos lo dice con buena ironía:
“John Donne, el poeta y sacerdote que vivió en tiempos de Shakespeare, escribió estas palabras: “El Sestos y Abydos de sus pechos. No de dos amantes, sino de dos amores, los nidos”. Tampoco sé qué significa. Pero suena bien. Y uno quiere que sus canciones suenen bien.
…
Eso es lo que son las canciones también. Nuestras canciones están vivas en la tierra de los vivos. Pero las canciones son diferentes a la literatura. Están destinadas a ser cantadas, no leídas. Las palabras en las obras de Shakespeare estaban destinadas a ser representadas en el escenario. Justo como las letras en las canciones están destinadas a ser cantadas, no leídas sobre una página. Y espero que algunos de ustedes tengan la oportunidad de escuchar estas letras de la forma en que fueron pensadas para ser escuchadas: en concierto o en un disco o como sea que la gente escucha las canciones hoy en día. Regreso otra vez a Homero, quien dice: “Canta en mí, oh Musa, y a través de mí cuenta la historia”.
3. Finalmente, una muestra de lo que, para mí es la más fina literatura de Bob Dylan, con esta rola de 1963.
Mañana es demasiado tiempo.
Si el hoy no fuese un camino sin fin,
Si esta noche no fuera un encorvado riel…
Si el mañana no fuera demasiado tiempo…
Entonces la soledad no significaría nada para ti .
Si, y solo si mi verdadero amor estuviera esperándome,
Si yo pudiera escuchar suavemente a su corazón palpitar…
Solo si ella estuviera recostada a mi lado,
volvería a dormir en mi cama otra vez…
No puedo ver mi reflejo en el agua…
No puedo decir las palabras sin mostrar dolor…
No puedo escuchar el eco de mis pasos
Ni recordar el sonido de mi propio nombre…
Si, y solo si mi verdadero amor estuviera esperándome,
Si yo pudiera escuchar suavemente a su corazón palpitar…
Solo si ella estuviera recostada a mi lado,
Volvería a dormir en mi cama otra vez…
Hay belleza en el plateado río cantador…
Hay belleza en la amanecer del cielo…
Pero ninguna de estas cosas puede tocar la belleza
que yo recuerdo en los ojos de mi amor verdadero..
Si, y solo si mi verdadero amor estuviera esperándome,
Si yo pudiera escuchar suavemente a su corazón palpitar…
Solo si ella estuviera recostada a mi lado,
Volvería a dormir en mi cama otra vez…
