
Fue el 14 de Mayo cuando la CIDUE* puso los primeros sellos de “clausurado” a esta pizzería enclavada en la calle Jesús Siqueiros, en plena zona residencial del norte de Hermosillo, pero hasta la fecha ha seguido operando como si nada. Hoy, con presencia de la regidora Mary Carrazco, medios de comunicación y varios vecinos, actuarios de la dependencia pusieron nuevos sellos, encima de los viejos.
Black Pizzería es el nombre comercial de esta empresa de comida (en su cuenta de facebook también ofrece otros platillos italianos) que llegó a la Col. Los Rosales en el verano pasado, en plena pandemia, y todo indica que es un próspero negocio. Su reciente apertura de una sucursal en el Parque La Ruina es prueba de ello.
Sin embargo, y a decir de la regidora y de los vecinos, el local no cuenta con licencia de uso de suelo para haber instalado una cocina con gas natural en la zona residencial, además de una serie de irregularidades y de afectaciones, como lo cuenta Mario Rendón, uno de los quejosos:
“Todas las instalaciones se fueron improvisando, nos preocupa la del gas LP pues hace dos semanas explotó una pizzería en el centro, que cumplía con la norma, y sabemos de otras pizzerías que han explotado y que dañan hasta 100 casas a la redonda. Otra cosa es que en la parte de atrás hay una clínica con tanques de oxigeno de una cámara hiperbárica, imagínense la reacción en cadena que esto pudiera ocasionar.”
“Pero Protección civil dice que no puede hacer nada hasta que algo ocurra, ¿qué están esperando? También CIDUE nos ha dicho que los sellos son administrativos y que no pueden limitar el acceso al inmueble, entonces no pueden evitar que entren a trabajar.”
Los vecinos se quejan de que quienes van a recoger pizzas obstruyen constantemente su estrada y salida, además del ruido que provocan las motos de los repartidores. “Si les dices algo, hasta te echan de la madre. Mira, no tienen contenedores, dejan los residuos aquí afuera, pasan los perros y a veces esto es un gusanal. Todo esto lo hemos hablado con los dueños y lo que dijeron es “todos tenemos problemas” y se lavan las manos. Por eso decidimos acudir a los medios esta vez”, dice Rendón.
Black Pizzería viene del concepto “Black Kitchen” o “Dark Kitchen”, traducida como “cocinas fantasma” o “clandestina”, donde una empresa vende comida a través de las plataformas digitales, pero no hay mesas de consumo, no hay contacto con el público. Surgieron en Londres en los barrios de la periferia, donde se instalaron en bodegas viejas, naves industriales en desuso, etc., como parte de la innovación en la industria restaurantera y las nuevas tecnologías.
“Pero lo está haciendo mal”, dice Rendón, “están haciendo black kitchen ‘región 4’, porque hasta eso está regulado. Han tenido un auge con la pandemia, hay varios sitios así en Hermosillo”.

La madre de Mario Rendón es quien vive justo a un lado de la bodega instalada como cocina. Hace poco fue diagnosticada con una enfermedad delicada. “No hemos tenido tranquilidad en los últimos 10 meses, pero de seguro están muy buenas las pizzas”, dice en tono de broma otro vecino.
Según la norma, Protección Civil debería de clausurar por no tener alguno de los 5 puntos más importantes: salidas de emergencia, extintores, detectores de humo, ventilación adecuada y señalética. La evidencia indica que por lo menos en cuanto a salidas de emergencia y ventilación, inclumplen la norma.
El grupo de vecinos consiguió el dictamen para la utilización del gas natural, donde viene el nombre del dueño del predio, pero la razón social ahí es otra, no es Black Pizzería.
Mario abunda: ” Es extraño que protección civil acepte un dictamen con otro nombre. Hay una estela de corrupción, pues desde diciembre está la denuncia, se clausuró y sigue operando.”
¿Quién protege a Black Pizzería?
Alan Encinas, otro de los vecinos, cuenta que anoche mismo personas del negocio hicieron un recorrido a todas las casas, pidiendo la firma para el cambio de uso de suelo. “Mienten porque dicen que quieren hacer una bodega, y que en dos semanas se van, pero que les regalemos la firma. Hay algunos vecinos que aparentemente están a favor, no sé que ganan con ello. Con la firma de aprobación de 6 casas de enfrente y dos para los lados es como se obtendría el cambio, pero sabemos que la mayoría estamos en la inconformidad. Hago este comentario por lo que pueda pasar”.
Por su parte, la regidora Mary Carrazco expone que: “es una denuncia ciudadana que llegó a regiduría, los vecinos ha visitado al jurídico del Ayuntamiento, a Derechos Humanos, a Presidencia Municipal, a Protección Civil y no ha habido una dependencia que asuma, ha habido respuestas paliativas, pero una formal, no. El caso de la Guardería ABC nos hace denunciar, a alzar la voz, a asumir la responsabilidad de la intervención dentro de nuestras facultades. Somos muy solidarios con este tipo de denuncias por el nivel de riesgo, no queremos después estar lamentando.”
El actuario de CIDUE, Alejandro Zepeda Hoyos, dijo que se volverían a poner los sellos y se les aplicaría una multa. Aunque en un primero momento dijo que los sellos no debían impedir el acceso al establecimiento porque supuestamente una persona reside ahí, acto seguido los sellos se colocaron entre el bastidor y la puerta, en forma de cruz. La sello de “Clausurado” dice además “La violación de este sello constituye un delito conforme a los artículos 162 y 163 del Código Penal de Estado de Sonora”.
Según el Art. 162, el rompimiento de sellos tiene una pena de tres meses a tres años de prisión o multa de 60 a 350 UMAS, unos 5,300 a 31,300 pesos.
“Lo que sigue es que si hay un quebrantamiento de los sellos, y si ustedes hacen la denuncia, se procede a levantar un IPH, vendría seguridad pública para proceder legalmente y se tomen las medias”, dijo Zepeda, “pues en el oficio dice claramente que si se quebranten los sello serán acreedores de una sanción.”
*Coordinación de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Ecología (CIDUE)
Texto y fotos: Libera Radio.









