Manuel Alberto Santillana M.

(16/84)

Ni todo el amor, ni todo el dinero

Hace años, cuando daba regularmente consultas de psicoterapia familiar, se acercó una amiga a solicitar consejo. Se iba a casar y tenía algunas dudas. Lo que fue pronóstico, porque después de 6 años de matrimonio, se divorció.

Pero, bueno, el asunto es que me pidió un solo consejo. Y yo le dije el dicho que había escuchado años antes: Ni todo el amor, ni todo el dinero.

Y le expliqué: Mira, a las mujeres en la cultura mexicana las educan para entregarse completamente a su pareja. Dejan grupos de amigos, familia, ideología, religión, querencias, gustos, lugares de residencia, etc. por seguir a su pareja varón. Es más, muchas veces el hombre ni siquiera se los pide o solicita y muchas de ellas dejan todo.

Y luego de cinco o diez años de matrimonio se encuentran que el es esposo es un homosexual de clóset y por fin sale, otros hasta cambian de sexo, otros se vuelven políticos, o empresarios, cirujanos o profesores investigadores y ocupan su tiempo y energía al 100% en eso y adiós pareja o familia. Y así se casan a los 25, y a los 35 las mujeres casadas se dan cuenta que dejaron todo y tienen que comenzar desde cero.

Otra vez. Por eso, cásate y quiérelo mucho, pero siempre guarda algo para ti, de dinero y de tiempo que sea tuyo, solo tuyo.

(17/83)

Sabe lo que tiene

En mis tiempos de médico en el IMSS, luego de haber terminado la maestría en ciencias sociales, me invitaron a ser parte inicial de los Comités de calidad.  Estamos hablando de 1992 o el 93. Y daba cursos de Planeación estratégica y de Mejora o garantía de la calidad y todos esos rollos.

En uno de los cursos asistió una compañera de la subdelegación quien tuvo buena participación, pero discreta en su persona. El último día del curso fue de vestido claro y lució toda su imponente belleza moruna. Conversamos, se hizo una comida grupal de despedida y ahí se lució espectacular.

Un año después acompañé a una tía mía a pasar revista para que pudiera seguir cobrando su pensión. El trámite era, precisamente con esta belleza moruna, siempre amable e inteligente.

Concluimos el trámite y mi tía me dijo a sotto voce: Mira, esta cabrona sabe lo que tiene. Nada mas con caminar se nota. Cuidado.

MASM