Vista a la ciudad de Hermosillo desde el Cerro Johnson. Foto: Libera Radio.

Por: Fabián Urias Velázquez.

En la práctica resulta muy difícil que las ciudades sean amigables con el cuidado del medio ambiente. Podrá haber acciones de algunas urbes encaminadas a la mitigación del deterioro ambiental, pero no es la regla general y antes de que se interprete de manera negativa por usted Lector, le confieso que es un tema de aceptación por la necesidad que tenemos como ciudadanos de llevar un estilo de vida “civilizado”: tenemos carros, industrias, comercios, calles pavimentadas, usamos grandes cantidades de agua,  desplazamos especies, etc., es decir, nos hemos creado una realidad que no corresponde con la naturaleza intrínseca de la cual formamos parte y todo converge en la pérdida de valores.

La importancia de los cerros en Hermosillo

Los cerros en ciudades desérticas como Hermosillo son de gran valor, ya que a través de ellos se capta el agua que tomamos, se recargan los mantos acuíferos, nos sirven como barreras contra desastres naturales, son protectores de la calidad del suelo y hogar de infinidad de especies de flora y fauna que son determinantes para el equilibrio ecológico.

Hoy en día debemos voltear a ver nuestro entorno y es urgente dar un giro de 180° en nuestra forma de vida, es importante mencionar que buscar un cambio en favor del medio ambiente no necesariamente significa sacrificar nuestro confort, simplemente se requiere tomar conciencia de la importancia de las áreas cerriles de nuestra ciudad y emprender acciones en lo individual pensando en lo global, por medio de una verdadera educación ambiental enfocada a las nuevas generaciones, esto en cuanto al plano personal.

¿Pero qué hacer para cuidar nuestros cerros en cuanto al plano gubernamental? ¿Estarán haciendo algo las Autoridades?

Construcción en el Cerro Johnson. Foto: Fabian Urías.

Hay un común denominador que se está presentando en Hermosillo: las constructoras no solo están derribando árboles, sino que también los cerros se han venido impactando, tal y como está sucediendo en el área contigua al Cerro Jonhson, el área del Cerro del Bachoco, La calle Reyes Final, algunos fraccionamiento ubicados en la calle Reforma Final entre muchos otros.

El  artículo 4 constitucional establece que toda persona tiene derecho a un medio ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar.  En otras palabras es un garantía individual, un derecho humano y además un derecho intrínsecamente justo, es decir, que vale por si mismo, la Constitución lo único que hace es reconocerlo, pero no le dio vida, porque ese derecho existe por encima de cualquier ley, es un derecho que todo ser vivo tiene por el simple hecho de existir.

La Constitución política de México se divide en dos partes, una es la parte dogmática y otra la parte orgánica, la primera contiene las garantías individuales o los derechos humanos (primeros 29 artículos) y la segunda (parte orgánica) contiene las reglas de cómo se gobernará nuestro país.

De la Constitución nacen todas las demás leyes, se les conoce como leyes secundarias o reglamentarias y ninguna de esas leyes pueden ir en contra de lo que establece la misma constitución.

Dicho lo anterior es donde llegamos al tema de las ciudades y el cuidado del medio ambiente. En este sentido existe un instrumento del municipio que se llama Programa de Desarrollo Urbano y Centro de Población, actualmente el que sigue vigente es el de 2014 y el objetivo es garantizar el crecimiento ordenado de nuestra ciudad para garantizar, entre otras cosas el correcto aprovechamiento de espacios y recursos naturales.

Sin embargo, a través del Programa de Desarrollo Urbano y Centro de Población también se establecen las bases para designar y proteger aquellas áreas que deberán ser destinadas a conservación ecológica y como consecuencia NO serán urbanizables, de ahí que en su apartado de “Políticas de Desarrollo” del Plan vigente establece  que se deberán conservar las zonas cerriles y de recarga del acuífero, en el interior e inmediaciones de la zona urbana. Son zonas de conservación y no deberán desmontarse: los cerros del Bachoco, el cerro Johnson, el cerro Colorado, cerro Bola, La Flojera, Agualurca, Cementera, La Virgen y Apache, así mismo, en su apartado 7 de normatividad, en específico en su punto VIII señala que no se permitirá la urbanización del Centro de Población, y en consecuencia fraccionamientos o desarrollos sobre terrenos no aptos, tales como: Zonas con relieve muy accidentado o con pendiente mayor al 30%, ni las partes altas de cerros.

Construcción en área no urbanizable. Foto: Fabian Urías.

Es importante que las Autoridades Municipales tomen conciencia de esa responsabilidad que les traerá reconocimiento histórico, y que por el bien común de todos los ciudadanos revisen los permisos de construcción que se otorgaron y/o que se piensan otorgar en lo futuro para evitar que se urbanicen áreas en zonas cerriles, ya que de acuerdo al Artículo 115 constitucional en su fracción V corresponde otorgar los permisos de construcción. También los artículos 99 y 102 de la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado de Sonora le impone al municipio la carga de elaborar los mapas de zonas de riesgo, y aquellas zonas de riesgo que se clasifiquen como NO mitigables se deberán clasificar como NO urbanizables y deberán dar un uso compatible con su condición, tales como recreativos y paisajísticos. Aquí se menciona, entre otras, las laderas de los cerros CON PENDIENTES EXCESIVAS.

En conclusión, estamos llegando a un punto sin retorno y si las autoridades NO hacen valer la prohibición de NO urbanizar en zonas Cerriles donde la pendiente supere los 30 grados, seguiremos viendo como cada día se depredan grandes extensiones de áreas que por ley deben ser destinadas a la conservación ecológica y surge una pregunta: En el caso de un deslave, con consecuencias catastróficas, ¿quién se hará responsable?

Nos vemos en la próxima.

Espero sus comentarios.

Construcción en el Cerro Johnson. Foto: Fabian Urías.

Fabián Urias Velázquez

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