El jardín de entrada al Cerro. Foto: Fabián Urías.

Por: Fabián Urias Velázquez.

Fue en el año 2010. En ese entonces andaba en la Ciudad de Culiacán, Sinaloa, me encontraba ahí por cuestiones de trabajo. Recuerdo estar platicando con el Lic. J. M. Cruz O. a quén acababa de conocer, él me platico parte de su vida laboral, era una persona un poco mayor, dijo que había trabajado mucho tiempo para una institución financiera y por tal motivo estuvo radicando un par de años en Hermosillo. Yo tenía 30 años, nos saludamos, nos despedimos y me dijo; “admiro mucho a la gente de Hermosillo, es impresionante como se han adaptado a vivir sin agua”.

En otra ocasión, transcurría el año 2011, me encontraba en la Ciudad de México, también en una reunión de trabajo, ahí se encontraba un alto directivo de la empresa, se llama M. Smiters. Él contó su anécdota en Hermosillo, y en primera persona esta es:

“… Era julio o agosto, no recuerdo, me encontraba en un casino en Hermosillo, Sonora, estábamos comiendo, la carne era deliciosa. De repente, la gente se empezó a poner de pie y se empezaron a escuchar murmullos.

Shhh, Shhhhh, —Cállense, Cállense decía la gente—.

Por supuesto que me asusté, no sabía que pasaba y por supuesto yo también me puse de pie. Después de unos segundo, una persona alzó la voz y dijo: —¡Esta lloviendooo!!!—, y en ese momento todos salieron apresurados a ver la lluvia.”

No mames, Fabián (esas fueron textualmente sus palabras) se salen a ver la lluvia”. En ese momento me le quedé viendo con los ojos entre cerrados, moviendo mi cabeza de arriba hacia abajo y le dije: “humm, si supieras que nos bañamos en la lluvia”, después soltó una carcajada llena de empatía y hasta hoy somos amigos.

Cada día en Hermosillo se necesitan más zonas para el uso habitacional, la ciudad ha crecido descontroladamente, aunado a lo anterior surgen inconvenientes que por no ser atendidos se convirtieron en un problema, tales como el efecto invernadero producido por la falta de árboles y la depredación del medio ambiente.

Fabricación del abrevadero. Foto: Fabian Urías.

Hermosillo es una ciudad que está rodeada de cerros, un ejemplo es la Sierra del Espinazo Prieto se encuentra en el municipio y abarca 35 mil hectáreas, parte de esta sierra abarca el cerro del Bachoco, el ranchito y el Cerro Johnson, entre otros. A simple vista estas tierras pudieran parecer vacías, sin vida, ese es uno de los motivos por el cual mucha gente lo considera monte, sin embargo, al centrar nuestra atención en el área, nos damos cuenta de la gran biodiversidad que existe, uno se impresiona la gran cantidad de plantas y animales que existen en la zona.

Fue en el año 2007 cuando algunas voces empezaron a plantear la necesidad de proteger nuestros cerros y buscar la protección de estos ecosistemas con políticas públicas y fue así cuando mediante un estudio previo (año 2007), se envió una propuesta por alumnos de la Universidad de Sonora con el objetivo de proteger la Sierra del Espinazo Prieto, declarando Área Natural Protegida la parte donde se encuentra el Cerro Jonhson y que forma parte de la misma Sierra.

Fue un jueves 22 de enero de 2009 cuando en el Boletín Oficial de Estado se declaró el Cerro Jonhson como Área Natural Protegida y se le asignó el nombre de Parque Central Hermosillo, ahí se establece que comprende 29.6 hectáreas haciendo notar su valor escénico y su importancia en materia científica, educativa, de recreación y de riqueza en flora y fauna en estado natural.

Desde entonces ha habido muchas acciones tendientes a conservar el área, desde la colocación de palapas y asadores (2006-2007), reforestaciones por parte de SEDENA ( 2008-2009 aprox.) y últimamente se han llevado a cabo actividades por vecinos encaminadas a erradicar el zacate buffel, plantación de árboles, construcción de abrevaderos con llantas de retroexcavadoras e inclusive en la entrada del área estamos construyendo lo que será un jardín que servirá como bienvenida a los visitantes.

Quitando el buffel. Foto: Fabián Urías.

El zacate buffel es un factor que contribuye al deterioro de la biodiversidad que existe en el Cerro Jonshon, sin embargo los daños más graves que ha sufrido el área son los ocasionados por la mano del hombre, de tal manera que los obstáculos que hemos venido sorteando para rescatar el área son muy diversos, desde apatía por las autoridades municipales para permitir la reforestación y el deslinde el área, así como la omisión en convocar una representación vecinal en el desarrollo del plan de manejo, hasta incendios provocados, invasiones de cuello blanco por parte de constructores, urbanización de áreas contiguas en clara violación a las normas municipales y estatales.

El Parque Central Hermosillo, mejor conocido como Cerro Jonhson es de todos y como sociedad podemos rescatarlo y tenemos la obligación de preservarlo, todos podemos contribuir a su conservación. Ven y adopta un árbol, puedes plantarlo si quieres, te invito a que lo visites y descubras que es más hermoso que la descripción contenida en este escrito.

Empecemos a participar activamente en estos temas, cuidemos nuestro medio ambiente porque si lo destruimos, no lo podremos reponer ni con todo el dinero del mundo, porque solo cuando nos falta algo que es indispensable para la vida, es cuando le damos la importancia  y termino citando unas palabras de la madre Teresa de Calcuta “Solo lo barato se compra con dinero”.

Nos vemos en la próxima aventura. Espero sus comentarios.

Fabián Urias Velázquez

Twitter @Furvel75                Correo: fabian.urias75@gmail.com.