El periodista veracruzano Edgar Ávila comparte los marcos éticos y la sensibilidad indispensable para entrevistar a familiares de víctimas de la desaparición forzada en México

Investigando la desaparición forzada

Desde su experiencia, el periodista veracruzano recomienda que se debe ser perceptivo y respetuoso en la cobertura de temas de víctimas y no empeñarse en reflejar el lado vulnerable de quienes pasan por una situación de desesperanza

El testimonio de historias de personas que buscan a las víctimas de desaparición forzada debe partir de la sensibilidad y ética, asegura el periodista Edgar Ávila Pérez y nunca pretender explotar su sufrimiento.

Durante años, Edgar Ávila ha visibilizado la realidad de la crisis de desaparición. Recomienda ser empáticos con las víctimas y no ser sensacionalistas.

“Debemos ser muy sensibles. Debemos tener mucha ética. Hay cosas que te dicen en las entrevistas, que a lo mejor periodísticamente dices ‘ah, este dato es buenísimo’ y dices, ‘¿para qué lo saco?’, no los voy a poner en riesgo, no voy a hacer esto porque a lo mejor ellos no se dan cuenta de lo que están diciendo o haciendo.

“Entonces sí, ética también creo que influye mucho y la verdad es ponernos en sus zapatos, o sea, creo que con eso bastaría, decir ‘a ver, ¿me gustaría que me hicieran esto?’”, advierte el corresponsal en Veracruz y Puebla del periódico El Universal y colaborador de la agencia española EFE.

Desde el punto de vista periodístico advierte que se no se requiere “doblar a las personas anímicamente ni emocionalmente”, puesto que la propia historia ya es bastante penosa.

“Para mis fines, que son retratar una historia, no me sirve una persona doblada, completamente fracturada, o sea, porque lo que tú puedas retratar de esa persona fracturada, creo que no le va a dar más al texto. La sola historia es brutal”.

Investigando la desaparición forzada

 El respeto del que habla el reportero fue plasmado en cada una de las tres historias que reveló en el reportaje “La guerra de Veracruz que devoró las almas” publicado el 19 de marzo en el Border Hub como parte del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Sur, un proyecto del International Center for Journalists en alianza con el Border Center for Journalists and Bloggers.

Los textos escritos en el género de crónica narran el dolor de tres padres que tienen a un hijo desaparecido y detallan su esfuerzo inquebrantable para hallarlos con vida.

Una vez habiendo tomado el taller del Border Hub y recibido una beca para el desarrollo de un reportaje, el reportero tomó dos decisiones importantes para él, la primera fue dejar ver que los hombres también buscan desaparecidos en México, país en donde dentro de los grupos de buscadores, destacan las mujeres.

Su intención nunca ha sido minimizar el gran trabajo que han hecho las madres, esposas e hijos de personas desaparecidas, aclara, incluso, las ha acompañado en su lucha desde hace más de una década.

periodista sentado en pacas de paja
El reportero ha dado cobertura periodística en múltiples eventos en distintas partes de México y el extranjero. Acá posa para la cámara mientras se encontraba en un viñedo de Querétaro. Foto: Especial 

Padres en busca de sus hijos

Edgar Ávila pretendió mostrar que los hombres también sufren, lloran y padecen grandes pérdidas, aunque algunas veces no puedan mostrarlo en el entorno machista que caracteriza la cultura en la que viven.

Una vez una madre buscadora le dijo que si quería retratar la búsqueda que también realizan los hombres por sus desaparecidos lo hiciera.

No fue un reto, se trató más bien de una respuesta honesta a la insistencia del periodista de Veracruz sobre la poca visibilidad que se les da a los hombres que buscan.

Así mismo, quería contrarrestar el discurso de que los hombres no sienten igual.

“Había algunas líderes o algunos sectores que decían ‘es que los hombres no sienten igual porque ellos no llevaron en el vientre a los hijos y las madres somos las que sufrimos porque los llevamos nueve meses en el vientre’.

“Yo respeto esa parte. Creo que sí, sí es cierto, pero yo tengo hijos, por ejemplo, hijas y entonces digo, no, yo nada más a imaginarme, bueno, no quiero ni imaginarme una cosa así, claro. Esto no puede ser cierto. Entonces creo que por ahí empezó, estas dos vertientes, las charlas, estas opiniones que hay que hacer por una cuestión de equidad de género y ver si los hombres sufren igual o no y pues ésa era la hipótesis”, detalla.

Afirma que descubrió que hay un gran dolor en los tres hombres entrevistados, que sufren, han perdido sus ahorros, a sus parejas y hasta la esperanza.

Poder de la narración

periodista en un cafe
El periodista veracruzano participó en el “Seminario para comentaristas o columnistas conocidos de los medios importantes de países hispanohablantes 2019”, auspiciado por el Ministerio de Comercio de la República Popular de China, celebrado en Beijín, China. Foto: Especial

La segunda propuesta importante de Edgar Ávila al Border Hub fue escribir en relato narrativo.

“Me lo imaginé en crónica, lo imaginé un poco, incluso novelado, aunque para el ejercicio periodístico es raro que vaya un poco novelado porque al hablar de novelas significa un poco de ficción. Evidentemente en este caso no hay ficción, todo es real, pero siempre la realidad sobrepasa la ficción”.

Lo que nunca vislumbró fue la magnitud de la tragedia que escuchó en cada testimonio, que a esos hombres ya no les importa llorar en donde estén, en donde les vengan los recuerdos a la mente. Edgar lo debió retratar. También lloró.

“No sabes cuánto lloré al redactarlos, o sea, de verdad. Yo sé que en la escuela te dicen ‘es que tú no debes de meterte en las historias’.

“Evidentemente no me metí en las historias porque la redacción es muy cuidada, decir ‘yo no soy el que está hablando, son ellos’, pero al momento de estar redactando y viendo lo que dicen y lo que sufrieron, pues sí te pega”.

Periodismo en la sangre

Edgar Ávila tiene una trayectoria de más de 25 años en el periodismo. Empezó a los 16 años cubriendo la nota roja en el desaparecido Diario Eco de Puebla. De ahí pasó a las filas del Periódico Síntesis, en donde lo enviaron a cubrir el alzamiento del Ejército Zapatista.

periodista toma nota junto a un insurgente armado
Con 17 años, Edgar Ávila trabajaba para el Periódico Síntesis, cuando fue como enviado al estado de Chiapas a dar cobertura al alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZNL). Foto: Juan Carlos Rojas

El periodismo lo trae en la sangre, asegura. Fue su tío Fermín Pérez, fundador del periódico La Jornada, quien con sus interesantes historias de su andar periodístico le transmitió la pasión por la profesión.

Ha laborado en diversos estados del país para Milenio Diario, Revista Milenio y Novedades. También ha estado haciendo coberturas en Cuba y Canadá y formó parte de una delegación de periodistas de México y Argentina en una estancia informativa en Israel y su frontera Siria, Palestina, Franja de Gaza en junio de 2017.

En 2019 estuvo en Beijín, China participando en un seminario para comentaristas o columnistas.

Participó en el taller de “Periodismo y Libertades” de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez y entre sus colaboraciones destaca el trabajo periodístico México-Colombia “Desaparecidos”, que obtuvo el Premio Ortega y Gasset en 2015.

Apasionado por la narración, el veracruzano tomó el curso “De cerca nadie es normal, Taller de crónicas de personajes”, impartido por Julio Villanueva Chang, premio de Crónicas de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Ha escrito cuatro libros, Pequeñas Quimeras (AguArena, 2016), Veracruz Contemporáneo (IVEC, 2018), La Bestia Faldera (AguArena, 2020) y Pequeñas Quimeras II (AguArena, 2022).

periodista muestra portada de su libro
Es autor de cuatro libros, entre ellos Pequeñas Quimeras II (AguArena, 2022), una recopilación de sus textos periodísticos con una narrativa positiva, la cual disfruta y promueve siempre que puede. Foto: Especial

Periodismo de paz

En el periodismo no todo tiene que ser muerte y corrupción, analiza, también es necesaria la narrativa positiva para construir una mejor sociedad.

“Le llaman ahora periodismo de paz, es decir, me gusta hacer este tipo de crónicas de redacción, pero con historias en positivo, con gente común. No estoy hablando de funcionarios, con gente común y corriente que hace algo extraordinario a pesar de todo lo que hay en México.

“Porque a mí me parece que, digo, no tenemos que dejar de lado la crueldad por la que pasa este país, pero también tenemos que construir mejores sociedades y creo que construir mejores sociedades es mostrarles la otra parte de la gente, decir, ‘a ver, no todos son malos’”.

Se ha fijado metas para desarrollar reportajes, explica, sin embargo, es la primera vez que hace un reportaje de largo aliento y con el acompañamiento de una mentora. Tampoco había llevado un método como el de la beca del Border Hub.

“A los periodistas de muchos años nos cuesta mucho trabajo esa parte estructurada, incluso más académica. Los que crecimos o los que somos de la llamada generación bisagra, que aprendimos las nuevas tecnologías y que tuvimos que dar el salto, pues no estamos muy acostumbrados a eso”.

Así mismo, llevar un Master File y un cronograma resultó una novedad para el reportero. Le pareció de mucha ayuda.

“Además, uno entra a este tipo de ejercicios con la mente abierta porque si no, mejor ni entras, o sea, ‘a ver, vamos a ver qué podemos aprender de esto’, porque de todo se aprende un poquito y vas jalando algunas cosas”.

El reportaje ha sido una combinación de las historias con los datos duros que reflejan la realidad de la desaparición en esa entidad.

Quizá la dificultad mayor a la que se enfrentó, dice, fue reflejar los testimonios exactos de los buscadores, incluso llamándoles de nuevo si quería detallar algún dato, aunque asegura “hay que hacerlo con mucho respeto”.