Por Rosa María O’leary
Nací en el mes de la Patria, mis padres me enseñaron a amarla y sentirme orgullosa de ser mexicana.
Encontré éste escrito que escribí cuando cumplí 20 años de haber causado baja del Ejército Nacional, hoy hace 32 años y siempre recordaré esa etapa de mi vida.
Siempre me llamó la atención las críticas merecidas o no a las fuerzas armadas; en el transcurso de mi vida me fui dando cuenta que no es ni más ni menos que otra organización conformada por seres humanos, que sufren, que gozan , psicópatas, generosos, intelectuales, capacitados, decentes, indecentes, y todas aquellas características que hacen diferente a cada ser humano, con la diferencia muy grande por cierto de que poseen las armas y están bajo las órdenes de quienes pueden ser igual, buenos o malos, desgraciadamente han sido más malos que buenos, se han distinguido por ser de los peorcitos entre ellos los comandantes supremos de las fuerzas armadas, Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox. Calderón y Peña Nieto
Las masacres a que han sometido y a que los han sometido no son menos crueles y perversas que el exterminio moral a que nos han sometido los bancos, las instituciones que deben ser para servir a nuestro pueblo, el asesinato a que han sometido nuestra mente a través de una educación deficiente, tendiente cada vez más a la privatización para tener a nuestro pueblo en un estado de verdadera indefensión, el clero político, o algunas de las autoridades de cualquier religión que pretenden y que están nuevamente metidas hasta los baños de los hogares mexicanos, el negocio de la salud que crea en la realidad o el imaginario colectivo enfermedades que por supuesto no cubre el seguro popular, a pesar de su cobertura universal.
En fin no es disculpa por los errores cometidos por una de las instituciones más respetadas o más temida, pero que debe representar los más altos valores de la defensa de la patria, no la imagen de fieles servidores de un traidor a nuestro pueblo como han sido los presidentes antes mencionados.
Las corrientes ideológicas separan, dividen y traicionan dentro de sus mismos grupos conformados por seres humanos, llámense sindicatos, iglesias, instituciones, hasta cuando hablamos de organizaciones de la sociedad civil con fines altruistas mmmmm, pero en el caso de verdaderas luchas de la sociedad como es el caso de los padres de la guardería ABC, las viudas de Pasta de Conchos, las madres de las desaparecidas de Juárez, los más de 50, 000 muertos , las luchas contra el despojo de las comunidades indígenas de sus territorios para entregarlos a manos extranjeras o pseudo empresarios nacionales, el pensamiento en el caso del ejército debe ser solo uno PONERSE DEL LADO DE SU PUEBLO COMO LO ORDENAN LOS CÓDIGOS MILITARES. Y si su comandante supremo es un traidor hablarle por las claras y no permitir que siga haciendo sufrir a su pueblo, pueblo del que provienen la mayoría de mandos y tropa, de que va a entender va a entender, una cosa es la lealtad y otra la fidelidad. No olvidar nunca que la PATRIA ES PRIMERO.
En la nueva administración del presidente López Obrador, con un país hecho pedazos, con la codicia de los países poderosos siempre al acecho de nuestra patria, donde la corrupción se encontraba instalada en todas las instituciones, y sigue, no es fácil.
Es tiempo de reflexión para rescatar nuestro maravilloso país de las manos de la ambición y la traición.
Sólo con la unión de todos los que amamos realmente la tierra de nuestros ancestros y de nuestros predecesores lo lograremos.
La educación y salud es indispensable para lograrlo. Y por supuesto acabar con la impunidad bajo la cual se han y se siguen cobijando los traidores a la patria.
