El poeta, ensayista y traductor David Huerta, originario de la Ciudad de México, falleció este lunes a la edad de 72 años; fue heredero de una generación critica con el sistema político.

“Yo soy hijo de la generación de 1968… La poesía se opone a la política, pero también la continúa y la perfecciona. La política en este país es un campo de batalla de intereses muy turbios, a lo largo del tiempo, por lo menos a lo largo de mi vida”, afirmó en una entrevista en 2019.

A través de su cuenta de Twitter, Alejandra Frausto, secretaria de Cultura dedicó un mensaje de pésame:

“Lamento profundamente el fallecimiento de David Huerta, uno de los escritores más destacados de las últimas décadas. Mi pésame a Verónica, su familia y amigos. Maestro, gracias por la poesía”.

Estudió Filosofía, Letras Inglesas y Españolas en la UNAM y su habilidad con las palabras lo hizo acreedor a varios reconocimientos como:

Premio Diana Moreno Toscano 1971.

Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para obra publicada 1990 por Historia

Premio Xavier Villaurrutia 2005 por Versión.

Premio Iberoamericano de Poesía para Obra Publicada Carlos Pellicer 2009 por Historia. 

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015, en el área de Lingüística y Literatura. 

Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco 2018, otorgado por la UADY, UC Mexicanistas y la FILEY.

Premio de Literatura en Lenguas Romances 2019, otorgado por la FIL Guadalajara.

Además, en 1998 los estudiantes de la Preparatoria Popular le dieron la medalla ‘Mártires de Tlatelolco’.

Sobre su experiencia durante la época del Movimiento estudiantil del 68 comentó a El Financiero: “Yo tenía 18 o 19 años como todos los que tenemos 70 años en México, y esa experiencia me marcó. No puedo separarme nunca de la política, estoy atento a lo que ocurra”.

Mientras estudiaba en la Facultad de Filosofía y Letras conoció a Rubén Bonifaz Nuño y a Jesús Arellano, quienes le publicaron su primer libro de poemas El jardín de la luz en 1972

Asimismo, relató a este diario cómo vivía sus 70 años: “Estoy viendo todo con ojos muy desconcertados, nada resignados al deterioro, escribiendo con muchas ganas. La poesía se escribe de una manera a los 18 o 20 años, y de otra manera cuando uno es un adulto. Y a esta edad que es la que recomiendan los Salmos, con la visión de lo que debe tener una vida humana, se ven las cosas con una larga experiencia, y con una visión, un poco desencantada de la actualidad que se vive”.

Ayotzinapa

Mordemos la sombra

Y en la sombra

Aparecen los muertos

Como luces y frutos

Como vasos de sangre

Como piedras de abismo

Como ramas y frondas

De dulces vísceras

Los muertos tienen manos

Empapadas de angustia

Y gestos inclinados

En el sudario del viento

Los muertos llevan consigo

Un dolor insaciable

Esto es el país de las fosas

Señoras y señores

Este es el país de los aullidos

Este es el país de los niños en llamas

Este es el país de las mujeres martirizadas

Este es el país que ayer apenas existía

Y ahora no se sabe dónde quedó

Estamos perdidos entre bocanadas

De azufre maldito

Y fogatas arrasadoras

Estamos con los ojos abiertos

Y los ojos los tenemos llenos

De cristales punzantes

Estamos tratando de dar

Nuestras manos de vivos

A los muertos y a los desaparecidos

Pero se alejan y nos abandonan

Con un gesto de infinita lejanía

El pan se quema

Los rostros se queman arrancados

De la vida y no hay manos

Ni hay rostros

Ni hay país

Solamente hay una vibración

Tupida de lágrimas

Un largo grito

Donde nos hemos confundido

Los vivos y los muertos

Quien esto lea debe saber

Que fue lanzado al mar de humo

De las ciudades

Como una señal del espíritu roto

Quien esto lea debe saber también

Que a pesar de todo

Los muertos no se han ido

Ni los han hecho desaparecer

Que la magia de los muertos

Está en el amanecer y en la cuchara

En el pie y en los maizales

En los dibujos y en el río

Demos a esta magia

La plata templada

De la brisa

Entreguemos a los muertos

A nuestros muertos jóvenes

El pan del cielo

La espiga de las aguas

El esplendor de toda tristeza

La blancura de nuestra condena

El olvido del mundo

Y la memoria quebrantada

De todos los vivos

Ahora mejor callarse

Hermanos

Y abrir las manos y la mente

Para poder recoger del suelo maldito

Los corazones despedazados

De todos los que son

Y de todos

Los que han sido

Noviembre de 2014.

Publicado originalmente en: https://www.elfinanciero.com.mx/culturas/2022/10/03/muere-el-poeta-david-huerta-a-los-72-anos/