Por Manuel Alberto Santillana

1. Bastó una entrevista, con el distinguido psiquiatra Ernesto Lammoglia para echar por tierra toda una serie de mentiras y falacias escritas en un medio de circulación nacional. En ese texto, escrito por el periodista Juan Carlos Zavala, por cierto hermano de la actual senadora por el PAN Margarita Zavala, señalaba que el presidente de la república presentaba datos evidentes de una personalidad psicopática, o en términos actuales de una Personalidad asocial o disocial. Y como “prueba” de sus dichos, señalaba que el presidente no mostraba datos de humanismo o compasión, ni se identificaba con lo solidario social. Pero tomando para justificar sus dichos el texto de una psiquiatra psicoanalista francesa quien ha escrito sobre las personalidades criminales. Pero, resulta que el Dr. Lammoglia deshizo el texto de marras del cuñado del expresidente Calderón en tres patadas. Simplemente leyó las características de la personalidad sociópata del libro esencial, el DSM5, es decir el texto que clasifica a los trastornos mentales. Y ¡oh, sorpresa! El Presidente de la república no cumple uno solo de los criterios patológicos. El presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, goza de cabal salud mental.

2. Desde luego esto se trató de hacer de una manera similar para que, recordando cuando la periodista Carmen Aristegui hizo un cuestionamiento sobre el alcoholismo del entonces presidente Felipe del Sagrado corazón de Jesús Calderón,  se pudiera causar tanto revuelo. Pero, una vez más ante los dichos y las mentiras las evidencias salen triunfantes. Es claro que esto no es una campaña de mentiras y desastabilización que comenzó la semana pasada, sino que lleva ya varios años catalogando o acusando a AMLO de loco, pero sin pruebas. Es decir, pruebas clínicas serias con evidencias obvias y con datos de evaluación médica serias. Porque los argumentos de que “está loco, mira lo que hace”, son tontos e inútiles, se derrumban por sí mismos. De hecho tales argumentos sólo muestran la poca capacidad de análisis, síntesis, crítica u objetividad de quien lo emite. En otras palabras y para decirlo claramente, otra estrategia más fallida de la derecha moralmente derrotada.

3. El tema de la salud mental de los gobernantes no es menor. De hecho se ha cuestionado lo mismo de Donald Trump, él sí como un sociópata. Y la del actual presidente Joe Biden, pero en este último caso relativo a su edad y a síntomas ya incipientes o francamente francos de demencia. No es un tema nimio, de hecho con algunas revelaciones del probable deterioro de la salud mental del presidente Biden los mercados y Wall Street tiemblan. De hecho, es tanto el cuestionamiento que se ha sugerido que muy probablemente, debido a los inicios del cuadro demencial el presidente Biden no va a concluir su mandato de cuatro años. En este momento no lo sabemos. Hasta donde se conoce el presidente Biden se encuentra bien, pero con ciertos síntomas iniciales de demencia senil o vascular. Pero lo peor que pudiera pasarle sería una aceleración de su sintomatología hasta perder su capacidad de autonomía e independencia. Sobre todo porque es el líder de la mayor potencia militar económica del mundo aun. Esperemos que no suceda.

4. Reiteramos, el Presidente Andrés Manuel López Obrador goza de cabal salud mental en este 2022. No es así como en el caso de uno de sus opositores, el de ex presidente Calderón, de quien cada día se conocen más sus obscuros tratos con el narcopoder y un alcoholismo severo que fue acallado. Personalmente me consta haber escuchado la inauguración de los Juegos Panamericanos de Guadalajara y el discurso fue en un auténtico estado de ebriedad. Pero, al igual que otros rumores, se tapan o se callan a conveniencia. En fin, cosas de la tradicional vida cotidiana plena de hipocresía de los miembros del PAN.

5.  Por último, no se crea que esto de cuestionar la salud mental de un dirigente es cosa trivial. El fin de semana pasado durante el Congreso del poderoso Partido Comunista Chino, el líder opositor al presidente actual lo acusó precisamente de eso, de no estar bien de sus facultades mentales para impedir una tercera re elección. Pero aquí el resultado fue otro, típico de las dictaduras, el líder opositor fue “invitado” a retirarse del Congreso del Partido.

6. Nada de eso sucede en México. De hecho estamos en la etapa de mayor libertad de expresión. Tanto, que al presidente, sin sustento alguno, le tildan de loco. Y no pasa nada, porque es mentira y porque, de verdad, está muy cuerdo.