Por Manuel Alberto Santillana

1. Dentro de este breve repaso del sistema de salud privado mexicano habría que considerar su importancia, primero no sólo en términos económicos sino también, en segundo lugar, en cuanto al impacto en los servicios ofrecidos a la población. Así, por ejemplo, en cuanto a la importancia se considera que uno de cada 5 pesos que se gasta en salud en México se destina primordialmente a servicios de hospitalización. Ellos significa, en términos de valor económico, que el sistema hospitalario del país representa alrededor del 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB). Si bien habría que saberse que nuestro país es uno de los que menos recursos económicos destina al sector salud de los países de la OCDE, cuando este gasto no llega anualmente al 6.5% de PIB. Si bien es cierto que, en proporción al peso proporcional de las industrias y servicios en México, sí es uno de los sectores de mayor formalidad, pues aunque la agricultura, los servicios de alimentación o la minería tienen mayor peso en el PIB nacional, los servicios hospitalarios sí cuentan con mayor formalidad en cuanto a trabajadores, tanto del sistema público y de seguridad social como del ámbito privado, y en todo el país.

2. Ahora bien, en cuanto a la importancia que tiene el sector hospitalario donde trabajan actualmente unas 656,000 personas, éste cuenta con 137,000 camas hospitalarias. En resumen, entre los 4,360 nosocomios del país se atiende a 6.7 millones de pacientes cada año. Desde luego, nuestro país se ha distinguido históricamente desde 1942 hasta fines de la década de los 90s por un gran desarrollo del sistema público y de seguridad nacional, mientas que el sistema de salud privado ha tenido un importante crecimiento sólo en los últimos 15 a 20 años. Así, hablando del sistema privado hospitalario es claro que está en fase de expansión desde hace unos 20 o 25 años máximo: con el notorio deterioro de la atención pública la demanda privada se aceleró durante el periodo de gobiernos neoliberales donde el sistema privado creció exponencialmente. De esta forma, al día de hoy suman ya un total de 2,886 hospitales privados en México que concentran alrededor del 35% al 40% de la capacidad. Mientras que el sistema público, con 11,474 unidades, suponen el 65% de la capacidad hospitalización del país. Es decir, el sector privado ha ido incrementando mucho su número (incluyendo hospitales privados, universitarios, de la sociedad civil y algunos administrados por órdenes religiosas), pero su capacidad sigue siendo menor que la que cubren los hospitales públicos del país que incluyen las instituciones de seguridad social.

3. Uno de los aspectos interesantes es que en términos de tecnología e innovación la medicina privada se ha distinguido, por lo menos en los últimos 25 años, por contar con la tecnología de punta. Y con esto se ha señalado que es por eso que en la medicina privada mexicana es donde se hace la mejor medicina, de mejor calidad y con menores riesgos. Lo que es un silogismo equivocado. En efecto, esto resulta paradójico porque el 99% de las doctoras y los médicos especialistas mexicanos se forman en hospitales públicos o de la seguridad social donde no en todos ellos se cuenta con la más alta tecnología, pero sí se documenta que la calidad educativa, científica y de calidad de la atención sí se encuentra, precisamente, en estos hospitales de tercer nivel o gran especialidad. Dicho de otra forma, donde mejor se forman los especialistas mexicanos es en los hospitales de alta especialidad público o de la seguridad social, mismos que engrosarán la medicina privada de todo el país inmediatamente.

4. En el año 2022, la Fundación Mexicana para la Salud realizó un estudio sobre la calidad de los hospitales públicos y privados. Esto fue un análisis inédito que hicieron a partir de la información de egresos hospitalarios que aceptaron dar 36 hospitales. Entre otros puntos surgió la información de que, hablando de calidad de la atención, el 80% de los partos en el sector privado habían sido o son por cesárea, una cifra muy preocupante considerando que, conforme a la OMS, la tasa ideal de cesáreas debe estar entre el 10 y el 15% , pues la cesárea está asociada a riesgos que pueden perdurar por muchos años y afectar la salud de la madre y del neonato, así como embarazos futuros. Mientras tanto en el 2017, el IMSS logró su menor tasa histórica de muerte materna, coincidiendo con que en ese mismo año logró una tasa de cesáreas de sólo 43%, mientras que el 57% fueron partos vaginales.

*Doctor en Ciencias en Salud Pública.

msantillanam@gmail.com

Publicado originalmente en inversionistasonora.com, reproducido con el consentimiento explícito del autor.