Por: Rosa María O’leary.
Ese 5 de Junio creía que había vivido casi todo, pero nunca, me imaginé siquiera una tragedia así.

Había visto la corrupción desde dentro del sistema, por un contacto o más bien dicho enfrentamientos con las autoridades de los tres órdenes de gobierno o niveles de gobierno, porque de que hay niveles los hay.
Pensaba que las luchas ambientales por la salud y los derechos humanos eran lo peor que nos podría suceder, la generación de enfermedades, la pobreza que se avizoraba día a día después de la firma del Tratado de Libre Comercio, la corrupción de autoridades a las órdenes de las empresas (como hasta ahora) y muchas cosas más, la decadencia social, una sociedad sin rumbo ni ejemplos a seguir, los que debían de ser hombres y mujeres probos como deben de ser los que gobiernan, se venían convirtiendo cada vez más en la escoria de nuestro pueblo.
Pero no alcanzaba a ver que la entrega continua de las obligaciones del gobierno en manos mercenarias originaría la tragedia ocurrida el 5 de Junio, que lo más preciado, el tesoro más grande para la gran mayoría padres y madres de familia estaban en alto riesgo.
Que fácil había resultado para el gobierno ceder al mercado, al negocio, el cuidado de los hijos de madres y padres trabajadores.
Lo que sucedió, todos lo sabemos, el dolor inimaginable solo ellos, los padres que perdieron a sus pequeños hijos y los padres de los niños sobrevivientes cuya vida ha sido un calvario a pesar de su fortaleza.
Tratamos de que ellos sepan que nos duele y mucho, que estamos conscientes de que solo ellos saben lo que han vivido, que lloramos su dolor y quisiéramos arroparlos con nuestro cariño, solo eso podemos hacer en silencio ante ellos y con energía exigir JUSTICIA a los responsables, empujar porque la Ley 5 de Junio se lleve a cabo en beneficio de miles de niños mexicanos en memoria de nuestros 49 niñas y niños sonorenses y por los sobrevivientes que luchan y que son ejemplo de entereza.
Donde quiera que vayamos debemos narrar lo sucedido y acompañarlos como podamos esta fecha y cuando ellos lo soliciten.
Este 5 de junio a 7 años de este inolvidable día, marchen todos a los que les sea posible, como puedan manifiesten su dolor y su rabia, no debemos convertirnos en cómplices con nuestra indiferencia de tanta canallada que han cometido contra nuestro pueblo, pero sobre todo contra nuestra niñez.
ABC Nunca Más.
La cadena de complicidades más fuerte que nunca, pero no debemos olvidar que…
Un pueblo donde no hay JUSTICIA donde no existe respeto a la ley, donde la codicia y ambición se impone a los sentimientos y a la razón, está condenado a morir indignamente.
