María Elena Carrera Lugo

Que lejos estamos ya de aquella ciudad pacífica y en la que prácticamente no pasaba nada que nos quitara la calma, no pasábamos de ser una ciudad media en el contexto nacional de los años 60 o 70. En un lapso muy breve se incrementó el número de habitantes; en 1950 de acuerdo a fuente oficial había 43 mil 516 habitantes, pero en los años 60 aumentó un 125% que significó en números 97 mil 978 ciudadanos y ciudadanas que luego habrían de formar familias y convertir a Hermosillo en una ciudad 176 mil 596.

Era un tiempo para las y los que la disfrutamos, me refiero a la ciudad de la que nos sentíamos orgullosos por limpia, tranquilla y llena de naranjales. Abril y mayo olía a azahares y todo transcurría lentamente, bien pues ahora somos una ciudad en la que transitamos todo el día 936 mil 263 habitantes según el Instituto Nacional de Geografía e Informática (Inegi) es comprensible entender que todas las relaciones que existen al interior del espacio se han complicado.

Para las personas que nos fuimos a realizar nuestros estudios a otras ciudades o quizás otros países cada vez que regresábamos podíamos percibir esta nueva realidad: Hermosillo iba perdiendo el candor de una pequeña población a una ciudad con mayores tensiones y pocas certezas. De acuerdo a Jordi Borja, un arquitecto y geógrafo catalán, explica que el Siglo XX fue el tiempo de las ciudades, pero también del urbanicidio depredador y el siglo en el que prácticamente se privatizó el espacio público.

Este aspecto de la vida en las ciudades, donde prácticamente se descuida todo digamos a propósito, de acuerdo a lo que plantea el lingüista y Politólogo Noam Chomsky, genera de igual manera muchas crisis y en particular en la forma en la cual transitamos en las ciudades generando uno de los problemas que no debieran pasar desapercibidos como es la manera en que manejamos los vehículos automotores.

Prácticamente casi nadie respetamos los límites de velocidad, no atendemos lo indicado en el semáforo y si traemos un automóvil grande, capaz de tomar velocidades altas “sin sentirse” a lo que se le añade uso del celular manejando o con alta tensión generada por vialidades que ya están saturadas es caldo de cultivo para que los accidentes automovilísticos se vuelvan un asunto de prioridad en materia de prevención – la más olvidada tarea no sólo en este gobierno local sino en años de no “apostarle”.

Entre los años 2000 y 2015 Hermosillo se ubicaba en el sexto lugar de accidentes automovilísticos con resultados fatales, es decir, pérdida de vidas humanas o con secuelas de por vida por el siniestro. Hoy día, y eso es lo preocupante, ocupamos el nada honroso segundo lugar en accidentes viales. Sólo por mencionar algunos datos del 2022 que aparecen en la página de Inegi, hubo 248 personas que perdieron la vida en el Estado de Sonora y 3 mil 666 personas que, se quedaron con alguna secuela a propósito de ese percance.

Lo anterior nos debe llamar a la acción, por ello Hermosillo Cómo Vamos a través de la Mesa de Movilidad ha reiterado al gobierno local pero también al Congreso del Estado trabajar intensamente para que se apruebe la Ley de Movilidad y Seguridad Vial, pues a pesar de los esfuerzos que han hecho las OSC estamos cada día más lejos de alcanzar una convivencia pacífica en las calles de Hermosillo.

Hoy como nunca la sociedad está organizada y firme para lograr el objetivo de Hermosillo Cómo Vamos: “Un mejor lugar para vivir” la ciudad dice Jordi Borja, es la gente en la calle por tal motivo es urgente revisar, por ejemplo, si esta medida de legalizar autos de origen extranjero, es la política que debiera privilegiarse para que las personas se trasladen a lo largo y ancho de la ciudad o se trata de una decisión que traerá aparejada, problemáticas de más difícil solución como lo es mayor deterioro del medio ambiente, mucho tiempo en traslados, calentamiento de la ciudad por el uso de automotores, pero más aún, accidentes con resultados fatales para la vida y salud de automovilistas o peatones (atropellamientos)

Trabajemos coordinadamente autoridades, legislativo y ciudadanía para lograr el Hermosillo que anhelamos.

*Politóloga por la UAM, Maestra y doctorante en Mediación y Negociación de Conflictos por el IMM, maestra de asignatura de la Universidad de Sonora, integrante de HMOCOMOVAMOS.

Publicado originalmente en la revista digital Correo, Análisis y Perspectivas

Imagen Principal: El Sol de Hermosillo