Ajos-Bavispe es el nombre con el que todos conocemos a la reserva al centro de las Islas del Cielo en Sonora.
No debe haber muchos sitios como éste en el mundo, pues aquí, en el punto de encuentro de los climas tropicales y árticos, un jaguar (Panthera onca) puede vagar en invierno, por sobre terreno cubierto con nieve, mientras a unos metros los osos negros (Ursus americanus), emblema de la reserva, hibernan plácidos, ignorando su presencia.
Es también, si contamos sus Áreas de Influencia en la Cuenca del Río San Pedro e Islas del Cielo, el Área Natural Protegida (ANP) con la mayor concentración de especies prioritarias para la conservación, pues además de ser hogar de jaguares y osos, alberga a ocelotes (Leopardus pardalis), castores (Castor canadensis), cotorras serranas occidentales (Rhynchopsitta pachyrhyncha), águilas reales (Aquila chrysaetos), nutrias de río (Lontra longicaudis), berrendos (Antilocapra americana mexicana), bisontes americanos (Bison bison), halcones aplomados (Falco femoralis septentrionalis) y perritos de pradera cola negra (Cynomys ludovicianus).
Su protección inició con un decreto presidencial que cubría las sierras Ajos, Buenos Aires y Púrica. Mismas que después fueron re-decretadas y expandidas en 1939 por Lázaro Cárdenas con el nombre oficial de Reserva Forestal Nacional y Refugio de Fauna Silvestre Bavispe (En adelante me seguiré refiriendo a ella por su nombre popular Ajos-Bavispe).
Esta reserva ha sido líder en la implementación de nuevas técnicas de manejo de fuego; escenario del drama que siguió a la primera reintroducción de lobos mexicanos (Canis lupus baileyi); ejemplo de conservación transfronteriza y corredor clave para el movimiento de las especies, desde mariposas monarcas (Danaus plexippus) migrando, o jaguares recolonizando los Estados Unidos, hasta especies que se están adaptando al cambio climático desplazando su distribución al norte y hacia arriba, donde hace más frío. Hoy Ajos-Bavispe enfrenta un reto que hay días en que parece más difícil de resolver que el fuego, el cambio climático o los conflictos entre ganaderos y grandes carnívoros: el del limbo burocrático.
Una actualización enredada
Hace veinte años, en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA-1996) se identificó la necesidad de renovar los decretos antiguos y asignarles a las Reservas Forestales categorías acorde a las nuevas reglas de Áreas Naturales Protegidas. Para casos como Ajos-Bavispe, dice esa ley, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) está obligada a hacer un estudio que justifique la actualización y publicar la re-categorización en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Pasarían más de diez años para que el esfuerzo de modernización de decretos alcanzara a Ajos-Bavispe. Pero, aunque tarde, también le tocó su momento, o al menos eso parecía cuando en noviembre de 2010 el Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas recomendó al titular de la SEMARNAT que se expidiera un Acuerdo Secretarial para formalizar la re-categorización de Ajos-Bavispe, ahora como Área de Protección de Flora y Fauna Bavispe. Con esto empezaron a girar los engranes del papeleo en oficinas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y de la SEMARNAT. Al tiempo se elaboró el Estudio Previo Justificativo que permitiría a Ajos-Bavispe ser colocada firmemente en la agenda de conservación del siglo veintiuno. Lamentablemente parece haber sucedido lo opuesto a lo esperado.
Desapareciendo en el olvido burocrático
En los últimos años ha estado desapareciendo gradualmente la presencia de Ajos-Bavispe. No aparece enlistada con las demás ANPs ni en el sitio oficial de CONANP, ni en el Prontuario Estadístico y Geográfico de las Áreas Naturales Protegidas, el catálogo oficial de todo lo relacionado a las ANPs; no está en la capa de Sistemas de Información Geográfica actualizada en 2015; y lo que es más preocupante, parece estar despareciendo del organigrama y del presupuesto de CONANP.
Mario Cirett, quien había trabajado en Ajos-Bavispe desde 1996 y había sido su director desde 2008, fue despedido en Agosto de 2015 y nadie ha llenado su puesto. La Reserva está en manos del Director Regional, responsable de supervisar otras ocho ANPs, y del “encargado del despacho”, un término que describe a la persona que debe cargar con las responsabilidades de un director sin tener su autoridad. Ninguno de nosotros quisiéramos estar en esa posición por mucho tiempo.
En lo que al presupuesto se refiere Ajos-Bavispe recibió de 2012 a 2015 en promedio $1.3 Millones anuales para su operación. En contraste el presupuesto para 2016 fue de $180,000 es decir que sufrió una reducción del 86.4%. ¿Espera el gobierno de México que una reserva de 2,009 km2 (la mitad de lo que mide el estado de Tlaxcala) pueda ser protegida con esos recursos?
Sin director, sin presupuesto, sin su nombre en la lista de ANPs, sin su polígono en el mapa, y en incómoda cercanía con los yacimientos más grandes de oro y cobre del país, vale la pena preguntarse ¿qué está pasando con Ajos-Bavispe? La respuesta a una Solicitud de Información apegada a la nueva Ley de Transparencia, hecha por el Programa México de Wildlands Network arrojó un poco de luz a esta pregunta, pero no suficiente.
¿Qué debe hacerse?
Según consta en oficios múltiples, el Estudio Previo Justificativo que por ley (la antes mencionada LGEEPA-1996) se creó para justificar la re-categorización de Ajos-Bavispe reside desde el 1 de Agosto de 2012 en una oficina de SEMARNAT llamada Unidad Coordinadora de Asuntos Jurídicos. Junto al estudio se encuentra un anteproyecto de Acuerdo Secretarial, que dará validez legal al proceso, una vez que sea publicado en el DOF. Y, por si fuera poco, también ahí se encuentran oficios de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria y de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la CONANP, que explican porqué no debe haber ningún otro obstáculo jurídico a este proceso.
Todo lo que falta es la firma del Secretario para que el acuerdo se envíe al Diario Oficial de la Federación para su publicación. Y sin embargo desde hace casi cuatro años nada parece moverse, a pesar de que la CONANP ha solicitado en más de una ocasión respuesta al trámite.
Es impensable que el gobierno de México quiera borrar del mapa, por negligencia burocrática, más de 200 mil hectáreas de conservación, mientras que por otro lado pretende alcanzar la meta 11 de Aichi que nos compromete, como nación, a proteger el 17% (Más de 33.5 millones de hectáreas) de nuestro territorio. ¿Alguien en SEMARNAT piensa que a los ciudadanos de Sonora no nos importan nuestras Áreas Naturales Protegidas? ¿Es posible que alguien crea que a la comunidad internacional de conservación simplemente se le va a olvidar que existe Ajos-Bavispe? ¿Tiene este rezago injustificable de casi cuatro años algo que ver con la presencia de oro y cobre en el subsuelo de Ajos-Bavispe?
La SEMARNAT debe evitar que se genere un ambiente de especulación y debe publicar a la brevedad la re-categorización que actualice el estatus legal de Ajos-Bavispe. Es imperativo que se honre el destino de estos terrenos, que hace más 77 años quedó manifiesto en un decreto presidencial, garantizando la protección a perpetuidad de los ecosistemas y especies de una de las regiones más importantes para la biodiversidad Mexicana. Debe además restaurar y hasta aumentar el presupuesto histórico de la reserva, abrir una convocatoria para cubrir la vacante de director y tomar medidas para la publicación de un plan de manejo actualizado.
Actúa
A quienes nos preocupa el futuro de Ajos-Bavispe nos queda la obligación de solicitar al Secretario de Medio Ambiente la publicación inmediata del Acuerdo Secretarial en el Diario Oficial de la Federación, que hará de Ajos-Bavispe una reserva para nuestros tiempos y para muchas generaciones futuras. Manda una carta al Secretario Rafael Pacchiano usando el ejemplo debajo o redacta tu propia versión.
Las instituciones que quieran sumarse a la carta colectiva de Organizaciones de la Sociedad Civil pueden solicitar copia de la carta y sumarse enviando un correo a esta dirección.
Ing. Rafael Pacchiano Alamán
Secretario
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
PRESENTE
Asunto: Decreto ANP Ajos-Bavispe
Estimado Secretario:
Le comunico mi preocupación por los cambios que en los últimos años se han dado entorno al Área Natural Protegida (ANP) Reserva Forestal Nacional y Refugio de Fauna Silvestre Bavispe (también conocida comúnmente como Ajos-Bavispe) que, como es de su conocimiento, fue decretada en 1939 por el Presidente Lázaro Cárdenas.
Entiendo que a partir de la reforma realizada en 1996 a la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, las Reservas Forestales Nacionales serían re-categorizadas para adecuarse a la normatividad vigente y que, en el caso del ANP Bavispe, dicho proceso se inició en Noviembre de 2010 con la recomendación del titular del Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas de publicar un acuerdo secretarial para tal efecto en el Diario Oficial de la Federación.
Dotar a la Reserva Forestal Nacional y Refugio de Fauna Silvestre Bavispe con la categoría de Área de Protección de Flora y Fauna, proporciona los elementos legales y técnicos para la protección de los recursos naturales en esta importante región del noreste de Sonora; apoyaría a la preservación y el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad, cuyos registros de flora y fauna silvestre alcanzan mil 225 especies de plantas y 560 de vertebrados. Dentro de la región, se enlistan 105 especies de flora y fauna bajo alguna categoría de riesgo dentro de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 y 11 de estas especies de fauna se incluyen entre las 40 prioritarias designadas por la CONANP. La recategorización también permitirá proteger el ciclo hidrológico de la cuenca hidrográfica del río Bavispe, que depende de la conservación de los ecosistemas terrestres y acuáticos, especialmente de la vegetación que cubre los terrenos correspondientes a la cuenca, ya que ésta regula los escurrimientos, evita la acción erosiva y por lo tanto la pérdida de suelos en el área, servicios esenciales para la región. Esta categoría brindará además protección a las Regiones Hidrológicas Prioritarias Subcuenca del Río San Pedro y Río Santa Cruz y Río Yaqui – Cascada Bassaseachic, y a las Regiones Terrestres Prioritarias para la Conservación Sierras Los Ajos-Buenos Aires-La Púrica y Bavispe-El Tigre, además de servir de enlace estratégico para las acciones en la Región Terrestre Prioritaria Cananea-San Pedro y el Sitio Ramsar Ecosistema Sierra de Ajos-Bavispe Zona de Influencia Cuenca del Río San Pedro.
Veo con preocupación que lejos de hacer de esta importante ANP una prioridad, se ha reducido su presupuesto en un 86%, se mantiene vacante su Dirección y peor aún, no se concluye el proceso de re-categorización que actualice su existencia jurídica, en los términos que establece la LGEEPA.
Confío en que usted comparte el interés por Bavispe y la preocupación por su estado actual, que se presta a la especulación y la incertidumbre, por lo que respetuosamente le solicito su intervención para la pronta publicación en el DOF de la re-categorización de la Reserva Forestal Nacional y Refugio de Fauna Silvestre Bavispe como Área de Protección de Flora y Fauna.
Atte.
TU NOMBRE

En esta gráfica se puede ver la cercanía entre las Sierra Los Ajos con las sierras Elenita y Mariquita, en Cananea, ambas carcomidas ya por la minería a tajo abierto.
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La Mariquita y la Elenita, las Islas del Cielo*
Ubicada a 25 kilómetros al Nornoroeste de Cananea la Sierra La Mariquita, que lleva este nombre, por la presencia del insecto conocido popularmente como “mariquita” o “catarina”, es un área natural protegida, declarada así hasta el año pasado.
Esta Sierra forma parte de un peculiar conjunto de cordilleras aisladas conocido como “Archipiélago de Islas del Cielo” que se encuentran entre Sonora, Arizona, Nuevo México y parte de Chihuahua.
La Sierra La Mariquita cuenta con una extensión de 2 mil 195 hectáreas, que es el área protegida por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Inaoe), quienes realizan de forma voluntaria la conservación de esta área privada.
El responsable de la protección del sitio jurídico y ambiental y también asesor del director general del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Inaoe) Patricio Estévez Nénninger, expresó que estos son puntos ideales para la Astronomía.
“Porque están muchas horas, más de 240-260 días al año sin nubes, entonces no hay obstáculos como puede ser que sí haya en las montañas donde sí hay mucha humedad”, detalló.
Éstas son algunas de las características que permiten que la Sierra La Mariquita sea idónea para el Observatorio Astrofísico Guillermo Haro, que es donde muchos mexicanos y algunos extranjeros realizan sus investigaciones.
El observatorio se construyó en 1987 precisamente por iniciativa de quien puso las bases de la Astronomía moderna mexicana, Guillermo Haro Barraza, quien fue esposo de la escritora Elena Poniatowska.
Durante la realización de este proyecto Poniatowska visitaba a su esposo en Cananea.
“Se empezó a trabajar en La Mariquita… con apoyo del Gobierno, la Comisión Federal de Electricidad le subió la electricidad, les dieron los permisos y los terrenos eran parte del ejido Morelos y parte del ejido Vicente Guerrero y parte de unos particulares.
Y se empedró el camino, don Guillermo Haro trajó con gente de Puebla que eran como artesanos de la construcción, son muy buenos para hacer caminos de piedra, más que de asfalto”, explicó Estévez Nénninger. Los trabajos iniciaron desde 1978 y concluyeron en 1987, aunque el fundador Guillermo Haro Barraza falleció un año antes de que se culminara la obra del observatorio.
Al hablar de la Sierra La Mariquita se debe mencionar el observatorio, debido a que por él es que se realizan de forma voluntaria los trabajos de conservación, ya que es indispensable para la investigación contar con un cielo limpio.
El jardín de Sonora
Desde 1995 cuando Estévez Nénninger ingresó al Inaoe, ya se cuidaba la Sierra La Mariquita porque era como su jardín y los trabajadores evitaban que las personas fueran a talar árboles.
“La cacería no se permitía, se puso una puerta, se cercaba y se mantenía un orden desde el punto de vista de cuidar los recursos naturales y la belleza escénica de la montaña”, expresó. La contaminación es un riesgo no sólo para el medio ambiente sino también para los aparatos finos del telescopio que se encuentra en el Observatorio Guillermo Haro.
“El telescopio es un telescopio de 2.10 metros de diámetro que tiene un espejo y lentes donde cualquier partícula que esté en el espacio le cae y se distorsiona la imagen”, abundó.
Aunado a esto la Sierra La Mariquita está rodeada de minas, las cuales para su proceso realizan explosiones que generan polvos y son un problema para el observatorio.
“Cuando ya vino la minera María, que esa estaba muy cerquita, abajo, pues ahí sí, nunca en el mundo hay un telescopio tan grande como ese que se inauguró en el 1987 y la mina María se hizo en el 2000. Se logró firmar un convenio, en el que la mina María se comprometió a comprar un telescopio pequeño, que está a un costado del observatorio para monitorear una estrella y ver cómo avanza la contaminación durante la noche.
“Eso está de la mano de cuidar la naturaleza porque el bosque regula la temperatura y evitacambios bruscos de calor a frío”, externó.
Cananenses piden más protección para las sierras
Varios cananenses coincidieron que las montañas que rodean la Ciudad del Cobre deben ser más protegidas, ya que piensan que las minas están acercándose demasiado a las sierras La Mariquita y La Elenita.
María del Carmen Sáenz expresó que desde siempre ella recuerda ambas sierras y ha observado que las empresas mineras comenzaron a “comerse” parte de las sierras La Mariquita y La Elenita. “Nos va a pegar el frío, mira lo que queda, todo aquello había sierra, de acá para las colonias, de modo que tanto escándalo, tan bonito cuando hicieron el observatorio, de modo que se lo van a comer”, expresó.
Para Rubén Gilberto Burgueño, otro habitante de Cananea, la Sierra La Mariquita también es de suma importancia principalmente por la fauna que existe. “Sí se ve que la estén cuidando, estaría bien poder ir a visitarla porque mucha gente de aquí no conocemos nada de allá nomás pasamos y vemos la sierra La Mariquita, pero no sabemos nada”, mencionó.
Ernesto Rodríguez, también habitante de Cananea, manifestó que la Sierra La Mariquita es muy importante para los cananenses por los metales que se sospecha conservan. “Es muy rica en metales, es que la mina María anda trabajando de aquél lado de allá, del lado Oeste y quieren, le hacen la lucha para meterse a La Mariquita”, apuntó.
Por su parte, Andrés Acosta dijo que la mina se está aprovechando de la Sierra La Mariquita, sin que nadie les diga nada, lo que consideró no es correcto por la importancia que tiene esta sierra para los cananenses. “Simplemente nosotros cuando se quema, cuando se llega a quemar, nosotros vamos a apagar, nos mandan por medio del Ayuntamiento y nos hemos matado un montón para tratar de conservarla”, dijo.
Ernesto Martínez Félix, habitante de Cananea, aseveró que las empresas mineras están acabando con la Sierra La Mariquita, pero también con otras que hay en el área. “Después de eso tanta contaminación que está afectando a todo el pueblo y turistas que van a hacer Pueblo Mágico”, externó, “si lo primero que deberían hacer es detener a esta gente que está llevándose todo y no dejándole nada al pueblo”.
Agustín Moreno expuso que la Sierra La Mariquita es muy importante por el Observatorio Haro, además de la vegetación y los animales.
“Es una Sierra donde antes había mucha fauna y flora, y ahorita está muy deteriorada”, consideró.
Poniatowska ama la Sierra de Cananea
La escritora mexicana Elena Poniatowska rechazó tajante la creencia que La Sierra La Elenita en Sonora lleve ese nombre en su honor tras ser bautizada por su esposo, Guillermo Haro Barraza, el llamado padre de la astrofísica en México.
Vía telefónica, desde la Ciudad de México, la voz de la periodista es de una mujer de carácter y de convicción, de la mujer que compartió con Haro sus días, y deja en claro, que su marido no alardeaba sus cualidades ni mucho menos era orgulloso o vanidoso, sino un hombre inteligente.
“No, para nada, no, claro que no, es una falacia, nunca lo hubiera hecho (Guillermo)”, manifestó, “era demasiado importante lo que él hacía, no era su modo de ser, él era un hombre modesto, nunca se iba a sentir dueño de la Sierra, ni mucho menos”.
“Él no era un político, eso lo hacen los políticos que se ponen avenidas y calles a su nombre sin que nadie se los otorgue”, enfatizó la narradora que ha publicado más de 40 obras, entre ensayos, cuentos, poesías, novelas y reportajes, por lo que está considerada como una de las voces más poderosas de la literatura en español.
A sus 84 años de edad, la galardonada con el Premio Cervantes 2013 aseguró que la Sierra La Mariquita y La Elenita ya se llamaban así antes de que Haro Barraza visitará la Ciudad del Cobre, donde el observatorio del INAOE, impulsado por él en 1978 y construido en 1987 lleva su nombre por sus descubrimientos que lo situaron a la altura de los grandes astrofísicos.
Los recuerdos llegan a su mente, Poniatowska mencionó que cuando su esposo Guillermo estuvo en Cananea, ella sólo iba de visita por temporadas y se quedaba en el rancho de Adela Melín, tiempo en que escribía en el Distrito Federal su libro “El Universo o nada” en el que cuenta la historia de su esposo, un gran impulsor de la educación entre los jóvenes.
La reconocida escritora narra en uno de sus libros más queridos de cómo Haro Barraza luchó por superar enormes dificultades para desarrollar su vocación científica y consagró su vida a desentrañar los misterios del cielo, pues desde que su madre le mostró las estrellas, él quedó ligada a ellas, escribió Elena.
En aquel tiempo la Sierra La Mariquita y La Elenita. era un lugar deshabitado, pero no se ha borrado de su mente la belleza de las montañas y sus paisajes.
“A mí me encantó, tanto por la mina como por la belleza de la Sierra, todo me emocionó muchísimo, es bellísimo allí, es una maravilla estar allá arriba”, expresó, después de pedir a los sonorenses que si alguien corta un árbol siembre otro y no permita la destrucción de la naturaleza.
“Soy una amante de la naturaleza”, recalcó, “los árboles son los grandes señores de la Tierra y hay que cuidarlos, atraen la lluvia, el agua, sin agua no podemos vivir”.
Poniatowska, quien ha sido nombrada Doctor Honoris Causa por ocho universidades y galardonada con el Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 2002, habló de la Sierra Gorda de Querétaro, donde sí hay un cuidado de la naturaleza.
“Debería haber una cultura en las escuelas, una enseñanza de cómo cuidar la naturaleza”, destacó, tras insistírsele de si verdaderamente la Sierra La Elenita no se llamaba así por ella.
“Nunca estaría en sus designios (de Guillermo) ni en su manera de ser, nunca, lo que sí creo que hay es una constelación en el cielo que lleva el nombre de su hija Paula”, dijo, “era un hombre inteligente que no se hacia publicidad, al contrario”.
¿No será que usted es más modesta que él?
“Te lo prometo que no”, expresó Poniatowska, para hablar de su gran sueño.
“Mi sueño es vivir unos cuántos años para ver a mis nietos, a todos, para ver a los niños de México que vivan en un mejor País y hacer los libros que me faltan por escribir”, manifestó la sobrina de la legendaria poeta Pita Amor e integrante de una antigua familia de la nobleza polaca.
Elena Poniatowska es reconocida por la juventud sonorense en la actualidad, principalmente por su libro “La noche de Tlatelolco” que narra la matanza de estudiantes ocurrida el 2 de octubre de 1968 en la Ciudad de México.
Desde hace 166 años se llama La Elenita
Las tierras donde se ubica la Sierra La Elenita pertenecieron al general Ignacio Pesqueira, quien en 1850 le regaló la sierra a su esposa, Elena de Pesqueira, por lo que se nombró como ella.
En cambio la Sierra La Mariquita, explicó el cronista de la ciudad, Óscar Damián Hernández, fue nombrada así desde los años ochenta, tras la construcción del observatorio Guillermo Haro en esta sierra donde se descubrieron estos animales.
*Publicada originalmente en: http://www.elimparcial.com/EdicionEnLinea/Notas/Sonora/22082016/1118337-La-Mariquita-y-la-Elenita-las-Islas-del-Cielo.html

