Por: Jeniffer Hilsz Yáñez Rodríguez.*
Esta casi por terminar el periodo legal en el cual el M.C. Heriberto Grijalva Monteverde ha estado en funciones como Rector de la máxima casa de estudios del Estado de Sonora. De manera pública en varios eventos se despidió con mensajes emotivos aunque su administración esta etiquetada de buenas y malas acciones por los integrantes de la comunidad.
Luego de 2 periodos quedan obras físicas, nuevas carrera y trámites pendientes, ya sus días como rector van en cuenta regresiva y viene un periodo de elección donde se decidirá a quién será su relevo. Se ha iniciado la dinámica del registro y de los “candidatos”, pero hasta hoy no hay un claridad sobre quién va a ser el sucesor.
Como en ocasiones anteriores se lleva desde ya una campaña mediática para convalidar el proceso: ya está siendo anunciado en la página principal de la UNISON y en otras páginas, incluso en la de alumnos aparece un link para opinar sobre los posibles candidatos que se registren para el cargo de rector.
Sin embargo, aún hay poca información y poca claridad sobre el proceso, lo que sí se sabe es que hay una ley para la cual la opinión de la comunidad universitaria (alumnos, maestros y trabajadores ) no vale, pues solo los miembros de la Junta Universitaria tiene la faculta de participar en el proceso de elección.
La Junta está definida en la Ley Orgánica No 4, en el Artículo 18: “Corresponde a la Junta Universitaria: Nombrar al Rector, resolver acerca de su renuncia y removerlo por causa justificada. En ejercicio de estas facultades, auscultará la opinión de la comunidad universitaria en la forma que juzgue pertinente”. Queda en claro que es la Junta Universitaria quien toma las decisiones y la “opinión de la comunidad” queda totalmente sin valor.
Como estudiante me gustaría que en verdad tomaran en cuenta nuestra opinión, pues aunque constantemente en la Universidad y por otros medios e Instituciones nos hablan de democracia y participación ciudadana, sigue existiendo esa exclusión hacia la comunidad universitaria y la sociedad en general, no obstante que ambas, comunidad y sociedad, ayudan al sostenimiento y operación de la Universidad con la aportación de sus cuotas voluntarias y obligatorias (impuesto, sorteos, inscripciones colegiaturas etc.). Es decir, somos como socios inversionistas pero sin derechos.
Temas como el cambio del rector, nos llevan a la reflexión, ¿no será tiempo de sustituir a “la Junta” y los directamente involucrados podamos tener el derecho a elegir a la máxima autoridad de nuestra casa de estudios? O será que la democracia este descrita como concepto en los libros pero en la vida diaria está muy lejos de significar lo que en sí representa.
Finalmente, como estudiante y miembro de la comunidad universitaria me gustaría que la Junta jugara un papel más decoroso y se convirtiera en un árbitro de la elección en un proceso abierto, que la máxima autoridad nos represente con legitimidad y transitemos de la teoría a la práctica.
Es una lección que nuestra Universidad nos puede dar en una materia no visible en los planes de estudio pero que debería estar en todas las carrera: formar Ciudadanos responsables y participativos.

*Estudiante de sociología prestadora de servicio social.





