Luis Enrique Ortiz

El tecleador escuchó mal o es cierto que la presidenta dijo, hoy, en conferencia de prensa denominada “La Mañanera del Pueblo” que no habrá dinero, varo u marmaja para continuar las obras de la carretera Guaymas-Chihuahua, pero que en su lugar se apoyará la conclusión de la rúa Bavispe-Nuevo Casas Grandes, para unir por fin a los dos estados de mayor extensión territorial de México a través de una obra bien hecha, sin corrupción, eficaz, eficiente y con las especificaciones técnicas de seguridad más elevadas, no como prevaleció en la negra noche del neoliberalismo.

Tal vez la determinación -porque Claudia Sheinbaum Pardo no toma decisiones sino determinaciones meticulosamente planeadas- de atorarle la obra de inversión multianual al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, no estribe en que es enemiga de la conectividad de los pueblos, mucho menos de su integración económica y cultural entre entidades que se parecen mucho.

Más bien la cosa tiene que ver con el hecho de que a la parte sonorense de la vía que uniría al puerto guaymense y a la capital de Chihuahua, se le han invertido al menos mil 520 millones de pesos y en dos años ha tenido un avance de apenas el 19%, es decir 47.5 de los 250 kilómetros correspondientes.

Hay quienes afirman que 32 millones de costo por kilómetro parece caro y si es cierto -es cierto que dicen- en especial porque se trata de una ampliación y modernización, no de una construcción desde cero, como sí es el caso de la carretera ex artesanal de 20 kilómetros que se (por fin) concluyó en Pitiquito, para la comunidad seri de El Desemboque del Río San Ignacio, mucho más corta, pero su costo por unidad de medida es en el menor de los casos de 10 millones de pesos, nada que ver con la Guaymas-Chihuahua que del lado sonorense incluso casi no tiene puentes que reparar o rehacer incluso.

Se pospone hasta nuevo aviso la conclusión de las obras para darle salida y entrada -a través de Guaymas- al mercado global y maquilador de las urbes de Ciudad Juárez, Chihuahua y de El Paso, Texas.

Actualmente los texanos que desean ir por tierra a Guaymas, por carnaval o negocio, optan casi siempre por tomar el “Freeway 10”, rumbo a Tucson, salir por Nogales, llegar a Ímuris o Santa Ana a comer (¿Por qué nadie almuerza en Magdalena cuando va d paso?). Las cosas seguirán así al menos un año más, para bien de la oferta culinaria basada en carne asada, tacos de tripa de leche, orejas de elefante y camarones “capiados”.

En su lugar el Gobierno de México, sólo invertirá este año 2025 en terminar la conexión de los 69 kilómetros entre Bavispe, Sonora y Nuevo Casas Grandes Chihuahua, con un monto de mil 850 millones de pesos con la promesa de conclusión antes del próximo 31 de diciembre.

El referido y nada despreciable monto, nos indica que el costo por kilómetro de esta obra será de 26.8 millones de pesos, 11% menos que en el caso archivado de la Guaymas-Chihuahua capital, que sólo era remodelación.

Esta última nos hacer establecer un símil, un aire diría mi nana, con lo que se hizo en tiempos del PRI, cuando la carretera federal 15 fue modernizada, ya que fuentes (in)dignas de todo crédito, vulgo fuego amigo, consignaron en su tiempo que se construyeron dos carriles pero los cobraron tronchados y así nació la Carretera de Cuatro Carriles, de la cual el inconsciente colectivo sospecha hubo corrupción.

Una simple remodelación la quieren cobrar más cara que una obra nueva, en tiempos de transformación y de no clavarle la uña al erario, pero el ADN prillista, no respeta chipote con sangre, aunque se vista de morral y huarache y espete discursos que hace menos de medio siglo tachaba de hippies.

Al menos se nota que se está poniendo orden a la casa y aunque muchos ya no quieren queso sino salir del laberinto de obras inconclusas, de los que se supone que no eran iguales, por lo que no estaría mal que se transparenten las razones de la no conclusión de la Calle 36 Norte (165 km), o, por qué la rúa artesanal recibió doble dotación de “Sonrics” (En Familia con Chabelo, varios lustros) y al final de sus 20 kilómetros solo 0.8 se construyeron de concreto.

La rúa se terminará en este sexenio dijo Sheinbaum Pardo, pero en 2025 “sólo hay una parte de proyecto ejecutivo”, en referencia a la Guaymas-Chihuahua.

Esto no obsta para que conste, el hecho de que el secretario de Agricultura y Ganadería, Julio Berdegué, no tenga comunicación con los gremios pecuarios privados de Sonora, quienes se sienten afectados por el cierre de la frontera norte a la exportación vacuna de cuello blanco de los rancheros patas rosas y sin callos en las manos. A lo mejor es debido a que la actividad primaria de marras, no es considerada sustentable ni sostenible por quienes ahora mandan en la 4T. Quien sabe.

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