ALEJANDRO VALENZUELA

Después de reconocer la calidad literaria de Mario Vargas Llosa, un periodista de esos que se la dan de izquierda, dijo hoy: “Cargado a la derecha y la ultraderecha, apoyó proyectos genéricamente relacionados con la libertad y la democracia, pero, en específico, contra movimientos populares, progresistas o de izquierda”.

No entraré en esa discusión cargada de dogmatismo sobre las posiciones políticas del recién fallecido escritor. Manifestaré mi sorpresa por esa facilidad con la que muchos llaman “populares, progresistas o de izquierda” a esos regímenes populistas (de izquierda o de derecha) que reprimen, torturan, encarcelan y matan a quien los critique, y lo hacen en nombre de grandes cosas, como la libertad, la igualdad, el pueblo, la nación o, ya de perdida, el partido.

Los gobiernos pueden ser populares (ya ve usted que la gente vota por cualquier sujeto hábil que le hable bonito), podrían ser incluso de izquierda (basta con hablar de pobres y de pueblo para parecerlo), podrían ser libertarios (para eso no se necesita casi ninguna inteligencia), pero definitivamente no son progresistas.

El argumento es meramente retórico: si yo digo que el gobierno de Arepa es popular, entonces todo aquel que critique al gobierno de Arepa es antipopular.

Mejor deberían lanzarse a comprar La Fiesta del Chivo, Conversaciones en la Catedral o la Guerra del Fin del Mundo, y leerlo sin prejuicios.

Publicado en: https://www.facebook.com/alejandro.valenzuela.7921