El pasado 12 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que » la hambruna aún no ha sido declarada, pero la gente se está muriendo de hambre ahora». Se trata de toda la población Palestina en Gaza. Son 2,1 millones de personas que se encuentran sin acceso a alimentos, agua potable e insumos médicos hace dos meses, desde que Israel bloqueó la entrada de toda ayuda humanitaria. Las reservas comenzaron a acabarse y la situación es extrema: las cocinas comunitarias que aún tienen algo para brindar están saturadas, los precios se dispararon tanto que un saco de harina de 25 kilos cuesta entre 235 y 520 dólares. Las personas están cocinando con harina rancia o invadida por insectos. Han recurrido a comer hojas y aves. Otros han tratado de pescar, pero fueron atacados por las fuerzas navales israelíes, dejando por lo menos dos heridos y un muerto. Según los datos emitidos por la OMS, son 57 los niños que han muerto de desnutrición desde el 2 de marzo, al comienzo del bloqueo. Por su parte, Donald Trump presentó una propuesta para privatizar la ayuda humanitaria. Ahora, Estados Unidos no sólo lucrará con el genocidio perpetrado por Israel, el cual apoyó incondicionalmente, sino que también lucrará con la ayuda humanitaria. No hay palabras, no hay alimentos.
Por ANRed.
«Los 2,1 millones de habitantes de Gaza se enfrentan a una escasez prolongada de alimentos, con casi medio millón de personas en una situación catastrófica de hambre, desnutrición aguda, inanición, enfermedad y muerte. Se trata de una de las peores crisis de hambre del mundo, que se desarrolla en tiempo real», son las palabras utilizadas por la OMS el pasado 12 de mayo. En un comunicado oficial, anunciaron lo que los gazatíes denuncian hace tiempo: no hay alimentos, no hay agua potable. En este momento, es extremadamente raro que una persona en Gaza pueda comer más de una vez al día, si es que come.
Hablar de alimentos no es lo mismo que hablar de comida. Muchas personas están experimentando problemas gastrointestinales derivado del consumo de comida enlatada o comida en mal estado. También experimentan distintas consecuencias del consumo de agua no potable o distintas fases de deshidratación, dado que es un recurso escaso. Los cuadros de salud de aquellas personas que padezcan algún problema crónico o estén tratando de recuperarse de las heridas provocadas durante algún bombardeo o ataque de las Fuerzas de Ocupación Israelí, empeorará. No hay posibilidades de mejoría sin descanso, alimento e insumos médicos.
«Las madres embarazadas y lactantes también corren un alto riesgo de malnutrición, y se espera que casi 17 000 necesiten tratamiento para la desnutrición aguda en los próximos once meses, si la grave situación no cambia. Las madres desnutridas luchan por producir suficiente leche nutritiva, lo que pone en peligro a sus bebés, mientras que la prestación de servicios de asesoramiento para las madres se ve muy comprometida. Para los lactantes menores de seis meses, la leche materna es su mejor protección contra el hambre y las enfermedades, especialmente donde el agua potable es escasa, como en Gaza», aseguran desde la OMS. Según sus cifras, son 57 niñeces las que han muerto de hambre desde el 2 de marzo. Eso sin contar los que han sido asesinados por balas, misiles, o por alguna enfermedad que no pudo ser tratada.
«El impacto y el daño a largo plazo de la malnutrición pueden durar toda la vida en forma de retraso en el crecimiento, deterioro del desarrollo cognitivo y mala salud. Sin suficientes alimentos nutritivos, agua potable y acceso a la atención médica, toda una generación se verá afectada permanentemente«, puntualizan.
«Estamos cansados de evacuar»
Además, en el Norte de Gaza, están llegando múltiples notificaciones para desplazarse. Tanto los bombardeos como las masacres se han intensificado en lugares como Tel Al-Zaatar, Al-Salateen, el campamento de Jabalía, Al-Fakhoura. Muchedumbres de personas desplazadas en ya varias ocasiones deben moverse, cansados, de un lugar a otro, avisados de que en breve caerán misiles sobre sus cabezas. Esto produce que haya zonas densamente pobladas y grandes grupos que no tienen donde refugiarse.
Qué se puede esperar de la salud mental de este pueblo. Algunos trabajadores de la salud se han atrevido a decir que no existe el estrés post traumático en Gaza, porque el trauma es constante.
A pesar de los anuncios que indican la evacuación, hay quienes han elegido quedarse en el lugar y esperar ¿Esperar qué? Lo que sea, la muerte o que les pase por al lado. «Estamos cansados y ya no tenemos a donde ir», son testimonios a los que pudimos acceder.
Mohammed Abu Loay, junto al trabajador de prensa Moamen Abo Alouf, han publicado un video en sus redes sociales explicando que, hoy viernes 16 de mayo: «Los misiles que están usando sobre nosotros son nuevos. Por ejemplo, una casa de tres pisos la encuentras completamente hundida bajo tierra, sin dejar rastros en la superficie. Con todos sus habitantes dentro». No saben si están vivos o si son mártires, sencillamente, la casa entera quedó sepultada en el suelo. Defensa Civil ya no tiene las excavadoras ni la maquinaria necesaria para rescatar a las personas: absolutamente todo ha sido bombardeado, no quedó una en pie. Los trabajadores no se rinden y utilizan sogas, cortafierros y masas para tratar de liberar a aquellos que pueden.
Bisan Owda, 8 de mayo del 2025
Bisan, es una trabajadora de prensa que está documentando y viviendo junto a su gente, el genocidio perpetrado por el Estado Genocida de Israel. Fue nominada a los premios Emmy en el año por su reportaje titulado «Soy Bisan, desde Gaza, y aún estoy viva», publicado en la plataforma digital Al Jazeera Plus (AJ+), el cual ganó. Allí relata cómo su familia se vio obligada a abandonar su casa en Bait Hanun.
El 8 de mayo del 2025, publicó un video, explicando qué es lo que sucedió aquel día:
«Hola a todos, hoy 25 personas murieron en una masacre en medio del día, en hora pico por dos misiles. Sólo 30 metros en los dos misiles, fue imposible sobrevivir para la gente que transitaba esa calle, o el área circundante.
¡25 personas! Con docenas de personas heridas y en condiciones críticas. Estaban allí porque estaban buscando comida.
¿Por qué digo esto? Porque los dos lugares apuntados eran el mercado local en la calle El Wahda y el restaurante que funciona como cocina comunitaria desde que comenzó la crisis. Lo sé porque he estado varias veces allí, en ese mercado y es solo por un milagro que no estuviera allí hoy, porque estuve planeando desde la mañana en ir a buscar comida. «Iré por la noche, iré por la tarde, no lo sé», pensé.
25 personas fueron asesinadas, y entre ellas, toda una familia: un padre, una madre y el hijo con su mochila, sangrando en la calle. 25 personas y entre ellos niños que compraban y vendían. Que fueron asesinados en esa posición, vendiendo, comprando o sentados.
25 personas que murieron en un abrir y cerrar de ojos.
Y si no los mataron, posiblemente sufrirán de falta de nutrición y falta de comida y la ausencia de pan o harina o cualquier elemento esencial.
No sé qué diablos estás haciendo, pero los ministros de la ocupación, todos sus anuncios hablan del continuo bombardeo e invasión, hasta lo que llaman «inmigración voluntaria de los Palestinos en Gaza». Si eso lleva meses, años, décadas, no les importa: les importa vaciar la tierra matándonos o desplazándonos.
Y todo lo que estoy sintiendo ahora y todo lo que estás sintiendo ahora, y lo que haremos o diremos o lo que queramos no es nada comparado con lo que una madre, un padre o alguien que perdió a un hermano, hijo o hija, un ser querido o un amigo en el atentado.
Israel mató hoy a dos periodistas (Noor Abdu y Yahya Sobaih), uno de ellos tuvo a su bebé, una niña como cinco horas antes de que lo mataran. Ella quedó huérfana a las cinco horas de vida.
Esto es una locura, esto no puede ser real.
No tengo suficiente vocabulario, no tengo suficientes sentimientos para expresar la idea.
¿Vivimos en el mismo planeta?«, finaliza.

Yahya Sobeih junto a su hija, horas antes de ser asesinado.
Dos días antes, Bisan había advertido que su gente caminaba desorientada en por las calles sin poder reconocer nada a su alrededor, debido a la falta de alimentos. Admitió que ella venía comiendo una vez por día, pero que duda poder seguir accediendo a los alimentos.
Privatizar la ayuda humanitaria: la propuesta de Trump
Tras el acuerdo logrado entre Hamas y los Estados Unidos para liberar al rehén estadounidense con ciudadanía israelí, Edan Alexander, a cambio del acceso de ayuda humanitaria y un principio de cese al fuego, Netanyahu afirmó que su gobierno no ha aceptado un alto el fuego “de ningún tipo” en la Franja de Gaza. Alexander fue entregado a la Cruz Roja en vísperas de la gira de Donald Trump por la región y en medio de llamados a negociaciones para un alto el fuego permanente. Las negociaciones se realizaron entre autoridades estadounidense y Hamas con Egipto y Qatar como mediadores y sin Israel quien, además de haber roto unilateralmente el cese al fuego el pasado 18 de marzo, se opone a los acuerdos de paz.
El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, aseguró el viernes 9 viernes que el presidente de Estados Unidos, ha ordenado introducir ayuda en la Franja de Gaza «lo antes posible».
La ayuda humanitaria se realizaría con la participación de «contratistas privados» a través de una «Fundación» de la que nada se conoce. Esto sería en reemplazo de la ONU y las ONG y sus mecanismos de participación en el territorio, quedando directamente en manos de Washington, excluyendo a Israel pero sin abordar el bloqueo.
Ciertamente, este es el peor de los mundos posibles.
Publicado originalmente en https://www.anred.org/





