ALEJANDRO VALENZUELA/ VÍCAM SWITCH
El Fobaproa, del que muchos hablan y pocos saben, es el resultado final de una larga serie de componendas en las que mucha gente del poder está involucrada (o tienen amigos y familiares involucrados). El texto está largo (son 13 puntos), pero tenga la paciencia de leerlo (aunque sea en partes), para que no le digan, que no le cuenten…
1. Pasada la crisis petrolera mundial de 1973, los precios del crudo se recuperaron y López Portillo vio la oportunidad de allegar recursos a las arcas de la nación a través de la explotación a gran escala de los pozos petroleros en el golfo de México. México logró crecer entre 6% y 9% anual en ese sexenio, pero el gasto público desenfrenado y la caída de los precios del del petróleo en 1981 obligaron al gobierno a devaluar el peso en más de 80% (de $26.88 a $49.00 pesos por dólar).
2. Los capitalistas empezaron a sacar su dinero a través de la banca. Así, el desorden del gobierno, la devaluación, la caída de los precios del petróleo y la salida de capitales, creando una crisis tan grande que la única salida que el gobierno creyó tener a la mano fue la estatización de la banca, tres meses antes de que concluyera aquel sexenio.
3. Como el gobierno no tenía experiencia en el negocio de la banca, el desorden fue tan grande que en 1986 México se declaró en insolvencia ante los organismos financieros internacionales.
4. La re-privatización de la banca a principios de los noventa reveló que la cartera estaba repleta de créditos irrecuperables.
5. Por entonces se organizó un movimiento llamado El Barzón, lidereado por un ahora prominente morenista, que organizó el impago de deudas.
6. La situación llegó a tal grado en 1995 que millones de cuentahabientes estuvieron en riesgo de perder sus ahorros.
7. Siempre han existido los seguros de la banca, que garantizan que los ahorradores no pierdan su dinero si el banco quiebra (es como el seguro de los carros, que paga los daños de los choques). El organismo asegurador de ese tiempo se llamaba Fobaproa (Fondo Bancario de Protección al Ahorro).
8. Viendo que el barco se hundía, grandes banqueros se auto otorgaron enormes créditos para que el seguro los absorbiera.
9. Como se trataba de optar entre, por un lado, una crisis de enormes proporciones para país o, por otro, el rescate bancario, el gobierno (como muchos otros gobiernos que lo han hecho en todo el mundo) optó por el rescate. La Cámara de Diputados aprobó en 1998 convertir al Fobraproa en deuda pública. La mayoría de los diputados eran del PRI y del PAN, pero muchos de aquellos personajes son ahora miembros prominentes de Morena.
10. En 1999, la Cámara de Diputados contrató a Michael W. Mackey, auditor canadiense independiente para que revisara el Fobaproa. Mackey hizo su trabajo y encontró que el 15% del fondo eran créditos fraudulentos que los mismos banqueros y sus amigos se habían otorgado. El restante 85% eran créditos de ahorradores rescatados de acuerdo con la ley.
11. El auditor encriptó la información en USB y, junto con las claves, se la entregó a la Cámara de Diputados, de Senadores, al Gobierno de la República y al IPAB (el sucesor del Fobaproa). Ahora dicen que hay que investigar el Fobaproa ateniéndose a que la gente no sabe que esa información existe y debería ser pública. Basta con sacar las USB que tienen guardadas bajo siete llaves para saber quiénes enriquecieron (más) con esa deuda que todos pagaremos hasta el 2057.
12. Por aquellos tiempos yo tenía un amigo muy amigo mío que fue electo consejero del IPAB. Este organismo sometió a votación que la información fuera hecha pública, pero ganó la opción de reservarla. Mi amigo, inconforme con eso, renunció al organismo y jamás volvió a trabajar en el sector público.
13. La conclusión es clara: todo el estado mexicano (desde la presidencia de la república hasta la Cámara de Diputados) sabe cuáles son los créditos fraudulentos y quiénes votaron por convertirlos en deuda pública. Si no se abre esa información es porque muchos de los actuales gobernantes, representantes y líderes estuvieron involucrados y prefieren echar cortinas de humo para ocultarse. El mismo consejero jurídico de la actual presidencia, un ex ministro que fue presidente de la SCJN, fue abogado de los banqueros en aquel proceso.
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