Este martes, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra, acompañada por Mariana Boy Tamborell, Procuradora Federal de Protección al Ambiente, y el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, sostuvieron un encuentro con representantes de los Comités de Cuenca del Río Sonora.

En el centro de la conversación estuvo la situación no resuelta del desastre ambiental de 2014, cuando un derrame tóxico de la mina Buenavista del Cobre contaminó gravemente la cuenca del Río Sonora. A once años de la tragedia, los temas siguen pendientes y sin respuesta: falta de remediación ambiental, ausencia de plantas potabilizadoras funcionales y atención deficiente a los problemas de salud en las comunidades afectadas.

Durante la reunión, Mariana Boy declaró: “Estamos listos y con una propuesta concreta y sólida que permita avanzar hacia el acceso a la justicia ambiental.” Sin embargo, las acciones gubernamentales siguen sin materializarse.

De manera superficial, se tocaron temas tan delicados como el acaparamiento del agua por parte de Grupo México y el polémico Plan de Construcción de Tres Presas en la región. El gobernador Durazo reiteró —por segunda vez— que el proyecto se realizaría “sin acueductos”. Pero las preguntas de fondo siguen sin respuesta:

  1. ¿Cómo se puede fragmentar aún más un río que ni siquiera ha sido remediado?

En plena sequía, la presa Rodolfo Félix Valdés “El Molinito” sigue almacenando 4.6 millones de metros cúbicos de agua contaminada, inutilizable tanto para consumo humano como para actividades agrícolas. Nadie ha hablado de cómo se resolverá la inoperatividad de todas sus compuertas, ni qué tipo de remediación física o biológica se prevé para el vaso de la presa.

Este periodo de estiaje habría sido el más oportuno para iniciar su saneamiento. Y, sin embargo, las comunidades ubicadas aguas abajo de El Molinito siguen siendo las más afectadas, once años después del desastre.

  1. ¿Qué tipo de justicia se puede construir sobre un río enfermo, ignorado y ahora amenazado con nuevas presas?

La lucha por un río vivo y una cuenca restaurada no puede ser desplazada por megaproyectos de infraestructura que ignoran la historia reciente, la evidencia científica y los derechos fundamentales de las comunidades.

  1. ¿Ya nada justifica la construcción de estas presas?

El discurso oficial se justificó en la venta de terrenos del Área Natural Protegida de la presa Abelardo L. Rodríguez, para financiar las obras, y en la construcción de acueductos para resolver el problema del agua en Hermosillo.
Pero con la promesa de 7,500 millones de pesos y, ahora, sin los acueductos, ya nada justifica la construcción de estas infraestructuras.



La cuenca del Río Sonora no necesita más fragmentación, necesita restauración.
Las comunidades no necesitan promesas, necesitan justicia.
Y la justicia ambiental empieza por sanar las heridas del pasado, no por ocultarlas bajo concreto y discursos vacíos.


Publicado originalmente en Movimiento en Defensa del Agua, el Territorio y la Vida Sonora