Y desgraciadamente, para Sonora, no son de lluvia.

#Editorial

Hecho curioso, fenómeno singular es la alta —altísima— cantidad de sufragios que sumaron el hombre y mujer más votados en la elección a Magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.

En esta elección, para la gran mayoría, las candidatas y candidatos eran completamente desconocidos. A pesar de las campañas, casi todas en redes sociales, es difícil pensar que uno o una llegara a tener tanto jalón de manera natural.

Sin embargo, más de la mitad de los sonorenses que se plantaron frente a un módulo de votación marcaron los números correspondientes a Ana Patricia Briseño Torres, y hasta un 60% de quienes votaron lo hicieron por Eduardo Sánchez Moreno.

En el caso de Sánchez, quizá pueda entenderse este comportamiento considerando que sólo eran dos contendientes hombres para un lugar en el Tribunal. En el caso de las mujeres, eran seis buscando dos asientos en la magistratura.

No hay manera de probarlo, y explicaciones puede haber más de una, pero la duda de si los ganadores formaban parte de un acordeón “gold” dispersado días antes de la elección, gana terreno en las discusiones de café.

El dato que refuerza esa idea: su relación muy cercana con los diputados federales Diana Karina Barreras (PT) y Sergio Gutiérrez Luna (actual presidente de la Cámara de Diputados, de Morena), con quienes podría tener un compadrazgo. Esa relación vendría desde que Gutiérrez Luna era el encargado de implementar el nuevo sistema penal en Sonora, en tiempos de Guillermo Padrés.

“Qué el pueblo elija a sus juzgadores, que ya no le respondan a los partidos o al gobernante en turno, que era como llegaban antes, sino al pueblo que los eligió”.

¿Se logra esto si quienes encabezan una elección lo hacen porque venían en una quiniela ganadora? De ser así, ¿no sería más de lo mismo, pero de una manera más rebuscada, onerosa, y en el peor de los casos, simulada?

Una cosa es tener una idea genial de democratización y otra es llevarla a cabo. En el camino te puedes dar cuenta que quizá incluya riesgos que mejor no hay que correr. O simplemente pasa que, si hay una oportunidad para afianzar el poder, te gane la tentación de hacerlo.

Y no es que a Briseño Torres le haga falta experiencia, es funcionaria pública desde el 2009, Quizá el asunto es que otras aspirantes tenían más legitimidad, si a experiencia se refiere.

Y en esas estábamos cuando se suelta el video de las entrevistas del Comité en la que Briseño no sabe responder una pregunta relacionada al amparo. No, no está obligada a saberlo todo, pero pone de manifiesto la falta de praxis en estos temas del derecho, de los que será la autoridad más alta en la entidad.

En video también vemos a Violeta Ybarra Escalante, la otra magistrada electa, en iguales circunstancias.

Seguro las otras candidatas tampoco supieron todo lo que les preguntaron, y seguro que las ahora ganadoras contestaron muchas de una manera acertada. Sería bueno ver esas entrevistas completas (no son públicas ¿por qué?), y sería mejor aún haberlas visto antes de la elección.

Pero la cosa no para ahí. La sorpresa es que todo indica que había más quinielas “gold” en dispersión, no solo una, como podría pensarse. Y de pronto un candidato a magistrado del nuevo Tribunal de Disciplina Judicial, Daniel Humberto Acedo Fimbres, renuncia a su cargo recién ganado.

Lo hace el mismo día de la elección, según el documento publicado, cuando ese mismo día se le vió votar con entusiasmo y festejar, más tarde, alegremente.

Las razones que argumenta es que habrá conflicto, toda vez que su esposa es la titular de la Tesorería Estatal. ¿No había pensado en ello en todo el proceso, desde que decidió buscar la candidatura hasta el domingo por la mañana?

De pronto, carteras del gobierno estatal están en la cuerda floja, lo que algunos comunicadores señalan como los síntomas de una “traición” orquestada desde el mismo Palacio, o muy cerca.

Es decir, en este caso, llegó quien no debía llegar, pero no por obra y gracia del pueblo bueno, sino de otra quiniela que rebasó, quien sabe si por la izquierda o por la derecha. Dicen que por la derecha, más seguro.

Así va la mentada democratización y la transformación sin manos, un pasito pa’delante un pasito para atrás.

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