Funcionarios humanitarios de la ONU han condenado una vez más los asesinatos de personas en los lugares de distribución de ayuda en Gaza, tras la muerte de varios niños en un ataque israelí contra palestinos que esperaban en la cola para recibir suplementos nutricionales en el centro de Gaza el jueves.

“Hemos expresado nuestra preocupación por los crímenes atroces que se han cometido y por el riesgo de que se cometan nuevas atrocidades cuando la gente hace cola para recibir suministros esenciales como alimentos y medicinas y se les ataca (…) otra vez, tienen que elegir entre recibir un disparo o ser alimentados”, declaró la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, a la prensa en Ginebra el viernes.

“Esto es inaceptable y continúa”, deploró.

Shamdasani dijo que la Oficina sigue investigando un incidente en el que al menos 15 palestinos, entre ellos mujeres y niños, murieron por un presunto ataque frente a una clínica de Deir al-Balah gestionada por el grupo de ayuda Project Hope, una organización asociada al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) con sede en Estados Unidos.

En una declaración realizada el jueves, la directora de UNICEF, Catherine Russell, afirmó que el asesinato de familias que intentaban acceder a ayuda vital es “inconcebible”.

Cientos de muertos haciendo cola para recibir alimentos

En un contexto de restricciones a la entrada de alimentos, combustible y artículos de socorro en la Franja, y sobre todo desde que la Fundación Humanitaria de Gaza ha establecido centros de distribución de alimentos, los asesinatos de gazatíes en los lugares de distribución de ayuda o en sus inmediaciones y cerca de los convoyes humanitarios se han convertido en algo habitual.

Desde finales de mayo, este modelo militarizado de distribución de ayuda, respaldado por Israel y Estados Unidos, ha tratado de marginar a la ONU y a sus socios humanitarios.

Desde el 27 de mayo, cuando la Fundación inició sus operaciones en Gaza, hasta el 7 de julio, la Oficina ha documentado 798 asesinatos.

Las muertes de casi 800 personas que intentaban acceder a la ayuda se debieron “en su mayoría a heridas de bala”, afirmó Shamdasani.

Los humanitarios se van “quedando sin palabras”

Por su parte, el portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Christian Lindmeier, reafirmó la condena de los asesinatos y añadió que “poco a poco van faltando palabras para describir el escenario”.

“Personas tiroteadas en los lugares de distribución, decenas de mujeres y niños y hombres y niños asesinados mientras recibían alimentos o en lo que supuestamente son refugios seguros o en el camino a las clínicas de salud o dentro de las clínicas de salud – esto es mucho más que inaceptable”.

Cuando se le preguntó por el suministro de 75.000 litros de combustible a Gaza el miércoles, el primero de este tipo en más de 130 días, Lindmeier afirmó que “por muy bueno que sea que finalmente haya llegado esta cantidad de combustible, no deberíamos depender de noticias especiales, de entregas especiales”, ya sea de combustible, alimentos u otros artículos de ayuda.

El portavoz de la OMS señaló que el 94% de los hospitales de Gaza están ahora dañados o destruidos, mientras continúan los desplazamientos y los civiles se ven empujados a espacios cada vez más reducidos.

Campos de concentración

Por ora parte, la directora de Comunicaciones de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) se refirió al plan del Estado de Israel de desplazar a los palestinos de Gaza hacia Rafah, afirmando que “crearía de facto campos de concentración masivos”.

Juliette Touma dijo a un medio de comunicación que la Agencia “rechaza categóricamente cualquier desplazamiento forzoso de cualquier población”.

La Agencia insistió en la necesidad de un alto el fuego, y de que los suministros de ayuda de UNRWA puedan entrar en Gaza inmediatamente. “Levanten el asedio”, pidió el organismo.

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