Luis Enrique Ortiz
En el balance del muñequeo entre el coordinador de los senadores de la Cuarta Transformación y su homólogo en la Cámara de Diputados, Adán Augusto López y Ricardo Monreal, va ganando este, por paliza contra el también ex secretario de Gobernación, quién llegó a ser el segundo hombre más fuerte dentro del Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, partido al que pertenece también el líder de la bancada mayoritaria en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Adán Augusto, quien en su precampaña a la candidatura presidencial dijo ser hermano de Andrés Manuel López Obrador (nunca desmentido), inició la presente LXVI Legislatura del Congreso de la Unión, como coordinador de las y los senadores del MORENA, Partido Verde y Partido del Trabajo, desplazando a Gerardo Fernández Noroña y violando un acuerdo de las reglas establecidas para el proceso en el que Claudia Sheinbaum quedó en primer lugar, Marcelo Ebrard en segundo y en tercero el senador plurinominal Fernández Noroña.
Antes de que Monreal Avila tomara posesión de su puesto en la cámara baja, Adán Augusto se le fue a la yugular acusándolo de corrupción cuando aquél lideró a la bancada cuatroteista en el Sendo de la República, al grado de ponerlo de espaldas al encordado recibiendo harto trancazo de su compañero de viajes, tanto en medios como desde la tribuna más alta de la Nación.
Pasado el calvario del ex gobernador de Zacatecas, la rueda de la fortuna política ha cambiado radicalmente de posición y quien se encuentra hasta arriba es éste y el que ronda los sótanos del desprestigio es el senador tabasqueño, lleno de barro y un fuerte olor a muerto.
Adán Augusto es al menos sospechoso de poner y sostener a un criminal y ladrón de combustible como su jefe de seguridad cuando fue gobernador.
¿Quién nos dice que ese 4% de guachicol que AMLO no pudo evitar ser robado, era controlado desde Villahermosa, cabecera del municipio de El Centro y capital de Tabasco? ¿cómo se paga una muy costosa campaña interna como la de Adán August?, son preguntas cuyas respuestas no necesariamente tienen alguna correlación o de consecuencias vinculantes.
Pero en el imaginario popular la respuesta “blowing in the wind”.
Decir que Tabasco tuvo su Genaro García Luna tropical no es exagerado, pero habrá quien diga que es cosa menor; lo sería si las cosas hubiesen ocurrido bajo las siglas del Partido Acción Nacional, cuya do doctrina y plan de acción es la hipocresía. Pero que suceda en el ecosistema de MORENA, es imperdonable.
La cosa no es fácil, fueron los buenos oficios de Adán Augusto López lo que permitió contar con la mayoría calificada, para la aprobación de la reforma judicial que permitirá que en poco más de un mes, existan juzgadores electos por voto popular en México.
Pero aún así las cosas, Monreal se da el lujo de no ir al Consejo Nacional de Morena, por estar de vacaciones en España ¡cómo les gusta a los prianistas estar en España! mientras Adán Augusto es escupido en la cara y bajo la lupa, exhibido en los laberintos de la izquierda morenista como ejemplo de lo que no debe tener cabida en El Movimiento.
Para el respetable, el tabasqueño es culpable hasta que no demuestre lo contrario.
Esto apenas empieza, pero todo indica que no va a terminar nada bien. Lo que sigue es muy delicado, porque de entrada le da elementos a una parte de la oposición a documentar, aunque sea marginalmente, su tesis de que vivimos un narco gobierno.
Tabasco se volvió un narco estado a partir de la llegada de Adán Augusto López a la gubernatura. Lo demás está por descubrirse.

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