Rafael Narbona

Donald Trump y Netanyahu gobiernan gracias a mayorías democráticas. Esa paradoja invita a plantearse si la soberanía popular es algo real o una construcción artificial. ¿Cómo es posible que dos políticos corruptos y sin escrúpulos hayan llegado al poder mediante las urnas? Esta aberración solo puede explicarse mediante el embrutecimiento de una sociedad que no asume su responsabilidad de obrar conforme a una perspectiva consistente y madura.

La sociedad prefiere ser masa, es decir, mantenerse en una minoría de edad permanente, dejando que otros amueblen sus mentes con mentiras, bulos e infamias. Los profesores hemos contemplado este proceso con desolación. Hace mucho tiempo que la cultura fue derrotada por la propaganda, la publicidad y los prejuicios.

El viejo sueño de un pueblo que se gobierna a si mismo ha desembocado en una pantomima donde el poder manipula a los ciudadanos, logrando que voten en contra de sus propios intereses. Los latinos le dieron la victoria a Trump y ahora muchos están siendo deportados como criminales. Los jóvenes españoles creen que sus males proceden de la inmigración y fantasean con el regreso de un neofranquismo con políticas populistas, capaces de garantizar el trabajo, la seguridad y el acceso a la vivienda.

Todos los que vivimos esos años sabemos que las nuevas generaciones no soportarían convivir con la represión, la tortura, la falta de libertad y la censura. En la España de Franco, los sueldos eran bajos, no se toleraba la disidencia y las viviendas baratas eran de pésima calidad. No hay muchos motivos para mirar el futuro con optimismo, pero resignarse no es una opción razonable.

Hay que luchar contra el mal y su principal aliado, la estupidez.

Es una batalla agotadora, pero cada vez más necesaria. Quizás el gesto más revolucionario que hoy en día pueda realizarse consista en abrir un libro. Hay que leer a los clásicos para no ser masa, sino un ciudadano libre y responsable. No se me ocurre otra forma de enfrentarse a esa estupidez que hoy está matando en Gaza, Ucrania, Sudán y otros tantos países donde se pisotea la inocencia y se escarnece la utopía de la paz.

Publicado originalmente en: https://x.com/Rafael_Narbona