Junio cerró con un dato que hace ruido: los mexicanos en EE.UU. enviaron 5,201 millones USD en remesas, 16.2% menos que hace un año, la caída más profunda desde septiembre de 2012.
Vamos por partes:
Tercer strike: es la tercera caída mensual en la recepción de remesas.Los más golpeados: Chiapas, Guerrero y Oaxaca, estados donde las remesas son de hasta un tercio del consumo local.Y la razón ya la intuyes: las políticas antinmigración de Trump están presionando a quienes viven sin documentos en EE.UU. (BBVA cree que todo se debe a la menor incorporación de nuevos migrantes al mercado laboral gringo).
Menos remesas = menor consumo interno.
La magnitud del golpe la sabremos el 4 de septiembre, cuando INEGI publique la cifra de consumo.
En perspectiva: cuando hablamos de economía y Trump, no todo está en los aranceles y el T-MEC. No hay que perder de vista que en 2024 las remesas fueron 63,000 millones USD, más que los ingresos por exportaciones de crudo.
Lo más importante: 5 millones de familias mexicanas dependen de remesas para cubrir necesidades básicas, como alimentación, educación y techo. De seguir así, no solo se resentirá el consumo, sino también el principal salvavidas económico de millones de hogares.