Días de combate, días de revuelta

JORGE TADEO VARGAS

A poco más de dos meses para que dé inicio la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de la ONU en su sesión número treinta, que se llevará a cabo en la ciudad de Belem, Brasil, podemos no solo hablar del fracaso para lograr acuerdos que nos lleven a mejoras las condiciones climáticas, sino es más que claro que la sociedad capitalista ha entrado en un punto muerto en relación con la crisis climática en particular y toda la crisis socio-ecológica en general. 

Las causas siguen siendo tratados como consecuencias, mientras que estas parecen no estar en el debate, no al menos como la raíz del problema, por lo que todo parece mantenerse en el caos ascendente hacia una modificación del clima planetario que ya está dejando serias afectaciones en la naturaleza y las poblaciones humanas más afectadas.

Continuar hablando de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, del consumo excesivo de energía y muchas otras problemáticas que son el eje central de estas negociaciones, sin entrar de lleno a la discusión de la complejidad de la sociedad capitalista actual que se ha vuelto insostenible, donde las soluciones de final de tubería, las falsas soluciones y demás acciones que se han llevado a cabo de forma mínima, no son capaces de al menos regular los impactos socioambientales, dejando con esto las injusticias que han ido en aumento y de las cuales se ha hablado hasta el cansancio, aunque también es importante mencionar que desde al menos la últimas dos COPs, el cambio climático ha tenido un impasse mediático, a la par de que las agendas de los organismos y fundaciones que mantienen a las ONGs, han dejado de verlo como prioritario, por lo que los fondos y por lo tanto las acciones han bajado considerablemente.

La crisis climática ha dejado de ser representativa del capitalismo tardío y el trato que le da a la naturaleza, con los conocidos impactos a las poblaciones humanas más vulneradas por el propio sistema y la razón por la que ha dejado de serlo, es simple: lamentablemente no lo es el momento de buscar soluciones realistas que nos lleven a medidas de adaptación, mientras las de mitigación comienzan a tener peso en la reducción de emisiones y es que para eso, el modelo de producción-consumo debe de tener un cambio radical, saliendo no solo de la lógica del libre mercado del capitalismo, sino abrazando un enfoque ecosistémico.

Desde ahí, partiendo de esa idea de que el consumismo va más allá del capitalismo como sistema de gobierno -solo habrá que recordar el discurso de Evo Morales sobre el derecho a contaminar- es que muchos investigadores lanzan declaraciones que parten del pesimismo activo, desde donde se critica la propuesta del Cero Neto que proponen como base de las negociaciones en la COP30, la cual pone -de nuevo- a la tecnológica “innovadora” como la única capaz de lograr este Cero Neto, desde donde las propuestas sigues siendo de final de tubería, con la diferencia de que ahora se habla de lograr equilibrio atmosférico de los Gases de Efecto Invernadero, es decir ya no se busca reducir o buscar medidas de mitigación, la búsqueda es modificar las acciones climáticas sin cambiar el modelo. Algo que no solo es ingenuo, sino imposible de lograr. 

Es imposible pensar en una sociedad descarbonizada, no solo por el consumismo, sino por las acciones naturales a nivel planetario. El equilibrio se debe de buscar entre la mitigación que tiene una repercusión global, con la adaptación, que es local y parte -o debe de partir- de ponerle fin a las injusticia socioambientales y ecológicas, siempre pensando en un enfoque ecosistémico.

Ya no bastan los discursos fatalistas, catastrofistas que nos dicen que estamos “ante el fin del mundo tal como lo conocemos”. El colapso del que tanto se habla desde cierto sector de intelectuales progresistas que lo documentan desde sus oficinas y sus privilegios, no va a ocurrir tal y como nos lo quieren vender, si somos realistas, el futuro cada vez es más incierto, difícil de predecir y solo queda revisar el presente a sabiendas de que las causas y consecuencias tienen nombre y apellido: modelo de producción-consumo y capitalismo tardío/neofeudal.

Hay que abrazar como sociedad, el pesimismo, ese que nos lleva a poner límites, a reconocer en dónde estamos, qué hacemos y que nos toca hacer para poner en marcha acciones que nos aseguren un mejor futuro. Para esto hay que reconocer que como sociedad de consumo, basada en la naturaleza -lo que los economistas llaman materia prima- ha dejado de ser una opción y si bien, no hay condiciones para plantear un anarco primitivismo, es más que claro que tampoco las hay para continuar por el camino que llevamos. Tal vez es momento de dejar de pensar en la historia como recetas de lo que se hizo bien o de lo que hicimos mal, para verla como una recomendación de las lecciones que podemos retomar del pasado, para reconstruirlo en el presente, pensando en un futuro menos incierto.

Desde el exilio en los bosques de Klatch City

Septiembre, 2025

Sobreviviente de Ankh-Morpork

Escritor, traductor, profesor, anarquista, ex-activista y panadero casero.

Imagen principal: Vaso de la Presa Abelardo Rodríguez Lujan, Agosto 2025, Libera Radio.