Isabel Dorado Auz
isabel.dorado@unison.mx

Ya dimos cuenta de la inconformidad social en contra del proyecto de tres presas, sobre el Río Sonora, que impulsan el gobierno federal y el gobierno del estado. De hecho, ttodavía es posible acceder a la siguiente liga: https://www.gob.mx/semarnat/articulos/dia-de-accion-contra-las-represas-y-en-defensa-de-los-rios-el-agua-y-la-vida-237748, donde se puede leer “En México, la política ambiental de la 4T no permitirá la construcción de nuevas presas por considerarlas obsoletas y destructivas”.

Antes que nada, queremos señalar que no pretendemos ser parte de las estadísticas que denuncia Lucía Velásquez (1), quien nos informa que “En México, las personas defensoras del ambiente y del territorio frecuentemente son violentadas por un modelo económico que pondera las ganancias económicas sobre las razones sociales y ambientales”. Habla de que han sido asesinadas 261 personas que defendían el ambiente y los territorios en el período de 1995-2022, 133 de ellas en el último sexenio. Es necesario resaltar que el Pueblo tiene derecho a luchar por conservar sus formas tradicionales de vida, que han trascendido generaciones, sin poner en riesgo su propia vida.

No hay forma de permanecer callados cuando nos dicen los que desde que Grupo México decidió incrementar su producción de cobre, a partir de 2011, ha logrado quedarse con el 55% de los derechos de agua concesionados por la CONAGUA donde nace el Río Sonora (1), pasando por encima de lo ya regulado de darle prioridad al agua para consumo humano. Hoy en día, es muy común que el Río Sonora se vea seco por largos periodos de tiempo, ya que el agua que debería fluir se está utilizando principalmente para la actividad minera. Por lo mismo, que les digan a las comunidades rurales que les van a construir tres
presas, el Pueblo lo percibe como una especie de burla, debido a que ya se tienen dos presas que permanecen prácticamente vacías, que serían las receptoras en épocas de lluvia. Los niveles de agua subterránea han tenido un declive sustancial en la parte norte del Río Sonora, cercano a la mina Buenavista del Cobre, lo que ya ocasionó un conflicto social con los pobladores del municipio de Bacoachi, quienes frenaron el flujo continuo de pipas que se llevaban el agua de los pozos para utilizarla en la industria minera. Si se agrega, además, el gran impacto que tuvo el derrame de residuos tóxicos de 2014 y lo poco o nada que ha hecho el gobierno federal para obligar a Grupo México a la remediación del daño ocasionado, se configura un divorcio de la 4T respecto al Pueblo que dice representar. Los expertos han sugerido detener la sobreexplotación del agua dulce destinada para la producción minera, ya que se han excedido los límites poniendo en riesgo la conservación de los ecosistemas acuáticos (3). Nos dicen que las restricciones medioambientales, especialmente la escases de agua, deberán ser consideradas cuando se pretende una producción sustentable de los recursos naturales.

Por si fuera poco, los expertos han encontrado una acumulación de elementos potencialmente tóxicos en los cultivos de San Felipe de Jesús, un municipio aledaño al Río Sonora, en los últimos años (4). Señalan particularmente al Plomo, Zinc y Cadmio, pero también alertan sobre Potasio, Azufre, Calcio y Hierro.

Si hay evidencia científica, ¿por qué no se atienden estas alertas? La información que se presenta en esta colaboración, no incluye la basta información que han proporcionado los 25 especialistas que asesoran al Movimiento en Defensa del Agua, el Territorio y la Vida, para dar cuenta de otros hallazgos científicos relacionados con la grave crisis que ya están padeciendo las comunidades rurales a causa del incremento en la actividad minera.

En fin, no sorprende que el Pueblo Sabio le diga una y otra vez al gobierno estatal y federal que ¡Ya decidieron! y dicen NO A LAS PRESAS.

  1. Velázquez, L. (2024) «Un sexenio más de ecocidio: defensa del ambiente y los
    territorios en México». Ecología Política, 67: 79-83.
  2. Water Air Soil Pollut (2025) 236:524. https://doi.org/10.1007/s11270-025-08150-4.
  3. Islam et al., Science 387, 1214–1218 (2025).
  4. Environ Monit Assess (2025) 197:1126