Oscar Yescas Domínguez

En las organizaciones contemporáneas predomina un modelo piramidal en el cual se concentra el poder en la máxima autoridad y nada sucede sin que ésta lo autorice. Esto se ve con mayor claridad en las organizaciones públicas donde el poder político se concentra en manos de quién ocupe el cargo de Presidente( a), Gobernador(a) y Presidente municipal. Los estudiosos de las organizaciones han venido recomendando desde hace décadas modificar la estructura de las organizaciones y cambiar su figura piramidal por la de un rectángulo para que la facultad de tomar decisiones tenga un modelo participativo y la información sea compartida por todos los integrantes de las organizaciones.

Pero la obsesión por el poder, la ambición de acumular riquezas y la corrupción generalizada han impedido que los conocimientos que aportan las ciencias sociales sean aplicados para mejorar el funcionamiento de las organizaciones contemporáneas, por lo que se observa un neanderthalismo administrativo que se refleja en el hecho de que la mayoría de los puestos públicos son ocupados por personas que no tienen el perfil, la experiencia ni los conocimientos necesarios estipulados en el catálogo de puestos. Es más, la mayoría de los titulares ignoran la existencia de catálogo de puestos donde se describe el perfil de cada puesto.

Cada Gobernador y Presidente municipal entrante llega con una multitud detrás de él al inicio de su gobierno y personalmente elige a los titulares de cada dependencia sin usar criterios científicos, tomando estás decisiones por vínculos de amistad, favores políticos e incluso sexuales.

Los titulares de cada dependencia repiten el modelo llegando con su ” equipo de trabajo” cuyo principal requisito es la lealtad, obediencia a la autoridad y máxima discreción. Bajo la perspectiva organizacional, una organización puede ser percibida como un sistema compuesto por diferentes subsistemas que funcionan en estrecha interdependencia de tal forma que el éxito y armonía de la organización depende del grado de colaboración y armonía que logren construir sus componentes.

Bajo esa óptica, el Gobernador, los titulares de cada dependencia y Presidentes municipales tienen la responsabilidad de que todo funcione bien, en eso consiste el poder que tienen al ocupar el puesto de mayor responsabilidad. Si uno de los componentes de la organización falla, afecta al funcionamiento del conjunto del sistema organizacional.

Desde está mirada, la tragedia provocada por el incendio de Waldos exhibe la desviación del presupuesto público para enriquecer a altos funcionarios que reciben sueldos amorales, revela la existencia de una burocracia inflada por el alto número de personal de confianza y demuestra que los impuestos que paga la población sonorense alimentan fortunas individuales y no se destinan recursos suficientes para el gasto operativo.

Es el caso del sector salud donde la población padece falta de médicos especialistas, falta de equipo médico, falta de medicinas, médicos mal pagados, etc, pero se observa una numerosa plantilla de personal de confianza que no es esencial.

Lo mismo sucede en el sector educación, donde los maestros perciben bajos sueldos trabajando en escuelas mal equipadas y existe una burocracia dorada que enriquece sus fortunas personales recibiendo altos sueldos en forma inmerecida y el ejemplo más claro de esta inequidad presupuestal y ausencia de criterios de selección científica se encuentra en el titular de esta dependencia.

Podría seguir hablando de otras dependencias como Contraloría General del Estado, Fiscalía Anticorrupción, Comité de participación ciudadana y decenas de oficinas gubernamentales que no funcionan y solo representan gastos que desangran el presupuesto gubernamental.

Pero quiero centrar la atención en la decisión de pedir las renuncias de los titulares de protección civil que hicieron Alfonso Durazo y Antonio Astiazarán, como respuesta inmediata a la tragedia ocurrida en el incendio de Waldos.

Este medida es insuficiente, e intentar simular que ” están haciendo algo”, cuando en realidad lo que hacen es intentar desviar la atenció de su involucramiento y responsabilidad de ambos personajes en la tragedia ocurrida.

Alfonso Durazo dirige con férreo control a los titulares de las dependencias públicas de su gobierno, lo mismo hace Antonio Astuazarán, nada sucede sin su aprobación o conocimiento.

Ambos saben que la mayor parte del presupuesto público se destina al pago de nómina, ambos saben que gran parte de la nómina se sangra por los altos sueldos que perciben ellos mismos y los funcionarios de confianza y ambos saben que una parte mínima queda para el funcionamiento operativo.

También estaban enterados de la corrupción que permite el funcionamiento irregular de organizaciones privadas, con ausencia de medidas de protección civil

Ambos fallaron a los sonorenses al descuidar la implementación de medidas de seguridad en edificios que funcionan como bombas de tiempo que esperan estallar en cualquier momento, porque el caso de la tienda Waldos no es aislado, existe una gran cantidad de comercios y oficinas que no cuentan con salida de emergencia, extintores, etc.

En consecuencia, deben asumir su responsabilidad y presentar su renuncia a sus cargos por negligencia, descuido, irresponsabilidad y ausencia de vocación de servicio público. Han estado ocupando sus cargos públicos para gobernar a favor del capital privado y no para el bienestar social. Han fallado en su misión de servir a la población que los eligió. Si el Gobierno del Estado y el Gobierno municipal fueran empresas privadas, los primeros en ser despedidos después de la tragedia de Waldos serían las cabezas principales, es decir, el Gobernador y el Presidente municipal y no sólo los funcionarios menores.

Seguirán Alfonso Durazo y Antonio Astiazarán el mismo camino de Eduardo Bours quien con gran cinismo respondió cuando se le preguntó cómo dormía después de la muerte de 49 bebés en la guardería ABC, que no debieron morir:” duermo como un bebé”. Ser responsable es asumir las consecuencias de los actos en que incurrimos. Asumirán la responsabilidad de las consecuencias de las decisiones que tomaron? Creen que saldrán indemnes de esta tragedia que ellos mismos provocaron por omisiones criminales?

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/oscar.yescas.50