La respuesta mundial al VIH atraviesa su peor reversión en décadas debido a recortes drásticos en la financiación internacional y al deterioro de los derechos humanos en numerosos países, advirtió ONUSIDA en su informe global presentado con motivo del Día Mundial del Sida 2025.

El reporte “Overcoming Disruption, Transforming the AIDS Response” señala que, según estimaciones de la OCDE, la financiación externa para salud podría caer entre 30 % y 40 % en 2025 respecto a 2023, afectando de manera inmediata a los países de ingresos bajos y medios donde la epidemia tiene mayor impacto.

La directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, alertó que la crisis está desmantelando avances obtenidos durante años:

“Detrás de cada dato hay personas: bebés sin pruebas de VIH, mujeres jóvenes sin apoyo preventivo y comunidades sin servicios. No podemos abandonarlas”.

Servicios de prevención: los más golpeados

La agencia documenta interrupciones generalizadas en programas esenciales:
• Menos personas iniciando tratamiento en 13 países.
• Desabasto de pruebas y medicamentos en Etiopía y República Democrática del Congo.
• Derrumbe en la distribución de medicamentos preventivos: 31 % en Uganda, 21 % en Vietnam y 64 % en Burundi.
• 450 mil mujeres en África subsahariana perdieron acceso a las “madres mentoras”.
• Caída del 55 % en distribución de preservativos en Nigeria.

Antes de la crisis, las adolescentes y mujeres jóvenes ya enfrentaban alta vulnerabilidad, con 570 nuevas infecciones al día entre los 15 y 24 años. ONUSIDA advierte que el retroceso en prevención puede elevar a 3.3 millones las nuevas infecciones entre 2025 y 2030.

Retrocesos en derechos humanos agravan la emergencia

El informe destaca un aumento en leyes punitivas dirigidas a poblaciones clave:
• 168 países penalizan algún aspecto del trabajo sexual
• 152 penalizan posesión de drogas
• 64 penalizan relaciones entre personas del mismo sexo
• 14 penalizan a personas transgénero

Además, restricciones a la sociedad civil y barreras para recibir financiamiento internacional están obstaculizando la continuidad de servicios comunitarios, particularmente de organizaciones lideradas por mujeres, 60 % de las cuales reportan haber suspendido actividades esenciales.

Zimbabue: un ejemplo del impacto inmediato

Desde Harare, el Dr. Byrone Chingombe, del CeSHHAR, describió un año “extremadamente difícil”.
A principios de 2025, el cese de fondos provocó despidos inmediatos de personal, dejando medicamentos en bodegas pero sin personal para administrarlos, lo que afectó la adherencia y la confianza de pacientes.

Las pruebas de VIH del centro han caído más de 50 %, reflejo —dice— de pérdida de acceso y no de menor necesidad.
Aun así, destacó la resiliencia comunitaria y la llegada en 2026 de nuevas tecnologías como lenacapavir, un tratamiento preventivo de acción prolongada.

Un llamado urgente a los líderes globales

ONUSIDA pidió a los gobiernos:
• Reforzar el multilateralismo y los acuerdos asumidos en el G20
• Mantener y aumentar la financiación para el VIH
• Impulsar innovaciones preventivas accesibles
• Defender los derechos humanos y fortalecer a las comunidades

Byanyima concluyó:

“Podemos permitir que estas crisis destruyan décadas de avances o podemos unirnos para poner fin al sida. Millones de vidas dependen de lo que decidamos hoy”.