“Le escribimos con el alma templada por el sol del desierto y las manos marcadas por una espera que duró más de dieciocho años. Nos dirigimos a usted no solo como la máxima autoridad de nuestra nación, sino como la mujer que ha sabido escuchar el eco de una exigencia que muchos pensaron que el tiempo terminaría por silenciar”, así inicia la carta de los mineros de la sección 65 y sus familias, enviada esta mañana a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Esto luego de que los mineros permanecieran 18 años de huelga, misma que llegó a su fin el día de ayer tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno Federal.

La lucha de los mineros es uno de los movimientos laborales más largos y dolorosos en la historia reciente de México, una lucha que se sostuvo no solo con resistencia, sino con un profundo desgaste físico, emocional y humano, marcado por la muerte de decenas de compañeros que jamás alcanzaron a ver justicia.

El acuerdo alcanzado con el Gobierno Federal fue avalado en una asamblea histórica realizada en el Cine Teatro Minero, donde los rostros reflejaban algo más que alivio: el peso de casi dos décadas de incertidumbre, pobreza y espera. Desde el 30 de julio de 2007, cuando estalló la huelga junto con Sombrerete y Taxco, los mineros de Cananea atravesaron sexenios presidenciales, cambios de gobierno y promesas incumplidas, mientras la justicia parecía siempre postergada.

Durante ese tiempo, muchos trabajadores envejecieron en la lucha; otros murieron sin ver resuelto el conflicto. Sus ausencias, recordaron los propios mineros, siguen presentes en cada asamblea y en cada familia que resistió la huelga como una herida abierta. La lucha no solo fracturó la economía local, sino que dejó una estela de duelo silencioso en hogares que aprendieron a vivir con la incertidumbre como rutina.

El acuerdo contempla una bolsa federal de 483 millones de pesos, que será distribuida bajo un esquema que emula las prestaciones del contrato colectivo perdido, incluyendo 45 días por año, salarios caídos hasta 2009, vacaciones y aguinaldos pendientes. A ello se suma la liberación de 59 millones de pesos que permanecían depositados desde 2009 en la Junta de Conciliación y Arbitraje.

Uno de los puntos más sensibles es la protección a las 53 viudas de mineros fallecidos durante la huelga, así como la creación de un fideicomiso para garantizar pensiones y servicio médico del IMSS a adultos mayores, con el objetivo de que ningún trabajador o familia quede en el abandono tras el cierre del movimiento.

En una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, los mineros expresaron el cansancio acumulado por una espera de más de 18 años y recordaron a quienes “se quedaron en el camino” sin alcanzar a ver la resolución del conflicto, sin embargo se mostraron profundamente agradecidos “por la sensibilidad política, pero sobre todo por la calidad humana de su gobierno”.


En el texto, agradecieron que, bajo su gestión, se haya puesto fin a lo que describen como “un largo túnel de oscuridad”.

“Usted ha demostrado que la política puede ser un instrumento de sanación. Al cerrar este conflicto, no solo termina una huelga; se restaura la paz en los hogares de cientos de mineros que hoy, inalmente, pueden mirar al futuro con la frente en alto y la seguridad de que no fueror abandonados por su patria.
Gracias, Presidenta, por caminar junto a nosotros en este último tramo. Gracias por entender que nuestra lucha nunca fue solo por un contrato, sino por el respeto a nuestra historia y a nuestra tierra”.

En cuanto a la organización de la Sección 65, Heriberto Verdugo, delegado sindical y líder del movimiento, subrayó que el cierre legal del conflicto no significa su desaparición. La Sección 65 evolucionará hacia una sociedad cooperativa para administrar bienes colectivos, reafirmando que “la Sección 65 jamás va a desaparecer”.

Carta a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo

Con este acuerdo, Cananea cierra un capítulo de resistencia marcado por el desgaste, el duelo y la persistencia. Tras casi dos décadas, los mineros aseguran retirarse con la frente en alto, sabiendo que la justicia llegó tarde, pero llegó para quienes resistieron… y para honrar a quienes no alcanzaron a verla.