Foto: Las Abejas de Acteal
A 28 años de la masacre que dejó 21 mujeres, 15 niños y nueve hombres tsotsiles asesinados en Acteal, Chiapas, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba) exigió al Estado mexicano «reconocer su responsabilidad y asumir un compromiso verdadero para romper el pacto de impunidad».
Hasta ahora, señaló el Frayba, el Estado no ha reconocido los crímenes de lesa humanidad cometidos el 22 de diciembre de 1997 en Acteal, en el marco del Conflicto Armado Interno que aún está «irresuelto». «La guerra contra los pueblos indígenas se prolonga y se alimenta de la impunidad, sostenida en el contexto de violencia contrainsurgente implementada mediante el Plan de Campaña Chiapas 94», explicó el centro.
Añadió que en 2005 el caso de Acteal se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuyo Informe de Fondo «sigue pendiente». Durante ese tiempo, varios familiares han fallecido «sin alcanzar justicia ni reconocimiento de responsabilidad por la Masacre de Acteal», mientras continúan «vigentes» los mecanismos de violencia en Chiapas, «profundizados por la crisis de derechos humanos».
El Frayba denunció que la impunidad, las omisiones del Estado y la continuidad de la violencia en la entidad impiden esclarecer la responsabilidad intelectual y material de la masacre de 1997, así como individualizar, juzgar y sancionar a los responsables del crimen de lesa humanidad.
Este 22 de diciembre comenzó en Acteal la jornada de conmemoración de las 45 víctimas masacradas en la comunidad tsotsil. Un día antes, la organización pacífica de Las Abejas de Acteal realizó un encuentro juvenil que incluyó «una jornada formativa y comunitaria» sobre la no violencia, resistencia y autonomía y defensa de la tierra y el territorio.
La conmemoración de este lunes incluye una misa oficiada por el obispo de la diócesis de San Cristóbal, Rodrigo Aguilar Martínez, así como la participación de músicos y jóvenes de la comunidad para recordar a sus víctimas y exigir justicia y garantías de no repetición.
A continuación el comunicado completo:
Nuestro silencio habla en la oscuridad.
Aquí siguen:
Con su palabra que arde como fuego en el camino.
Alzan la voz coral donde emerge
la Paz de los cuatro rumbos.
Fragmentos de poesía del libro El Camino de la No-violencia de Las Abejas de Acteal.
A 28 años de la Masacre de Acteal, el Estado mexicano continúa sin reconocer los crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del Conflicto Armado Interno, aún irresuelto. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) reafirma su compromiso de caminar junto a las y los sobrevivientes, así como con la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, guardianes dignos de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Hace 20 años se presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuyo Informe de Fondo sigue pendiente. En este tiempo, varios familiares han fallecido sin alcanzar justicia ni reconocimiento de responsabilidad por la Masacre de Acteal: herida abierta perpetrada por el grupo paramilitar de Chenalhó el 22 de diciembre de 1997, cuando fueron ejecutadas 45 personas (18 mujeres —cuatro de ellas embarazadas—, 16 niñas, 4 niños y 17 hombres), además de 26 personas gravemente heridas.
La guerra contra los pueblos indígenas se prolonga y se alimenta de la impunidad, sostenida en el contexto de violencia contrainsurgente implementada mediante el Plan de Campaña Chiapas 94. Esta estrategia, como se observa en las acciones contra la tierra recuperada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, mantiene vigentes los mecanismos de violencia, profundizados por la crisis de derechos humanos. Todo ello impide esclarecer la responsabilidad intelectual y material, así como individualizar, juzgar y sancionar a los responsables de este crimen de lesa humanidad.
La espera es larga, la paciencia profunda. Saludamos a nuestras compañeras y compañeros sobrevivientes, y a Las Abejas de Acteal, quienes han transformado el horror en La Otra Justicia: acción simbólica de paz, lucha y resistencia. Desde su Casa de la Memoria y de la Esperanza han abrazado las luchas de abajo, solidarizándose con quienes sufren. Ellos conocen el dolor de los pueblos y nos han enseñado la grandeza de su solidaridad: palabra que, al ser pronunciada o actuada, se vuelve gigante, cargada de dignidad.
Que ningún acto, en ningún rincón del planeta, permanezca en la indiferencia.
Exigimos al Estado mexicano reconocer su responsabilidad y asumir un compromiso verdadero para romper el pacto de impunidad de la Masacre de Acteal. Desde el Frayba seguiremos insistiendo y actuando, siempre junto a las hermanas y hermanos de Las Abejas de Acteal, luchando codo a codo.
Desde este lugar decimos con firmeza:
Ni perdón ni olvido.
Verdad y Justicia para Acteal.
Publicado originalmente en http://Desinformemonos

