El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, fijó la postura oficial de su país frente al conflicto en Asia Occidental, al rechazar el uso de la guerra como vía para resolver las tensiones internacionales.

Durante una conferencia, el mandatario español señaló que su administración no comparte la idea de que los problemas globales deban resolverse mediante acciones militares.

“No estamos a favor de asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas con bombas”, expresó.

Sánchez resumió la posición del gobierno español en cuatro palabras: “no a la guerra”, subrayando además la importancia de preservar el derecho internacional como mecanismo de protección para las poblaciones civiles.

El jefe del Ejecutivo español advirtió que la ruptura de las normas internacionales afecta especialmente a los sectores más vulnerables, al tiempo que reiteró la necesidad de privilegiar soluciones diplomáticas ante la escalada del conflicto.

La declaración se da en un contexto de creciente tensión internacional y llamados globales a evitar una ampliación del enfrentamiento armado en la región.