Kazajistán plantó más de 37 mil árboles jóvenes en la región sur del lago Balkhash como parte de un ambicioso programa ecológico para preparar el regreso de los tigres a su hábitat natural, especie que desapareció del país hace más de 70 años.
El proyecto forma parte de uno de los programas de reintroducción de fauna silvestre más importantes del mundo y contempla la restauración de bosques ribereños en la Reserva Natural Ile-Balkhash, donde entre 2021 y 2024 se plantaron más de 50 mil árboles.
El programa es liderado por el gobierno de Kazajistán con el apoyo de WWF Asia Central y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, con el objetivo de restaurar el ecosistema necesario para que los tigres puedan sobrevivir nuevamente en la región.
Como parte del proyecto, una pareja de tigres de Amur fue trasladada desde los Países Bajos a un centro de aclimatación en la reserva natural, donde se espera que se reproduzcan. Sus crías, una vez adultas, podrían convertirse en los primeros tigres liberados en libertad en el país en décadas.

Especialistas explicaron que el objetivo no es solo plantar árboles, sino reconstruir un ecosistema completo capaz de sostener vida silvestre. Para ello también se ha trabajado durante años en la recuperación de especies presa, como el antílope saiga, cuya población creció de 48 mil ejemplares en 2005 a más de 1.9 millones en la actualidad.
Además, se han reintroducido ciervos de Bujará y otras especies, mientras que las nuevas plantaciones incluyen sauces, olivos silvestres y árboles nativos llamados turangas, fundamentales para la recuperación del ecosistema.
Expertos señalaron que ya se han observado animales alimentándose en las zonas restauradas, lo que indica que el ecosistema comienza a recuperarse y que el regreso del tigre podría convertirse en una realidad.
De lograrse, sería la primera vez que se reintroducen tigres en un país donde la especie se encontraba extinta.
