La falta de personal para el cuidado de adultos mayores ha comenzado a ser atendida con soluciones tecnológicas en distintos países, donde gobiernos ya financian el uso de robots diseñados para acompañar a personas que viven solas.
De acuerdo con datos recientes, el mercado global de robots acompañantes alcanzó un valor de 3 mil 140 millones de dólares en 2025 y se proyecta que supere los 7 mil 700 millones para 2030, impulsado por el envejecimiento poblacional y la escasez de cuidadores.
En países como Corea del Sur, el gobierno ha distribuido alrededor de 12 mil robots en hogares de adultos mayores que viven solos. Estos dispositivos, con un costo aproximado de mil 150 dólares por unidad, pueden interactuar con los usuarios, monitorear su actividad diaria y enviar alertas a familiares en caso de detectar inactividad.
Japón, uno de los países con mayor proporción de población envejecida, reconoció desde 2022 la soledad como un problema de interés nacional. Para este año, prevé implementar robots acompañantes dirigidos a una población de más de 36 millones de adultos mayores.
China, por su parte, inició en 2025 un programa piloto con 200 robots en igual número de hogares, y actualmente evalúa su expansión a nivel nacional. En Estados Unidos, el estado de Nueva York ha entregado dispositivos como ElliQ a adultos mayores que viven solos; hasta ahora, más de 900 personas los utilizan y la mayoría reporta una disminución en la sensación de soledad.
En contraste, en México el tema aún no forma parte central de la discusión pública. Actualmente, el país cuenta con más de 20 millones de adultos mayores, cifra que podría alcanzar los 33 millones para 2050, mientras que se estima un déficit de al menos 5.5 millones de cuidadores.
Especialistas señalan que el uso de tecnología en el cuidado de personas mayores podría convertirse en una alternativa ante la falta de personal, aunque su implementación aún plantea retos éticos, sociales y de acceso.
NOTA: Aunque los robots son una solución increíble para la soledad y el monitoreo, los especialistas coinciden en que no deben sustituir el contacto humano, sino liberar a los cuidadores de tareas repetitivas para que puedan enfocarse en la parte emocional.

