#Editorial

De un tiempo acá es una pesadez navegar en redes sociales, pues no pasan más de tres minutos sin que te salga una encuesta en la que dice que alguna senadora, un senador, algún (a) integrante del gabinete estatal o presidente municipal va arriba en tal o cual estudo de opinión.

“Push polls” parece que les llaman, y no son otra cosa más qué estrategias electorales para influir en el “ánimo” del votante. No importa lo cercano o alejado que esté de la realidad, la cosa es que la gente se lo crea.

Lo triste es ver como algunas encuestadoras o medios que hemos tenido por creíbles, de pronto también se las llevan el baile.

Luego, por supuesto, estos “resultados” son usados por entusiastas grupos de apoyadores, que comparten estos resultados con frases como “Sonora ya decidió”, “Cada vez está más claro…”, “Este demostró músculo”, etc.

Son el equivalente digital a las fundaciones de temporada que emergían cada tres o seis años, agrupaciones patito que apoyaban en estatutos alguna buena y legítima causa, pero que en el fondo el objetivo era de poner en las bardas y espectaculares el nombre del salvador sexenal.

Ahora, dentro de Morena pareciera que a todos los aspirantes les dieron carta libre, o de plano a nadie le gusta seguir las normas, ni las escritas ni las tácitas. 

Hay dos aspirantes a la gubernatura cuyos rostros los encuentras invariablemente en las redes. A la senadora Valles desde hace varias semanas, si no es que meses, la vemos en cabalgatas, en expos mineras, inaugurando lo que usted guste y mande, ¿qué no debería estar legislando? Ahora también el presidente municipal Lamarque, pues no se quiso quedar atrás. 

Y está por lo menos una tercera en disputa, de apellidos López Cárdenas, que hace su lucha con “encuestas” telefónicas incluidas, donde el único nombre que se menciona es el de ella.

El asunto es que toda esta publicidad pagada cuesta, no es gratis. ¿No son actos anticipados de campaña? ¿No son gastos no reportados? ¿Están dentro de la zona gris en la que es difícil acreditar violaciones a la Ley electoral?

Los que se desataron de plano en esta semana anterior fueron los aspirantes a la presidencia municipal de Hermosillo.

Un caballero de apellido Díaz, que hasta no hace mucho era operador del gobierno, la semana pasada lo vimos hasta en la sopa, sobre todo en Facebook.

Por otro lado está el evento realizado el sábado y para el que, según dicen, acarrearon gente hasta llenar el foro, todo para que un funcionario en funciones, Rojo de la Vega, pudiera “mostrar músculo”, según la narrativa que se quiso imponer con los infaltables nados sincronizados.

No se sabe bien a bien quién organizó este evento, Morena no lo ha aclarado, y varios de los presentes, incluido el aspirante muscular, dieron las gracias a otros por haberlos invitado, de manera que nadie sabe quién invitó a quién, ni quién organizó qué. 

¿De dónde se financió? Porque a mí se me hace que alguien más los invitó a todos.

Cómo sea, aunque falta más del mes para que hagan oficiales sus aspiraciones, los lances adelantados, las adherencias prematuras y la falta de orden podrían resultar contraproducente a los guindas, pues el competidor de enfrente, ora sí que sin mucho aspaviento, va avanzando pian pianito.

Y tampoco deberían olvidar el efecto Adán-Augusto, que tapizó de espectaculeros el país, y ya ven…