Oscar Yescas

En un día 23 de abril fallecieron tres personajes que dejaron una profunda huella en la civilización humana, Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare e Inca Garcilazo de la Vega. Si alguien no sabe quiénes fueron estás personas, tiene un problema de deficiencia de información cultural. Los tres fallecieron en 1616, compartieron el amor por los libros, desarrollaron una gran pasión por escribir y dejaron un gran legado literario a la humanidad.

En reconocimiento a sus obras, la Unesco decretó en 1988 el día 23 de abril como día internacional del libro con el objetivo de fomentar el placer de la lectura, alentar a todos y en forma particular a los jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y a valorar las irremplazables contribuciones de aquellos que construyen una identidad como escritores y comparten sus ideas por escrito. En este día, en más de 100 países se realizan ferias del libro, varios autores exponen sus obras y firman sus publicaciones, se hacen lecturas públicas y eventos escolares.

Un placer que, en el contexto del desarrollo tecnológico, crecimiento de redes sociales y telefonía celular, las nuevas generaciones se están perdiendo porque parte de su ser de está perdiendo su condición de homo sapiens para reducirse a la condición de homo videos que denunció Giovanni Sartori, que consiste en limitarse a la condición de espectador pasando horas frente a las pantallas de nuestros dispositivos digitales y electrónicos (televisión, computadora, teléfono o tablet).

Al estar encadenados a estos dispositivos durante mucho tiempo, deforman su postura corporal, desgastan sus ojos y presentan problemas de visión.

Además el surgimiento de la nomofobia que provoca que millones de personas inviertan una gran cantidad de horas en un mundo virtual, produce un aislamiento social, genera la necesidad de aprobación social, no sólo alejaron a millones de personas de la lectura de libros en físico poniendo en crisis a la industria editorial, sino que provocan crisis de inseguridad personal, atomización social y aumento de una ignorancia colectiva.

La lectura de libros permite la construcción de un pensamiento autónomo, impide la manipulación social y permite la libertad en la toma de decisiones. Además, juega un rol terapéutico porque nos permite abstraernos de una sociedad en crisis y nos da la oportunidad de realizar viajes imaginarios conducidos por los autores de los libros que elijamos seguir, además de que son una excelente compañía que ayuda a mitigar sentimientos de soledad.

La lectura enriquece nuestro vocabulario al aprender un sinnúmero de nuevas palabras lo que nos facilita expresar con mayor facilidad nuestros pensamientos, ideas y sentimientos, ya sea en forma verbal o escrita.

Otro beneficio de la lectura es que si los libros que elegimos leer son de contenido científico ( psicología, sociología, filosofía, antropología, comunicación, etc), la lectura de los mismos aumentará nuestro conocimiento y nos permitirá comprender cómo funciona el mundo y podremos identificar las grandes contradicciones sociales, el origen de los problemas sociales y las estrategias de manipulación de quienes están en el poder para mantener a una gran mayoría en un estado de confortable aturdimiento masivo (Expongan, Fiestas del Pitic, etc.) que les distrae de la atención a las condiciones precarias de su existencia, de la explotación laboral a la que están sometidos o a la manipulación política en períodos preelectorales.

La lectura de este tipo de libros permite un despertar social y quién toma consciencia de este conocimiento tiene frente a sí dos opciones: usar ese conocimiento para obtener beneficios personales promoviendo la servidumbre voluntaria hacia el poder en turno, o denunciar la anatomía excluyente de una sociedad en crisis que beneficia al 1 por ciento de la sociedad y perjudica al 99 por ciento de esta.

Promover el cambio social es una tarea que no es fácil de realizar porque implica luchar contra la ignorancia colectiva, el individualismo y conformismo colectivo, por lo que es frecuente que surja el pesimismo en los intelectuales al ver que sus aportaciones causan un impacto menor al esperado cuando se ejerce la crítica social.

Pero aquí también juega un papel terapéutico los libros, porque al iniciar la lectura de nuevos autores y ver qué todos coinciden en la necesidad de un cambio social, nos confirma que estamos del lado correcto de la historia, una convicción y conocimiento que proporciona un estado de tranquilidad, serenidad y paciencia para seguir abriendo camino por brechas que serán transitadas por otras personas.

La lectura de libros tiene el beneficio de proporcionarnos una sensación de soberanía, autonomía, libertad y tranquilidad, que nos hace sentir que no necesitamos la aprobación social, ni el consentimiento de autoridad alguna para ser auténticos y decir lo que realmente pensamos y lo que realmente sentimos, porque tenemos libertad de pensamiento y ejercemos la libertad de expresión porque estamos seguros de estar del lado correcto de la historia al denunciar la opresión en todas sus formas y promover el empoderamiento individual y colectivo como pasos previos a una verdadera transformación social. Todo esto gracias a la lectura de libros y si estos libros se leen en forma física se disfruta mucho más. Quién jamás ha leído un libro, sólo vive una vida, quienes tienen el hábito de leer habrán vivido cientos o miles de vidas!

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/oscar.yescas.50