Gobiernos municipales durante 20 años fallan en seguridad hídrica para Hermosillo
Luis Enrique Ortiz
El 72% por ciento del agua que consume la ciudad capital proviene de mantos subterráneos ubicados en Mesa del Seri, Costa de Hermosillo y La Victoria, esta última casi en poder total de las familias Bours y Coppel, mediante el despojo y la corrupción.
Los arriba referidos y la sequía apocalíptica que está a punto de ser rota por el fenómeno climatológico “Super Niño”, que traerá inundaciones macondianas, han provocado un acceso inequitativo al vital líquido en contra de la mayoría de capitalinos.
La red de distribución, responsabilidad del gobierno municipal, desperdicia entre el 48 y 55 por ciento del agua potable. Misma que se cobra y cada vez más cara, sin hacer nada que detenga la estupidez de tirar agua potable.
Los hermosillenses, no todos porque al menos el 45 por ciento no lo hace, pagan el agua que consumen y la que indolentemente bota por las calles cada administración municipal desde el año 2000, de todos los colores.
Una respuesta a la compleja situación de concentración, escasez, sequía y explosión poblacional, empujada como mantra por ediles de todos los partidos, es el tandeo o racionamiento inaugurado en la administración de la entonces panista, María Dolores del Río Sánchez.
Este mes de septiembre, cuando el gobernador Alfonso Durazo esté a un año de concluir su mandato sexenal, se cumplirán poco más de 20 años de tandeos y racionamiento y Hermosillo sigue sin seguridad hídrica.
Esto a pesar de ser el ojo del huracán de la Cuarta Transformación en Sonora, con todo y segundo piso.
En Hermosillo vive el 30 por ciento de los sonorenses, pero en materia de agua la 4T los trata como si no lo fuesen.
La responsabilidad de la seguridad hídrica de los hermosillenses es del municipio desde el trienio de Francisco Búrquez, el más famoso panista arrepentido (2000-2003).
Sin embargo, tras cuatro lustros y cacho de no poderlo cumplir, es hora de revisar el esquema. Hermosillo bien vale una misa.
Los modelos de pronóstico indican que se avecinan lluvias que pueden ser catastróficas, pero que sin duda recargarán el subsuelo.
Las precipitaciones no serán, por desgracia, para siempre y eso es suficiente para que mientras hay abundancia se haga algo serio y permanente para contribuir significativamente a la seguridad hídrica de Hermosillo.
Si el municipio no puede hacerlo, es obligación moral y constitucional de la 4T garantizar el derecho humano al agua de casi un millón de sonorenses, gobierne quien gobierne al cabildo.
Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1

