Un STAUS fortalecido, vuelve a las calles

Por: Rafael Trujano

Y en efecto, ahí estaban otra vez los catedráticos de la Universidad de Sonora (Unison) tomando la calle más importante de Hermosillo, el Boulevard Rosales, para protestar como cualquier asalariado por lo más básico, un salario justo y respeto a sus derechos laborales adquiridos en luchas previas.

La misma calle, sin embargo, también estaba tomada desde una semana atrás, pero, por la autoridad municipal que, haciendo gala de recursos que no hay para otras necesidades urbanas, montaba todavía la mañana de este jueves 21 de mayo de 2026 una fastuosa instalación teatral para las fiestas del Pitic en el tramo vial de la Plaza Emiliana de Zubeldía debiendo sortear la seguridad física propia pues tránsito municipal, no se ocupó sino tardíamente, del desahogo adecuado del flujo vehicular.

Junto a los académicos, marchó el pleno del Comité Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Unison, el STEUS, encabezado por su Secretario General, Co. Alejandro Manzanares y portando la mayoría de ellos, vistosas camisetas con la cifra 1976 que hace referencia al año en que dicho Sindicato nació, esto es, hace cincuenta años y por cierto, mediante una cruenta batalla de varios episodios durante los cuales por supuesto, también contra corriente legal por el reconocimiento de su derecho a la sindicalización.

En el contingente, trabajadoras y trabajadores de otros sectores, así como jubilados y estudiantes, pudieron verse acompañando la primer manifestación de protesta de los huelguistas, luego de que el martes 19 pasado, el Juzgado Décimo Primero de Distrito comunicó haber admitido a trámite el juicio de amparo que los académicos interpusieron ante la arbitraria decisión que el 13 de mayo, diese a conocer el juez B del Primer Tribunal Laboral del Distrito Judicial 1 archivando el expediente de emplazamiento de huelga de los académicos.

Ese mismo intento de desactivar la lucha sindical, ya había fracasado antes en el caso del STEUS, y ahora volvían a intentarlo con los agremiados del STAUS quienes, al día siguiente y de forma contundente respondían a ese intento anticonstitucional de impedirles el ejercicio de la huelga ratificando a través del voto mayoritario, estallar la huelga de hecho y confrontando así, el poder de las bases sindicalizadas organizadas, con el poder jurídico institucional de una sola persona intentando abrogarse la facultad de decidir por el conjunto de trabajadores agraviados.

Como antes sucediera con el STEUS, la decisión de estallar la huelga a pesar de la campaña mediática que señalaba a los huelguistas de estar fuera de la ley, provocó fisuras entre quienes se habían mostrado unidos para contener, desacreditar y negar las demandas sindicales.

La rebelde y resuelta decisión de colgar las banderas rojinegras en la Unison, hizo que en el ejecutivo estatal, la rectoría y el ámbito judicial laboral, debieran preguntarse y ahora, ¿qué hacemos?

En el caso del STEUS, el arribo a Sonora de la presidenta de la República, habría motivado la súbita aparición de algunos pesillos más que ofrecer a los huelguistas permitiéndole a las diferentes autoridades, quitarse la presión de la huelga y mostrar un estado de Sonora sin mayores conflictos pero sin dejar de resolver el tema central de dotar de recursos suficientes a la más importante institución académica estatal.

En la huelga que nos ocupa, la testarudez del equipo VIP que compone la administración que rodea a la rectora, las declaraciones de la presidenta Claudia Scheinbam deslizando la responsabilidad de solucionar el conflicto en el gobernador Alfonso Durazo y el subsecretario de educación así como el inminente inicio de las fiestas del Pitic, debieron influir para que, desde el lado judicial, se inclinara un poco la balanza a favor de los huelguistas y obligar a la rectora a un primer contacto de conversación con el Secretario General del STAUS, Co. Cuauhtémoc Nieblas y, a través de este, con quienes busco invisibilizar, no soporta, no quiere, pero que sin duda, son quienes hacen posible la razón y motivo de la propia Universidad, esto es, el proceso de enseñanza aprendizaje superior.

La reciente huelga del STEUS y ahora la del STAUS, han desnudado la corrupción prevaleciente en la Unison en el manejo de los escasos recursos económicos, la intencional indiferencia de los ejecutivos estatal y federal para fortalecer los presupuestos de la educación pública en general y de la Unison en particular, el desdén y soberbia para con las demandas sindicalistas y la muy cuestionable independencia de los juzgadores en el ámbito laboral y judicial, así como la sumisión de medios de comunicación y comentólogos al servicio del oficialismo y las patronales para quienes, las demandas de los trabajadores, siempre serán vistas desde una óptica pseudo moralista y económica, de desaprobación.

A pesar de existir reales intereses encontrados entre las autoridades y las patronales de carácter electoral, otras veces de carácter político partidario o económico, han sabido cerrar filas contra quienes solo cuentan con su salario producto de su trabajo para salir adelante pero, dicho cierre de filas, suele fisurarse cuando, desde el lado de los trabajadores, se responde organizada y colectivamente, cuando se recurre a la movilización y se desenmascara ante la sociedad la forma de administrar turbiamente los presupuestos.

La unidad en cambio de la clase trabajadora, su no silencio e indiferencia ante los golpes que se asestan o se pretende infligir a los sindicatos no alineados, pasa a jugar un rol decisivo en la suerte de cada gremio que se atreve de salir a defender las propias prerrogativas.

Es cierto que entre los de enfrente, hay manos negras que buscan aprovecharse de demandas y de movimientos sociales para golpetearse y cobrarse facturas pendientes, reposicionarse social o electoralmente pero para los trabajadores, estudiantes y sociedad menos favorecida, la preocupación es y debe ser en momentos como estos, el apoyo total e incondicional a los huelguistas, la exigencia de liberación de recursos suficientes para la educación pública en los presupuestos anuales, el fortalecimiento auténtico de los sistemas de salud y de pensiones, una efectiva democracia en la determinación de los rumbos de la vida universitaria y una auténtica división de poderes que permita contar con un sistema judicial y laboral realmente autónomo, justo y no recargado hacia los intereses de patrones y autoridades civiles.

Las voces que condenan las huelgas universitarias y no terminan de hacer lo necesario para resolverlas, deberían ocuparse de atender desde ya, los motivos que dan razón al paro de labores pues el hartazgo y desencantamiento crece entre quienes confiaron en la palabra electoral de quienes ahora son gobierno.

Esas voces condenatorias de un derecho constitucional, deberían recordar que en unos días más, el poderoso movimiento magisterial insurgente, también retomará las calles, se hará presente en los ámbitos sociales más amplios y la razón será la misma, salarios insuficientes, condiciones de atención a la salud ineficientes, retiros pensionarios lucrados por la iniciativa privada y defensa de una educación pública, laica y gratuita, pendientes que no han sido capaces de atender quienes se autoidentifican progresistas y otra vez, no habrá más que de dos, o se está de acuerdo con el magisterio insurgente, o se está de acuerdo con la patronal de carácter público dedicada a sostener intereses privados.