POR JORGE TADEO VARGAS

Días de revuelta, días de combate

Hace unos días, Julio Astillero cuestionaba a la presidenta Claudia Sheimbaum sobre el Proyecto Pacífico Mexinol y todas las irregularidades que se han dado desde que inició. Astillero cuestionaba, principalmente la falta de diálogo con las comunidades directamente afectadas que han dejado más que claro su rechazo al proyecto, a lo que la presidenta mencionó que en tiempos de López Obrador se llevó a cabo una consulta pública, en la que las comunidades aprobaron dicho proyecto. 

En este intercambio, el periodista comentó que esta consulta fue preparada desde el gobierno para recibir un fallo que les favoreciera, como por ejemplo se amplió el número de comunidades a consultar, se les ofrecieron incentivos de diversos tipos y la participación de siete comunidades más que no son afectadas directamente, fueron el factor para que el proyecto se aprobara.

Esta práctica de “preguntarles a las comunidades” ha sido la constante por parte del gobierno perteneciente a la cuarta transformación, dejando fuera la evidencia científica, el principio precautorio y lo más importante: la opinión de las comunidades. Decir que la mayoría aprobó – o desaprobó – un proyecto, es poner una disconformidad en el tejido social que a largo plazo pasa factura. Los planes de desarrollo – es decir cualquier proyecto – debe ser llevado a consenso. No a lo que dijo la mayoría y esto debe de pasar por la ciencia, la información y todo un proceso que no se lleva a cabo.

En otro momento escribiré sobre el sinsentido del Proyecto Pacífico Mexinol pues en este momento quiero escribir sobre el tema de los parques de economía circular, mismos que está proyectando el gobierno federal a lo largo de todo el territorio nacional, no sin una resistencia por parte de las comunidades locales que ven en estos proyectos literalmente basureros disfrazados para acumular los residuos de varios municipios.

Aquí se podrán preguntar ¿Y si hablaras de estos proyectos porque comenzaste tu columna hablando del proyecto de Topolobampo? Lo hice porque hay una relación directa con el tema de cómo se han dado las consultas, para poder validar, no solo los proyectos sino también al propio gobierno. En unos cuantos párrafos más entenderán mi punto.

Existen cuatro parques de economía circular en todo el país. Uno en Hidalgo, otro en Puebla, un tercero en Mérida y un cuarto aún sin definirse, pero mucho indica que será Sonora, esto por motivos estratégicos, además que en el área metropolitana de Monterrey ya existe uno desde hace décadas, aunque no lleva ese nombre. Lo mismo para el bajío donde Querétaro, León y Silao ya están termovalorizando la basura de esta región. Cabe mencionar que estos parques de supuesta economía circular (para entender un poco más sobre esto pasen a leer el siguiente texto: https://liberaradio.com/la-cuadratura-de-la-economia-circular/) son básicamente espacios donde procesar los residuos tanto solidos urbanos, como industriales y utilizarlos como energía; es decir incineración pura y dura.

El primer proyecto que se presentó se hizo en la región tolteca, región en donde se encuentran ocho plantas cementeras, una planta de ciclo combinado, la refinería Miguel Hidalgo y toda una región de sacrificio. Aquí la secretaria de SEMARNAT, Alicia Barcenas tuvo una serie de reuniones con las comunidades para presentar el proyecto y “tratar de convencerlos” de que era la mejor opción y que esto detonaría la región con más empleos, además de que no es contaminante – esto decía Barcenas -. 

Las reuniones no sirvieron de mucha, comunidades que a lo largo de casi veinte años se han informado de los impactos de la termovalorización se organizaron, pidieron una consulta pública y al final ganaron y en teoría el proyecto se canceló – digo que en teoría, porque al igual que las presas proyectadas en el río sonora canceladas de palabra por la presidenta, el proyecto sigue apareciendo en los planes de gobierno –.

Aquí quiero mencionar que la región tolteca es una zona que conozco; pase más de quince años acompañando procesos de resistencia contra proyectos de la industria cementera e intentando poner en marcha proyectos de Basura Cero, así que no quiero demeritar la – digamos – victoria de las comunidades en la consulta pública y el rechazo al proyecto. Esto fue real, se hizo un trabajo titánico por parte de los colectivos y organizaciones comunitarias para “detener” el proyecto, sin embargo también quiero ser claro. Estratégicamente hablando al gobierno federal le convenía este resultado – justo por esa razón la consulta pública en la Bahía de Ohuira fue amañada, no les convenía la victoria de las comunidades – y esto les convenía por dos razones: primero, darles esta victoria, validaba al gobierno y su supuesta escucha a las comunidades, fue una forma de quedar bien y por otro lado, fortalecían el parque a instalar en Puebla, donde la resistencia es menor y está mucho mejor ubicado, es decir, aunque el proyecto se canceló en la región de Tula – Tepeji – Apaxco, los residuos SI seguirán llegando a los hornos cementeros. Solo cambiaron la ubicación del proceso, el impacto se mantiene y llevar el proceso a Puebla beneficia a la región de sacrificio de ese estado, además de favorecer a la zona industrial de Tlaxcala y Oaxaca. Para el gobierno fue una estrategia de ganar – ganar. 

La estrategia fue hacer el parapeto de un gobierno que escucha a comunidades deseosas de ser escuchadas, para al final no darles nada. La planta productora de Pet Coque instalada en la refinería es mucho más impactante que el propio parque de economía circular, sin embargo para esta no hubo resistencia.

Lo que vemos en estos dos casos es que las consultas públicas son diferenciadas de acuerdo a las necesidades del gobierno federal, por en lado las comunidades de la Bahía de Ohuira no han sido escuchadas, incluso violentadas, criminalizadas, para mantener un proyecto que dejará un grave impacto en la zona, pero que el gobierno necesita y por el otro utilizan la consulta para validar sus proyectos ante comunidades deseosas de ser tomadas en cuenta. De las dos formas las consultas solo son parapetos sin sentido, ni validación real.

Lo ocurrido en Mahahual es una situación similar; cancelar el proyecto oculta los graves daños e impactos de otros proyectos que ya están en operaciones en esa región y que están devastando la zona maya. Ocultar en lo mediático, los impactos ya acontecidos es una estrategia muy efectiva y que este gobierno parece haber aprendido muy bien de los gobiernos anteriores. No se trata de defender proyectos mediáticos, sino de defender el patrimonio biocultural, una comunidad a la vez, actuando en lo local, sin olvidar las repercusiones nacionales.

Desde el autoexilio en las montañas de Klatch City

Profesor, escritor, traductor, exactivista, anarquista y panadero.

Imágenes tomadas de AQUÍ NO – colectivo ecologico