Días de revuelta, días de combate
Con información del Ejército de los 12 Monos
POR JORGE TADEO VARGAS
Mientras que la resistencia en Topolobampo, Sinaloa contra la planta de Amoniaco (NH3), propuesta por la empresa de origen alemán Proman por medio de su filial Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) se mantiene con amplia – y justa – difusión mediática, en el estado de Durango, específicamente en el municipio de Lerdo, se autorizó la construcción de una planta productora de Urea (CO (NH 2) 2), lo que generará grandes impactos socio-ecológicos en la región.
Esta planta está proyectada para ser la mayor productora de Urea en Latinoamérica, produciendo más de un millón de toneladas de este compuesto químico al año, lo cual la convierte en un proyecto de riesgo mayor, no sólo en términos de utilización de bienes estratégicos tanto para las poblaciones humanas como para la cuenca del Río Nazas, sino también por el riesgo de emergencias químicas que podrían causar daños a más de cuarenta y cinco kilómetros cuadrados a su alrededor. Ese es su radio de impacto ante una emergencia química.
El pasado domingo catorce de junio, las comunidades que serán afectadas por la construcción de esta planta salieron a manifestarse con una sola consigna: la cancelación del proyecto por los graves impactos que causará en la región, misma que tiene una relación directa con el área natural protegida del Cañon de Fernández, que es sitio RAMSAR y por lo tanto tiene doble protección, la cual implica que debe haber un círculo de varios kilómetros cuadrados en los cuales las actividades industriales y extractivas no deben de llevarse a cabo.


Ante esta situación, desde el Ejército de los 12 Monos hicimos un rápido análisis de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), para sacar los vacíos que tiene este proyecto y las mentiras que tanto el gobierno en sus tres niveles y la empresa promovente han dicho con respecto a los riesgos.
La primera de estas mentiras se refiere a lo que han repetido hasta el cansancio, dada la influencia mediática del proyecto en la Bahía de Ohuira y se relaciona con la producción del Amoniaco. Su argumento de que no es una planta de producción de amoniaco no se sostiene, pues, este compuesto químico es el principal insumo para la producción de Urea, por lo tanto, incluso si la planta no fuera a producir amoniaco, como lo han declarado, lo necesitan, así que o lo transportan – lo cual aumenta el riesgo de emergencias químicas serias – desde una planta productora o para eficientar la producción, se produce en el sitio, lo cual la propia MIA reconoce que van a hacer ¿Cuál es el impacto con esto, que es lo que implica? Primero es que el aumento del uso del agua es mayor. Son dos procesos de producción – amoniaco y urea –. Segundo, los riesgos de emergencias químicas de carácter socio-ecológico se disparan. Ante un derrame, la posibilidad del efecto dominó aumenta, por lo que se tendría una emergencia que involucra a ambos compuestos de gran impacto.
Ahora bien, desde una revisión a la Manifestación de Impacto Ambiental veamos las razones por las que este proyecto tuvo que haber sido suspendido:
La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), en sus artículos. 28 y 30; además en su Reglamento en materia de Evaluación del Impacto Ambiental (REIA), en su artículo 11, es muy clara que cualquier proyecto petroquímico con las magnitudes que presenta FERMACHEM, no puede ser presentado en modalidad de MIA particular, sino esta entra en la categoría de MIA Regional ya que genera impactos regionales acumulativos sobre acuíferos sobreexplotados y redes viales interestatales. Al presentarse de forma aislada, incurre en la fragmentación de impactos (segmentar un megaproyecto para ocultar su huella real). Debió evaluarse bajo una MIA Regional (MIA-R), ya que afecta de manera directa a la cuenca hidrológica compartida de la Comarca Lagunera y zonas de influencia que trascienden el predio rústico de 153 hectáreas.
Por otro lado en la parte de la Crítica en la Evaluación de Riesgo (ERA vs. QRA), el documento menciona que el Estudio de Riesgo Ambiental (ERA) se incluye de forma cualitativa o mediante un Análisis Cuantitativo de Riesgos (QRA) compacto dentro del Capítulo V.
El amoniaco es una sustancia altamente tóxica e inflamable con un umbral de reporte sumamente bajo – este compuesto está presente en todo el proceso de producción de la Urea, más allá de si se va a producir o no en el sitio -. Integrar el análisis de riesgo como un simple apartado o apéndice de una MIA Particular, en lugar de presentar un Estudio de Riesgo Ambiental de Nivel 3 (por producción y almacenamiento a gran escala) debidamente vinculado a Programas para la Prevención de Accidentes (PPA), incumple los lineamientos de la Dirección General de Gestión de Calidad del Aire y RETC de la SEMARNAT. De nuevo estas son omisiones que deberían de revisarse antes de aprobar el proyecto y no se hizo.
Aunque me parece que esto ya se corrigió – si no se ha hecho es una violación directa a la ley agraria – es importante que el proyecto se aprobó desde una situación incierta con respecto al derecho de la tierra. La MIA es clara cuando admite que el terreno rústico cerca de la comunidad de La Loma era de origen ejidal y que “se ha privatizado antes de la presentación o está en proceso de privatizarse a medida que se presenta esta MIA”.
Ingresar un procedimiento de evaluación de impacto ambiental con una condición jurídica de propiedad “en proceso” es una violación procedimental. El promovente debe acreditar la propiedad o posesión legal definitiva del predio al momento de la solicitud. Si el proceso de adopción del dominio pleno ejidal no estaba inscrito ante el Registro Agrario Nacional (RAN), el trámite carece de validez de inicio.
De ahí revisamos el tema de uso de suelo que presenta un vacío con respecto a Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (LGDFS), en sus artículos 93 y 94; además de los artículos de la LGEEPA 28, Fracción VII. Aquí el promovente describe lo siguiente: “es un terreno rústico de agostadero sin uso actual”, el área de Lerdo y el poblado de La Loma presentan vegetación de matorral xerófilo (micrófilo y megatilo) y mezquitales. La remoción de esta vegetación para desplantar 59 hectáreas de infraestructura permanente constituye legalmente un Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales. El promovente intenta evadir el trámite unificado (MIA + CUSTF) o argumentar que es suelo puramente agrícola/rústico, lo cual invalida la caracterización real de la línea base biótica.
Esta revisión rápida del documento más importante para aprobar cualquier proyecto da una claridad de la ilegalidad con la que se aprobó. No hay argumentos suficientes para que esta MIA fuera aprobada, mucho menos se pusiera la primera piedra. En términos legales estrictos, a lo menos se tuvo que aprobar con observaciones, algo que no se hizo, además de ignorar por completo el principio precautorio básico para proyectos considerados como riesgos de emergencias químicas.

Ahora bien, hablemos de los impactos socio-ecológicos y ambientales:
- · La producción de amoniaco y urea mediante el reformado de gas natural es un proceso altamente intensivo en el uso de agua (torres de enfriamiento, vapor de proceso, sistemas de lavado). El proyecto se localiza en la Comarca Lagunera, una de las regiones con mayor estrés hídrico de México, donde el Acuífero Principal de la Región Lagunera sufre una severa sobreexplotación crónica y problemas de concentración de arsénico. En esto la propia MIA incurre en una serie de omisiones como no presentar un balance hídrico riguroso de largo plazo (para los más de 40 años de vida útil proyectados) ni define con claridad la fuente de abastecimiento (¿extracción de pozos profundos, derechos de agua agrícola comprados al ejido, o agua residual tratada?). No evalúa el impacto sinérgico de restarle volumen a la recarga de la cuenca. Hay que recordar que el balance hídrico nos sirve para saber cuánta agua azul podemos usar con respecto al agua verde, si hay un desequilibrio el proyecto en cuestión debe ser rechazado. Algo que claramente ocurre aquí, incluso considerando en que sólo se usará agua tratada. Una cuenca sobreexplotada necesita recuperar su agua.
- · Por otro lado, el riesgo de emergencias químicas para poblados y comunidades cercanas es latente, por lo que debe considerarse – y el proyecto no lo hace – lo que establecen los modelos de dispersión de gases tóxicoss en plantas de amoniaco los cuales deben contemplar escenarios de fallas catastróficas (ruptura de tanques de almacenamiento atmosférico o esferas de presión). Un radio de 7 km es vulnerable ante la formación de nubes de amoniaco anhidro bajo condiciones de inversión térmica o vientos dominantes hacia el norte/noreste. El estudio minimiza el impacto del transporte y almacenamiento de sustancias peligrosas adyacentes a vías de comunicación clave para la conectividad del norte del país.
- · Si bien las emergencias químicas están presentes, en el tema de la huella de carbono y los supuestos planes contra el cambio climático, hay puntos que decir, para eso hagamos una pequeña clase de química: Para producir urea (CO(NH2)2), primero se debe sintetizar amoniaco (NH3) utilizando gas natural como materia prima. Este proceso libera enormes volúmenes de dióxido de carbono (CO2) como subproducto del reformado, el cual posteriormente se “fija” para reaccionar con el amoniaco y formar la urea. Por lo que no se alinea con las metas estatales y nacionales de mitigación del cambio climático en una zona ya propensa a sequías extremas y olas de calor que exacerban las reacciones químicas secundarias en la atmósfera (formación de ozono troposférico).
- · Para concluir este análisis es importante mencionar que durante los cuarenta y ocho meses de la etapa de preparación del sitio y construcción, el flujo de trabajadores modificará drásticamente la dinámica local de comunidades pequeñas como La Loma. Por lo que no existe un análisis de la capacidad de carga municipal de Lerdo para proveer servicios básicos (vivienda, salud, gestión de residuos sólidos urbanos y de manejo especial) a la masa laboral atraída. Tampoco se evalúa el riesgo de accidentes viales por el incremento crítico del transporte pesado de carga (materia prima e insumos de construcción) sobre las carreteras federales que delimitan el predio.
Terminando con este – de nuevo – rápido análisis y conclusiones directamente desde la revisión a la Manifestación de Impacto Ambiental lo que intenta procesar un megaproyecto petroquímico de alto riesgo mediante un formato simplificado (Particular), asumiendo el sitio como un terreno rústico aislado.
Al omitir la crisis hídrica de la Comarca Lagunera, la fragilidad regulatoria de las tierras ejidales en transición, las emisiones masivas de gases de efecto invernadero y la vulnerabilidad de las poblaciones cercanas ante fugas de amoniaco, el estudio incurre en omisiones técnicas y metodológicas que deberían de haber sido suficientes para que la autoridad ambiental dictaminara una resolución negativa.
Lo que vemos con este proyecto que de pronto parece entrar dentro de estos “planes b” que tiene el gobierno federal es que se presenta como una alternativa ante la posibilidad de que la presión nacional e internacional que se ha dado en la Bahía de Ohuira lo eche abajo. Lo vimos con su parque de economía circular y esta parece ser la tendencia. Hay que estar vigilante de estos proyectos, pues en la zona de Veracruz se está proyectando uno similar aunque no de las magnitudes de este en Lerdo, Durango.
Por otro lado, resulta claro que en tiempos de transformaciones el campo mexicano no figura en planes orientados a transitar hacia proyectos agroecológicos; por el contrario, la agroindustria gana cada vez más fuerza, más allá del discurso prohibitivo de los transgénicos, estos proyectos son un claro ejemplo de que la industria agrícola y sus graves impactos en la salud ambiental – y humana – es algo que se mantendrá, sino es así ¿Para qué necesitamos aumentar la producción de agroquímicos?
¡Aquí no! dice la consigna que defienda la Bahía de Ohuira; ¡Acá tampoco! dicen los pobladores de Lerdo y la Comarca Lagunera, entonces resulta importantísimo comenzar una resistencia en conjunto que demuestre que ante todo las comunidades están unidas por la defensa total del territorio y no solo por aquello que parece ser más vendible mediáticamente hablando; Ni aquí, ni allá, ni en ningún lugar debe ser la consigna.
Desde el autoexilio en los bosques de Klatch City
Profesor, escritor, traductor, exactivista, anarquista y panadero

