Días de revuelta, días de combate
POR JORGE TADEO VARGAS
En el 2005, la empresa El Paso Energía (a través de su filial Sonora Pacific México) presentó un proyecto con el que por un lado se pretendía construir una planta regasificadora para recibir gas natural licuado (GNL) transportado por barco, y un gasoducto de más de 500 kilómetros para surtir combustible a estados del noroeste de México y exportar una parte a Arizona, Estados Unidos. Este proyecto estaba pensado para realizarse en la comunidad de Puerto Libertad, Sonora, dentro del Golfo de California y el cual podría afectar de manera considerable este ecosistema,
Ese año, me tocó participar en la resistencia desde la Red Fronteriza de Salud y Ambiente. Participamos en las dos consultas públicas – las que por ley debe hacer SEMARNAT y no las que hace ahora de votación a ver quienes quieren o no algún proyecto – por lo que al equipo de la RFSA nos tocó leer la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y movernos hasta la comunidad para hacer nuestras observaciones. Sin presumir, dejamos muy mal parado el proyecto, luego se sumó la que se hizo en Hermosillo para ver lo del gasoducto, donde hubo mayor participación – incluida el pueblo yaqui – y en pocos meses de resistencia se logró detener este proyecto. La razón y la ley estaban de nuestra parte.
En el 2018, la empresa Mexico Pacific Limited, presenta ante SEMARNAT la Manifestación de Impacto Ambiental para el proyecto Saguaro Energía GNL que tiene como objetivo construcción de una planta de licuefacción de gas natural licuado (GNL) en Puerto Libertad, Sonora, así como un gasoducto de aproximadamente 800 kilómetros que transportará gas natural desde la Cuenca Pérmica en Texas (Estados Unidos) cruzando Chihuahua y Sonora, con el objetivo final de exportarlo hacia los mercados de Asia, aunque cambian un poco los objetivos el proyecto es muy similar.
En el 2022 el proyecto se presenta oficialmente y comienza con todo el proceso de construcción de la planta; no es sino hasta tres años después de que la resistencia comunitaria cobra fuerza, incluso con una demanda histórica de la colectiva Nuestro Futuro que pretende impugnar los permisos otorgados. En este momento se libra una resistencia que deja claro que no hubo un proceso transparente en la aprobación de este proyecto.

Si bien se reconoce, incluso por parte de algunos funcionarios del gobierno en sus tres niveles los impactos negativos que este proyecto va a dejar en el Golfo de California, incluso con una orden de la Suprema Corte de detener todo el proyecto, este sigue avanzando al menos en la construcción de la planta y del gasoducto, del cual incluso en el 2024 se obtuvieron los permisos transfronterizos, esto por medio de la empresa Saguaro Connector Pipeline. Es decir que a pesar de todo el proyecto sigue caminando.
Ahora, ¿cuáles serían los impactos de un proyecto de este tamaño en una región que de entrada es de alto riesgo por sus propias características ecosistémicas? En términos biológicos se pone en riesgo a toda la fauna marina, con la entrada de los grandes buques para transportar el gas, siendo las nueves especies de cetáceos las que corren un mayor riesgo, por su tamaño y porque entrarían en competencia desleal con los grandes buques en el recorrido marino, en el tema de sonido y lumínicos también se corren riesgos; el ruido submarino de baja frecuencia generado por los motores de los grandes cargueros altera los sistemas de ecolocalización, comunicación y rutas de migración de los mamíferos marinos, provocando desorientación y estrés crónico en las especies endémicas.
En aspectos socioeconómicos relacionados con el ecosistema, la pesca tradicional ya afectada por el turismo de sol y playa cercano se vería muy afectada pues – de nuevo – hay una competencia desleal con la entrada de este proyecto.
Saguaro Energía GNL, aunque es con capital privado, forma parte de todo este discurso de soberanía energética que se viene manejando desde la administración federal pasada y para lo cual el gobierno intenta hacer circo, maroma y teatro para ocultar los impactos negativos del proyecto.
Aunque la resistencia está dando resultados parciales, donde se ha obligado – de forma legal – a que algunas partes del proyecto pasen por una buena revisión, me permito este espacio para poner en la mesa, esa parte del gobierno de jugar con la ley de forma bastante cínica. Estos proyectos deben de ser anunciados desde la presentación de la MIA y no solo subir el documento a la gaceta ecológica y esperar que alguien la revise, pues de esta forma se podría informar a las poblaciones afectadas y que estos conozcan todas las implicaciones de algo de tanta magnitud como una regasificadora o planta de licuefacción y gasoductos.
En un poco más de veinte años se han propuesto dos proyectos similares en la región, específicamente en Puerto Libertad, esto sin contar la propuesta de regasificadora de la empresa Sempra en Ensenada en el 2004, la cual también se logró detener, pero que deja muy claro que el Golfo de California es estratégico para este tipo de plantas, por lo que no basta con que el Proyecto Saguaro se detenga, hay que buscar los mecanismos de que el Mar de Cortéz sea considerado en su totalidad, no como una Área Natural Protegida, sino como un santuario donde las actividades antropogénicas tengan regulaciones más estrictas, donde no se permitan proyectos que pongan en riesgo los ecosistemas y el patrimonio biocultural de toda la región.
Desde el autoexilio en los bosques de Klatch City
Profesor, traductor, escritor, exactivista, anarquista y panadero.


