Oscar Yescas Domínguez
El pasado día 26 de junio, miles de ciudadanos que viven al sur de Hermosillo estuvieron viviendo literalmente horas de infierno cuando se presentó una falla en las subestaciones de CFE que provocó un apagón masivo y se interrumpió el suministro de energía eléctrica en cientos de colonias por más de 24 horas en un día en el cual la temperatura llegó a superar los 45 grados centígrados.
Aun cuando los sectores más afectados fueron en el sector sur de la capital: como Altares, Rancho Grande, Nuevo Hermosillo, Haciendas del Sur y Arboledas colonias que sufrieron cortes de energía de hasta 27 horas debido a la falla de un transformador, también se registraron interrupciones de energía eléctrica en el norte y norponiente: Colonias como Puerta Real, Pitic y sectores aledaños también han reportado interrupciones intermitentes.
Cabe mencionar que los apagones masivos son frecuentes en temporada de verano porque las altas temperaturas obligan a que la totalidad de la población encienda sus aparatos de refrigeración y al estar encerrados bajo techo se utilizan varios artículos que funcionan con fluido eléctrico y este aumento de demanda de energía eléctrica suele ir acompañado de apagones intermitentes porque la infraestructura de suministro de energía se ve rebasada por la demanda, pero no se habían presentado cortes de la energía eléctrica en la magnitud de lo sucedido este pasado jueves y lamentablemente este sábado pasado sucedió otro apagón que afectó a colonias del norte, centro y sur poniente de la ciudad.
El apagón masivo trajo varias consecuencias, una de ellas fue que varios semáforos dejaron de funcionar afectando el flujo de miles de vehículos por las calles de la ciudad y con ello se evidenció una vez más la ausencia de dos factores que brillan por su ausencia en una ciudad en la que diariamente circulan más de 700,000 vehículos automotrices (sin contar las motocicletas, ni los vehículos ilegales): ausencia de policía de tránsito controlando el flujo vehicular y ausencia de cultura vial por parte de miles de conductores de automóviles.
Salir a las calles de una ciudad cuyas autoridades han privilegiado el flujo vehicular por encima de la seguridad de peatones, ciclistas o motociclistas, sin proporcionar una educación vial que fomente la responsabilidad de la ciudadanía, ha colocado a Hermosillo en los primeros lugares de siniestros vehiculares a nivel nacional, dejando una estela de daños materiales, personas heridas y víctimas fatales.
Otra consecuencia es que miles de aparatos electrodomésticos y de refrigeración dejaron de funcionar y las experiencias sobre esta consecuencia es que se han reportado quejas de que al regresar la energía eléctrica varios de ellos yo no funcionan por lo que las consecuencias de estos apagones afectan la economía de miles de familias hermosillenses, ya que Comisión Federal de Hermosillo no se hace responsable de los daños provocados por apagones eléctricos.
La comunicación telefónica, el uso de computadoras y el acto de ver televisión son actos que se ven interrumpidos porque la falta de energía eléctrica interrumpe el acceso a internet, afectando el funcionamiento de empresas públicas, privadas y hogares familiares.
La situación se agrava porque junto a la interrupción de la energía eléctrica se presentan cortes en el suministro de agua potable porque ante la falta de energía eléctrica, las bombas dejan de funcionar afectando a miles de domicilios particulares. El desabasto de agua es un problema añejo en la capital sonorense, la ciudadanía reporta una gran cantidad de fugas de agua que plantean de manera urgente una inversión en el sistema de distribución de agua potable para eliminar fugas y la implementación de sistemas de recolección de agua en época de lluvias porque ciudadanía padece cortes en el suministro de agua todos los días ya que solo se recibe este líquido de manera parcial,
He estado en lugares donde las temperaturas han bajado hasta los -26 grados centígrados y el frío se presenta como una amenaza de muerte si no se está bajo techo y protegidos por un sistema de calefacción. Bueno, para los que no viven en Hermosillo, la situación es similar, pero a la inversa, porque las altas temperaturas en el verano obligan a estar bajo techo y en ambientes refrigerados la mayor parte del día para no exponerse a un golpe de calor, deshidratación, por lo que quedarse sin energía eléctrica y sin agua, hacen que el intenso calor que estamos padeciendo se presente como una amenaza de muerte para toda forma de vida.

El cambio climático es una realidad y cada verano es más caluroso que el anterior, en el año 2023 la ONU declaró que Hermosillo fue la ciudad donde se registró la temperatura más alta en el mundo entero, al llegar a 50 grados bajo la sombra. Sin embargo, ese dato fue ignorado por las autoridades municipales y del gobierno del Estado porque siguieron autorizando desmonte de terrenos, derribo de árboles para construir nuevos fraccionamientos, permitieron que la plancha de concreto siguiera creciendo, descuidaron el mantenimiento de las áreas verdes por lo que miles de árboles se secaron y las autoridades responsables no tuvieron la visión para impulsar una campaña masiva de reforestación de la ciudad, por lo que nuestra ciudad capital presenta varias “islas de calor” por la ausencia de vegetación y la falta de árboles no solo afecta la calidad de vida sino que la pone en verdadero riesgo.
Esto no impidió que en estos días de precampaña electoral circulen fotos del presidente Antonio Astiazarán con una pala en sus manos posando para las cámaras fingiendo sudar la gota gorda mientras simula sembrar un árbol. Esta imagen recuerda a Célida López trepada a un camión de basura fingiendo ser trabajadora del servicio de limpia pública sonriendo a las cámaras como si estuviera haciendo algo divertido, lo mismo que hizo Lorenia Valles cuando cargaba una cubeta en un campo de cultivo fingiendo ser trabajadora agrícola sin perder su “sonrisa de retrato”.
Los politicastros ignoran las necesidades sociales y su mirada está enfocada en las elecciones del 2027, porque su comportamiento está guiado por su ambición de continuar en el poder para seguir enriqueciendo sus fortunas con presupuesto público, sin importarles que sus acciones lejos de provocar un beneficio colectivo provoquen un daño a la población.
Lo cierto es que la capital sonorense ha crecido de manera explosiva y según cifras recientes la población que reside en esta ciudad ya llegó a la cifra de 1,000,000 (un millón) de personas y las consecuencias de su crecimiento no están siendo planeadas con espíritu de servicio público, porque la población sigue aumentando, pero la capacidad de atender las necesidades sociales no se ha desarrollado por la existencia de una desigualdad social que es normalizada por autoridades municipales y estatales, que a nombre de promover la economía local y estatal siguen promoviendo la inversión privada nacional y extranjera en la capital sonorense, por lo que pronto se instalarán nuevas empresas en esta ciudad.
En este contexto, lejos de ver con optimismo la llegada de nuevas fuentes de trabajo que traerán consigo la llegada de miles de personas, nuevos vehículos circulando por las calles de nuestra ciudad, la construcción de más edificios, fraccionamientos y calles, este crecimiento se percibe como una amenaza para una gran mayoría de habitantes de esta ciudad, porque aumentará la demanda de energía eléctrica, se expandirá la mancha urbana con la construcción de nuevos espacios habitacionales, aumentará la demanda de transporte público, se multiplicará el número de vehículos en una ciudad que presenta un grave retraso en infraestructura vehicular que ya presenta problemas de flujo de vehículos en horas pico, etc.
Las autoridades municipales han demostrado en los hechos que gobiernan a favor de la oligarquía local invirtiendo recursos públicos en la mejora de ciertas colonias de la localidad y han ignorado las necesidades sociales de la población que habita en las colonias de la periferia que viven en islas de calor padeciendo la ausencia de obras de infraestructura urbana como pavimentación de calles, construcción de parques públicos, ausencia de zonas deportivas, falta de servicios públicos como transporte urbano, paradas de camión que les protejan de los rayos del sol, servicios de seguridad pública, contaminación por polvo, etc..
Las autoridades del gobierno del Estado han descuidado el desarrollo de los municipios que existen en Sonora y han centrado su atención en impulsar el desarrollo económico en Hermosillo, por lo que ante la falta de oportunidades, los habitantes de municipios marginados deciden emigrar a la capital sonorense en busca de mejores oportunidades y vienen a radicar en colonias de la periferia de la ciudad llegando a formar parte de una mayoría de la población que se encuentra marginada de servicios públicos.
Mientras los politicastros que pasan los días en áreas refrigeradas en palacio Municipal y Palacio de Gobierno percibiendo altos sueldos, desvían presupuesto público para favorecer al capital privado y ven con indiferencia el sufrimiento de las mayorías marginadas porque ellos viven en fraccionamientos de lujo con todo tipo de servicios, por lo que es evidente que existe una gran brecha que separa a la ciudadanía de quienes dicen que los representan y gobiernan en su nombre manejando miles de millones de pesos del presupuesto público para enriquecer sus fortunas personales percibiendo altos sueldos y actuando como miembros de una delincuencia organizada al usar el presupuesto público en favor del capital privado.
En este contexto, creo que llegó el momento de alzar la voz para detener el crecimiento de Hermosillo como centro de multimillonarias inversiones porque el espacio urbano está creciendo explosivamente, los recursos como el agua se están agotando por la excesiva demanda y la mala distribución del vital líquido al priorizar el consumo industrial en lugar del consumo humano.
Surge en mi mente una idea que puede sonar como una idea absurda pero que debemos analizarla fríamente y verla como una alternativa de sobrevivencia, porque si no detenemos el crecimiento de Hermosillo, llegará el momento en que esta ciudad sea inhabitable no sólo por el aumento de la temperatura, sino por la corrupción de los politicastros y esta idea es lograr que las futuras inversiones que se tienen proyectadas para nuestra capital, sean desviadas a otros municipios del Estado (Ciudad Obregón, Navojoa, Magdalena, Santa Ana, etc.) que esperan con desesperación un impulso a sus economías locales y al mismo tiempo, que se diseñe a corto plazo un programa de descentralización de dependencias del gobierno federal y estatal para reubicar a su personal fuera de la capital de Sonora.
Esta idea sonará algo extrema, pero estamos viviendo una situación de agotamiento del recurso natural que es el agua, de constantes apagones de energía eléctrica, de aumento de tráfico de automóviles en una ciudad sin infraestructura vial y si la ciudad sigue creciendo, llegará un momento en el cual será imposible sobrevivir a las extremas temperaturas y las defunciones por golpe de calor aumentarán de manera considerable. Quedarnos sin energía eléctrica representa un riesgo para nuestras vidas. Propongamos esto como compromiso de las siguientes administraciones municipales y evitemos votar por politicastros que sólo buscan aumentar sus fortunas y continuar llevando a la población por un camino que sólo conduce a mayor desigualdad social y una muerte segura.
Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/oscar.yescas.50
Imagen Principal: expreso.com.mx

