El anuncio del Ayuntamiento de Hermosillo sobre la posible reconstrucción del Hermosillo Flash, demolido en 2010, ha despertado la nostalgia de muchos habitantes de la ciudad. Sin embargo, también reavivó una discusión entre historiadores, artistas y defensores del patrimonio sobre las numerosas obras y espacios públicos que permanecen desaparecidos o deteriorados desde hace años.

Hermosillo a traves del tiempo / Manuel hernandez
El alcalde Antonio Astiazarán informó que el Ayuntamiento analiza reconstruir el emblemático anuncio luminoso en un nuevo punto de la ciudad y que incluso conserva parte de su equipamiento original. El proyecto, dijo, busca recuperar un símbolo que durante tres décadas formó parte del paisaje urbano y de las celebraciones de los hermosillenses.
Sin embargo, para el avtivista y profesor universitario Joel Montoya, antes de invertir recursos en reconstruir un espacio que eventualmente volvería a ser operado por particulares, existen pendientes mucho más relevantes relacionados con la memoria histórica de la ciudad.

Hermosillo a traves del tiempo / Manuel hernandez
A través de un pronunciamiento en redes sociales, Montoya planteó al Ayuntamiento recuperar espacios y obras que considera parte del patrimonio colectivo de Hermosillo, entre ellos el Cerro de la Cruz, señalado como el sitio fundacional de la ciudad; la estatua y la placa monumental dedicadas a Venustiano Carranza; el vitral de Fermín Revueltas que se encontraba en la antigua Casa del Pueblo; los juegos monumentales del Parque Madero; el agua de La Sauceda; las antiguas albercas públicas, además de parques, ciclovías y áreas verdes que, afirma, desaparecieron con las distintas administraciones.
En un texto publicado años atrás y retomado tras el anuncio del regreso del Flash, el académico recordó el caso del monumento a Venustiano Carranza, obra del escultor español Luis Sanguino.

Foto: Joel Montoya
Según relata, la escultura fue retirada durante la remodelación del Parque de Villa de Seris y posteriormente permaneció durante años en distintos sitios de la ciudad, donde sufrió actos de vandalismo hasta quedar prácticamente destruida.
Para Montoya, el caso refleja una constante: la falta de políticas públicas para conservar el patrimonio histórico y artístico de Hermosillo.
La discusión ocurre mientras el Ayuntamiento evalúa destinar recursos para reconstruir uno de los íconos urbanos más recordados de finales del siglo XX, una decisión que para algunos representa un ejercicio de recuperación de la memoria colectiva, pero para otros evidencia que aún permanecen sin atender numerosos bienes públicos cuya desaparición también forma parte de la historia de la ciudad.







