Oscar Yescas

Una buena parte de los habitantes de Hermosillo acostumbramos quejarnos del mal desempeño de quienes nos gobiernan tanto en la capital como en todo el estado de Sonora. Acostumbramos ver lo que nos hace falta y no valoramos lo que tenemos ya que nos encontramos en la ciudad donde se concentran los poderes del gobierno del Estado, donde se ubican las dependencias del gobierno federal, donde existe un crecimiento constante de la economía y hay más posibilidades de encontrar trabajo, oportunidades de educación y de conseguir vivienda.

Tenemos grandes necesidades sociales que no son atendidas por quienes nos gobiernan y manejan presupuestos multimillonarios cada año. Por ejemplo, no hay infraestructura que capte las aguas de las lluvias que corren como ríos por calles y canales de nuestra ciudad. No hay plantas tratadoras de aguas residuales que puedan atender la demanda de consumo de agua, por lo que padecemos constantes cortes en el suministro de agua en nuestros domicilios.

Pero no vemos las necesidades de desarrollo social que existen en otros municipios sonorenses que viven en una constante marginación presupuestal que les impide invertir en obras públicas.

Las carreteras de nuestro Estado presentan tramos en constante reparación o en franco estado de abandono como el tramo de la carretera de Cananea a Agua Prieta, el tramo de la carretera de Ímuris a Cananea ( lugar donde frecuentemente ocurren accidentes porque es un tramo donde existen áreas de alto riesgo y son constantes los accidentes automovilísticos y volcamientos de trailers, como el que está sucediendo en estos momentos.

Otro tramo descuidado es la carretera de Agua Prieta a Janos. Uno se pregunta: a dónde van a parar los ingresos de las casetas de cobro que existen en Sonora? Cómo se distribuye el presupuesto gubernamental que en este año ascendió a $92 mil 500 millones de pesos?.

Es demasiado dinero que se maneja con total opacidad, mientras que las necesidades sociales siguen sin atenderse, pero lo que es evidente es el enriquecimiento súbito de los funcionarios de primer nivel que perciben ingresos mayores que los que gana nuestra Presidenta Claudia Scheinbaum.

El presupuesto público se ha convertido en el botín económico que obtienen los politicastros que encontraron en el gobierno la fórmula para vivir cómodamente y enriquecerse rápidamente.

Necesitamos institucionalizar la realización de auditorías financieras a todos los funcionarios de gobierno del Estado y de los municipios que van de salida, sobre todo en aquellos casos que exhibieron total ausencia de espíritu o vocación de servicio público, existan evidencias de enriquecimiento ilícito de su patrimonio personal.

No podemos permitir que sigan saqueando las arcas públicas mientras la población padece grandes necesidades sociales.

Vivimos tiempos de cambios constantes y necesitamos desarrollar nuevos comportamientos, construir nuevas identidades como sujetos políticos y un comportamiento necesario es no dar ni gún voto a quienes han hecho de la política su forma de vida y exigir auditorías a los funcionarios salientes!

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/oscar.yescas.50